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Especial Proceso de Paz en Colombia: Ángela Garzón

Profundas y aún lejos de cicatrizar, son las heridas que ha dejado el largo y sangriento conflicto que han vivido los colombianos durante más de cincuenta años.

Los derechos humanos de la sociedad civil han sido repetidamente pisoteados, tanto por la guerrilla, como por los paramilitares y los agentes del Estado. Muertes, torturas, desapariciones y desplazamientos, han dejado estelas de víctimas y han regado odios profundos por todo el territorio.

El narcotráfico, con su poder de corrupción, ha barrido todo ideal y ha vuelto aún más violento y cruento el día a día de los ciudadanos, quienes viven en un país signado por males endémicos, como son las asimetrías regionales y la desigualdad social.

En estos años, varios presidentes han tratado de poner punto final al conflicto, pero lejos han estado de lograrlo. Desde hace casi tres años el Presidente Juan Manuel Santos ha emprendido un delicado camino hacia la paz, abriendo un diálogo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el grupo guerrillero más importante. Cinco son los temas que están sobre la mesa, todos sumamente delicados: desarrollo rural, oposición política y participación ciudadana, fin del conflicto armado y consecuente reintegración de las Farc a la vida civil, eliminación del narcotráfico, derechos de las víctimas y justicia. Los más controversiales siguen siendo el fin del conflicto con la consecuente reintegración de los miembros de las Farc a la vida civil y, sobre todo, a la vida política y el de la justicia.

Si bien, la mayoría de la población aspira a la conclusión de la guerra, no todos están de acuerdo con el camino y las decisiones que está tomando el presidente Santos. Según las más recientes encuestas, los ciudadanos le tienen desconfianza a las Farc y sus intenciones. Entre sus más aguerridos críticos están el expresidente Uribe y los simpatizantes de su partido, Centro Democrático.

En este especial dedicado a la paz en Colombia, nuestro editor asociado, Juan David Aristizábal, recogió una serie de entrevistas a jóvenes políticos de distintos partidos, quienes expresan sus diferentes opiniones con relación al proceso de paz.

Los lectores podrán así conocer mejor los entretelones de una situación con muchos claroscuros, diversas aristas y diferentes lecturas.

 

Ángela Garzón: “No sabemos hacia dónde va Colombia”

 

Ángela Garzón

 

Ángela Garzón se considera liberal, tiene 39 años y es filósofa. Ha estado involucrada en proyectos sociales desde los 23 años. Hoy es miembro del Concejo de Bogotá y es una de las principales líderes del movimiento por el NO a los acuerdos actuales de paz entre las FARC y el gobierno de Colombia.

Cree que aunque la percepción internacional de Colombia sea positiva, no refleja la realidad económica del país. “El optimismo fuera de Colombia, no refleja lo que está pasando en el país. Las Pymes (Pequeñas y Medianas Empresas) están pagando muchos impuestos; la informalidad está creciendo, los empleos decentes se están acabando y la falta de certidumbre frente al proceso de paz ha desacelerado la economía”.

Cree que los colombianos tienen miedo a lo que traerá la paz del país. “La gente tiene temor frente a lo que se está pactando con las Farc. Nosotros desde el Centro Democrático compartimos ese temor. No sabemos hacia dónde va el país“.

 

¿Pero ese no es un problema generado por los actuales líderes del país?

El problema de liderazgo que tiene Colombia está relacionado con el gobierno nacional. Un presidente impopular, cuya gestión no es apoyada por la gente, demuestra su falta de liderazgo. El gobierno no acepta a la oposición democrática. Al gobierno actual no le gusta dialogar con sus antagonistas.

 

¿No cree que el discurso de ustedes ha ayudado a fomentar esa crisis en el liderazgo?

Colombia sufre de una crisis institucional. La gente no tiene confianza y es pesimista en lo que se refiere a las instituciones. Acepto que la gente pueda no creer en nuestro partido, pero todo se debe a una crisis de las instituciones del país. Nosotros como oposición hemos sido responsables con el futuro de Colombia. Somos vigilantes de la democracia y queremos que el gobierno nos escuche.

 

¿Qué quieren decirle al gobierno?

Hemos intentado muchísimas veces decirle al gobierno que mejore lo que está pactando. Estamos invitando a la gente a que se manifieste y le diga al gobierno que siga negociando la paz, pero que haga que las FARC entreguen efectivamente las armas y todo el dinero y, también, que los máximos líderes, quienes han cometido crímenes de lesa humanidad, paguen por sus acciones y no tengan la posibilidad de ocupar cargos de elección popular.

 

¿Es decir que ustedes apoyarían el proceso de paz si esos puntos fueran incluidos?

Si.

 

¿Por qué para ustedes es tan importante que vayan a la cárcel, en una celda, los miembros de las FARC? ¿Podrían pagar en un sitio especial?

Queremos justicia. Cualquier colombiano que ha cometido un crimen debe presentarse ante la justicia. Nosotros queremos que eso se aplique a los miembros de las FARC. Yo personalmente, no creo que tiene que ser en una celda, pero sí que paguen una condena por sus crímenes. Que existan mecanismos que los reconozca como victimarios.

 

Según lo que conocemos de los acuerdos, todos van a ir a un tribunal especial y deberán someterse a algún tipo de justicia. Además no podrán ser indultados quienes hayan cometido delitos de lesa humanidad.

Juan David, eso aún no está claro. Lo que se está pactando en ese tribunal de paz permite indultos y amnistías totales. Además, en ese tribunal se quiere poner en el mismo nivel a los militares y a los miembros de las FARC. Nosotros no estamos de acuerdo con eso. Los militares de Colombia son las fuerzas legitimas del Estado y no pueden ser comparados con unos guerrilleros que solo le han generado terror al país.

 

Pero cuando se indultó al M-19 por los delitos cometidos, el líder de su partido, Álvaro Uribe, apoyó esa decisión. El M-19 estuvo involucrado en crímenes graves como la toma del palacio de justicia. ¿Por qué ahora dicen No a un indulto?

Fue un proceso muy distinto. Nosotros queremos que nos cuenten la verdad y paguen por sus crímenes. No podemos tragarnos ese sapo como dice el presidente Santos. Los colombianos no quieren que las FARC se vayan impunes.

 

El Centro Democrático ha tenido contactos con negociadores de las FARC en la Habana. Joselito Guerra se reunió con Álvaro Leyva y según varios líderes la conclusión de esas conversaciones es que la única forma para que el uribismo llegue a apoyar un proceso de paz con las FARC sería a través de una Constituyente. ¿Por qué?

La constituyente es amplia y permite que todos dialoguemos. Hasta ahora como oposición no se nos ha escuchado. La Asamblea Nacional Constituyente es el mejor escenario para discutir sobre el proceso de paz y otros temas importantes como la justicia y la organización territorial de Colombia.

 

¿No cree que una Asamblea significaría abrir el espacio para reformar todo cuando lo que se necesita ahora son cambios puntuales? ¿Habría que enfrentar ese gran cambio, la modificación de toda la estructura del Estado, para que ustedes apoyen un proceso de paz?

Es la manera más responsable para que todos los que están y no estamos conformes dialoguemos sobre el futuro de Colombia. Muchos colombianos nos apoyan en esta idea y hasta las FARC quieren una constituyente

 

Pero no porque todo el mundo diga que hay que hacerlo es lo mejor para el país.

Es la manera más democrática para que todos participemos. Una Asamblea le va a permitir a todos opinar y construir ese país que queremos.

“Una colección de pensamientos debe ser una farmacia donde se encuentra remedio a todos los males.” - Voltaire

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