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jose bernardo gomez astrologia
Photo Credits:  Stephen Rahn

Sempiterno Jaque Al Rey

Gracias al movimiento circular de los planetas alrededor del Sol, y más específicamente del nuestro, la noción del tiempo humano es cíclica. No parece tener principio ni fin, sino una sucesión de eventos productores de vivencias que se repiten sin cesar; todo lo que pareciera llegar a su final, no es sino el anuncio de un nuevo comienzo. Así pasan las horas, los días, las semanas, los meses, las estaciones y los años, unos tras otros, manteniendo siempre la misma secuencia, aunque sus hechos y personajes varíen.

Esta semana se da inicio a un nuevo mes. Mes peculiar porque en este lapso se producirán dos eclipses, el primero de Luna, el lunes siete, cuando nuestro satélite transite por Acuario; y el siguiente, de Sol, cuando dos semanas más tarde, en su paso por el último grado de Leo, (lunes 21) la Luna se interponga entre nosotros y nuestra fuente de vida, luz y calor, impidiendo su visión y la percepción de sus rayos.

Una condición astral idéntica a la actual se presentó hace 19 años, cuando en esas mismas fechas (7 y 21 de agosto), cada una de nuestras luminarias quedó eclipsada, en sus respectivos recorridos por los mismos puntos zodiacales de ahora. Se requiere la confluencia de 254 ciclos lunares, 6.940 giros de la Tierra sobre su eje, con sus 19 vueltas al Sol, para que se reproduzcan las mismas posiciones en el alineamiento de esos tres astros principales.

La más relevante cualidad astral de la semana corresponde al punto álgido de la confrontación entre los planetas Júpiter y Plutón. Ella es la que le da un toque diferenciado a los rasgos astronómicos que rigen este tiempo. La combinación de significados entre ambos cuerpos celestes habla de final. Júpiter expande el poder aniquilador de Plutón. Con esta cuadratura (90°) entre ellos se sella un destino ligado con lo terminal, que no se manifestará cabalmente sino hasta el 12 de noviembre de 2020, cuando ambos astros se junten en Capricornio.

El mismo carácter anunciador de acabamientos que no terminan de cuajar ocurrió hace 13 años, cuando el 6 de agosto de 2004 (faltando sólo 9 días para el Referéndum Revocatorio contra Hugo Chávez), se produjo la anterior e idéntica cuadratura terminal, entre Júpiter y Plutón. Entonces hubo que esperar tres años más, hasta el 11 de diciembre de 2007, con la exacta conjunción entre esos mismos planetas, para que se produjera la primera derrota electoral del chavismo (Referéndum que impidió la pretendida Reforma Constitucional).

Como está visto, lo que anuncia o decreta un fin, no culmina convertido en tal, sino en la posposición de un proceso agónico, transformado en dificultoso trabajo de parto. Los eclipses de agosto de 1998 indicaban la proximidad del derrumbe del modelo político imperante y presagiaban el reformateo de un sistema distinto. Pero, no fue sino seis años después (agosto de 2004), con la última cuadratura Júpiter-Plutón, cuando se consolidó el nuevo régimen, revirtiendo una consulta revocatoria en respaldo popular confirmatorio.     

El primer descalabro electoral de la revolución chavista, en diciembre 2007, se produjo en simultánea con la más reciente  conjunción Júpiter-Plutón, ese hecho parecía augurar el comienzo del fin para la Revolución; pero, en la práctica significó el inicio de una nueva etapa en que los sectores que durante siete años habían adversado la Constitución Bolivariana, por fin, la asumían como propia. Catorce meses más tarde se consolidaría el proceso revolucionario, con la aprobación de la primera enmienda, revirtiendo la experiencia negativa del año anterior, en mayor fortaleza política.

El 6 de diciembre de 2015, el agresivo Marte formaba ángulo recto terminal con el mortífero Plutón, fecha del segundo triunfo electoral de la oposición venezolana en 17 años, al obtener la mayoría de las curules de la Asamblea Nacional. Ahora sí parecía que había comenzado la cuenta regresiva del chavismo. Un mes más tarde, el mismo Presidente de la Asamblea le pondría incluso ilusoria fecha (seis meses) al fin del gobierno bolivariano. Bastó que Marte alcanzara a Plutón (19 de octubre de 2016) para que esa Asamblea Nacional quedara a la deriva, sentenciada en desacato.

Como decía el filósofo Yogui Berra (jugador y manager de las Grandes Ligas) “el juego no se acaba hasta que se termina”. La elección de una nueva Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela indica una vez más que lo que parecía el inminente desmoronamiento del chavismo-madurismo, acaba convirtiéndose en el comienzo de una nueva etapa en la lucha por la supervivencia.

Si bien los venideros eclipses de agosto, junto con la cuadratura Júpiter-Plutón del viernes 4, están en sintonía con la idea de un punto final, pareciera que es ahora cuando está por iniciarse un nuevo juego. La conducción errática de los dirigentes opositores, junto a las destempladas amenazas y sanciones del Sr. Trump, le han brindado suficiente oxígeno al gobierno para librar una nueva batalla. Así, 2017 se torna en una reedición -corregida y aumentada- de 1998.


🇺🇸 Ahora puedes leer el Código Estelar en inglés: http://bit.ly/2vjgtYl

Traducido por Jorge Pardo Febres-CorderoTraductor Público Certificado (Español-Inglés-Español) – tradufino@gmail.com


Photo Credits:  Stephen Rahn

astrologuia.wordpress.com

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