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Daniel Arzola

Daniel Arzola: Tengo algo que decir y la gente está escuchando

El mundo vive una revolución. Cada vez más países han legalizado el matrimonio entre individuos del mismo sexo, las personas trans luchan por el reconocimiento de su identidad entre otros derechos básicos y, a pesar de la violencia y oposición de muchos de los sectores conservadores y religiosos de la sociedad, cada día cientos de homosexuales, bisexuales, transgéneros, intersexuales y demás pierden el miedo de ser quienes son. El mundo vive una revolución y Daniel Arzola es parte de ella.

Daniel Arzola es de Maracay, Venezuela, pero como muchos venezolanos de su generación ha emigrado, radicándose en la capital chilena. Daniel se autodefine como un artivista, creando con su campaña “No Soy Tu Chiste” consciencia sobre los problemas e injusticias que enfrentan el colectivo LGBTI a través de sus llamativas y provocadoras ilustraciones. Su arte ha sido parte de la iniciativa Art for Freedom de Madonna –quien ha tuiteado su admiración por el arte de Arzola– y ha sido reseñado en sitios como OUT y Mashable. Este año Daniel fue invitado para dar una conferencia en el Amherst College de Massachusetts.

 

Daniel Arzola¿En qué momento de tu vida te encontrabas cuando nació “No Soy Tu Chiste”?

Estaba en una encrucijada. La suma de todo lo que estaba pasando en el mundo. Del 2012 al 2013 fue un año bastante crítico en relación a las noticias sobre sexodiversidad. En Rusia, se intensifica la persecución contra los homosexuales. En Maracay, donde yo soy, matan a dos chicas por ser lesbianas. Siempre en Maracay, en octubre del 2012 quemaron vivo a Angelo [Prado Perdomo] por ser homosexual. Obviamente la realidad venezolana era cada vez más violenta y vivíamos con la angustiante sensación de no saber si el país te iba a matar antes de que tu lograras hacer lo que querías hacer.

Creo que estaba en un momento en el cual surgió dentro de mi una voz que había estado demasiado tiempo callada. Demasiado tiempo queriendo decir algo sin tener un medio para hacerlo. Estaba en una etapa en la que quería gritar y necesitaba hablar sobre estas cosas.

La campaña, pese a todo el impacto que tiene gracias a los activistas y toda su historia, no deja de ser algo personal. Todas las frases de “No Soy Tu Chiste” son frases que utilicé en algún momento para defenderme, para pelear o para exponer mi punto de vista.

 

Llama mucho la atención el estilo visual que usas. ¿Qué te influenció para que escogieras ese estilo? ¿Para que expresaras de esa manera esta voz tan particular que tienes?

Es curioso, porque siempre les digo a las personas que no hace falta ser el mejor dibujante del mundo para expresar algo. A mí me encanta Keith Haring, es uno de mis artistas favoritos y creo que es uno de los primeros artistas que hizo “artivismo”, aunque  no lo llamaran de esa manera en su momento. Y fíjate como eran los dibujos de Keith Haring.

Yo estudié arte pero me considero autodidacta. Digamos que necesitaba un cartoncito que dijera que era artista y a veces la gente come con eso. Pero yo creo que la estética es algo que se ama o su odia. Y es lo que me sucede. Hay personas que me escribe en Twitter y me dicen que no sé dibujar, que mis dibujos son horribles y yo digo, sí, no soy el mejor dibujante del mundo pero tengo algo que decir y la gente está escuchando.

 

¿En qué momento te dijiste “lo logré”? ¿En qué momento sentiste que estabas cambiando la vida de otras personas?

Cuando me pude decir eso a mí mismo. Cada quien cambia su propia vida pero llega un momento en el cual sientes que te puedes permitir dar un consejo a otra persona. Es como cuando un amigo te dice algo y con ese algo puede sembrar un proceso. No todo el mundo sigue el mismo recorrido, cada quien lo hace a su manera. Y eso es lo que yo viví.

Yo recibo cartas, cartas de personas que ni siquiera hablan español y buscan a otros para que se las traduzcan al español y me parece hermoso. Creo que ese fue el momento en que me di cuenta que podía producir cambios en la vida de otros.

 

¿Cómo sientes que ha sido el recibimiento de tu trabajo en Estados Unidos y cómo se diferencia de América Latina?

En América Latina estamos luchando pero todavía hay una diferencia cultural muy grande, entre nosotros y Estados Unidos o Europa, aunque no significa que en esos países no tengan sus problemas. En estos días voy a hacer mi primer viaje a Estados Unidos. Me invitaron para hacer una presentación en Massachusetts, en Amherst, y otra en Connecticut, también voy a ir a Nueva York donde espero presentar mi trabajo más adelante.

Francisco Márquez, un amigo que vive en Nueva York, fue quien me ayudó a traducirlo al inglés. He visto mi obra usada para ayuda humanitaria, incluso para protestas. Ha sido algo muy significativo.

 

En Venezuela uno ve un gran contraste. Por un lado, se elige a Tamara Adrián a la Asamblea Nacional y películas como Azul y no tan rosa y Pelo malo ganan premios internacionales, pero por otro lado hay un gran atraso sobre los derechos de la población LGBTI.

Daniel ArzolaSiempre he dicho que Venezuela es un país que duele en el cuerpo, es un país que uno lleva consigo. Yo no soy nada patriota, no creo en la patria. Creo que la patria somos nosotros mismos, las personas, y lo que está ocurriendo es el reflejo de un país inmaduro que se está pisando la cola desde hace bastante rato.

El mismo menosprecio del venezolano es hipócrita. Por un lado decimos que tenemos el mejor país del mundo, frase que nos ha hecho tanto daño, que nuestras mujeres son las más bellas, y es mentira, y por el otro nos menospreciamos. No existe el mejor país del mundo. Cada país tiene algo y eso vale también para Venezuela.

Mientras dicen que es el mejor país del mundo comentan “¡No! Venezuela no está lista para tal cosa”, “¡No! Esos son los gringos”, “¡No! Esos son los europeos”, “Aquí eso no”. “¿Matrimonio igualitario? No, eso es para países desarrollados”. Entonces, ese mismo menosprecio que existe entre las personas, ese menosprecio que convierte toda diferencia en violencia, nos transforma en un gran país inmaduro. Que me sigue doliendo en el cuerpo. Es un poco decepcionante ver las cosas que ocurren. Hace poco leí una entrevista en la cual Tamara Adrián decía que optaba por las uniones civiles y no para el matrimonio igualitario. Mucha gente la está criticando por eso. Lo que daría igualdad a Venezuela más que una ley sería la consciencia de las personas.

Ni siquiera ayuda tener a otros países que han dado pasos importantes en la región. Hasta Chile que tiene fama de conservador acepta las uniones civiles, tiene herramientas gubernamentales masivas  para decirle a la gente que los homosexuales también son parejas. Eso no existe en Venezuela y luego los políticos te dicen que tenemos la patria más grande del mundo. Es mentira.

 

Palabras muy duras, pero muy ciertas. Para cerrar, ¿qué mensaje quisieras darle a la juventud LGBTI en Venezuela, América y el resto del mundo?

La sexualidad o tu género o como tú te sientas es sólo una parte tuya. Una de las muchas partes que te conforman. No somos una cosa, somos un montón de cosas. No dejes que algo, una sola cosa tuya defina lo que eres porque eso es limitarse y meterse una pequeña cárcel por dentro.

Que aprecies ese ser tuyo que algunos consideran diferente, raro, freak, frito, como decimos en Venezuela. Que le tomes cariño a la rareza, porque esa rareza te hace romper esquemas, cambiar las normas. La gente que se ha comportado igual todo el tiempo nunca ha sido recordada y quienes se atrevieron a hacer algo distinto son los que están por ahí y siguen vivos, aunque ya se fueron.

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