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jose bernardo gomez
astrologia

Diálogo o Caos

Comienza el mes de mayo bajo una Luna Creciente, preparándose para su completa exposición una semana después, y con Mercurio detenido en la mitad del último decanato de Aries, concluyendo su segunda retrogradación de este año. Se alista para iniciar su marcha hacia adelante, desde su propio día, el miércoles 3. Esos dos procesos astrales dominan el escenario estelar de la semana.

Lo más significativo de estos días será la prolongada permanencia de la conjunción entre Mercurio y Urano, que se estará manifestando durante un período de dos semanas. Es un fenómeno bizarro, pues la cercanía al Sol del primero y la lejanía del segundo, obliga a estos astros a un movimiento por la esfera zodiacal de velocidades diferentes, debido al tamaño tan distinto de sus respectivas órbitas.

Mercurio es el más cercano de los planetas al centro del sistema solar, y por consiguiente, el más veloz de todos, lo que le permite dar una vuelta completa al espacio sideral en menos de un año terrestre, a pesar de sus habituales tres períodos de retrogradación en ese tiempo; mientras que Urano requiere unos 84 años para hacer el mismo recorrido; es decir, Urano puede avanzar en un año apenas 5° de longitud, mientras que Mercurio recorre la circunferencia completa (360°) en ese mismo período.

Rara vez se da el caso que coincidan Mercurio y Urano en el mismo punto zodiacal por más de dos o tres días. Esa rareza la observaremos durante estos días. Ya el pasado viernes 28 coincidieron en la misma posición, cuando Mercurio venía retrogradando, y el venidero miércoles 10, el mismo día de la estremecedora Luna Llena, volverán a hacerlo, cuando Mercurio pase otra vez por allí, pero en sentido directo. El raudo Mercurio permanecerá aferrado a Urano, en estas dos semanas.

Mercurio y Urano comparten una misma naturaleza, pues se manejan en el plano mental. Mercurio (Hermes griego) era el dios astuto, hábil, adaptable, de mente rápida y de facilidad de palabra; el Mensajero de los dioses, el patrono de los comerciantes, el amo de las encrucijadas y el Psicopompo, el conductor de las almas desde la tierra hacia los infiernos, el que ayuda a desencarnar, en la hora de la muerte. Urano, por su parte, era el dios del cielo, despojado de cualquier estructura material. Debió unirse a Gaia, la diosa de la Tierra, para poder engendrar en ella a sus hijos los Titanes.

El 13 de marzo de 1781, el astrónomo germano-británico William Herschel descubrió lo que sería considerado un nuevo (el séptimo) planeta del sistema solar, acabando la noción existente desde la antigüedad de que Saturno representaba el límite del Sistema Solar. El nuevo astro descubierto recibió el nombre de ese personaje mitológico que gobernaba los cielos: OURANOS, padre del viejo Kronos, precisamente el mismo Saturno, su hijo castrador.

El dios Urano provenía del Caos que precede a toda creación. Por eso, al planeta del mismo nombre se le asocia con la ruptura violenta de un orden, que da paso a un ambiente de inestabilidad e incertidumbre, y que pone las bases de una nueva estructura de conocimientos, procesamientos y convivencia. Ese carácter original, exótico, extravagante, revolucionario, impredecible, sorprendente y precursor de nuevos tiempos, lo pone en sintonía con el signo zodiacal de Acuario y con las condiciones sociales de la época en que fue descubierto (revolución industrial, revolución francesa, independencia de los Estados Unidos y países americanos).

Esta peculiar unión de Mercurio y Urano en Aries, integra las cualidades de cada uno de ellos en una sola, más compleja. Ambos se manejan en un medio extra-terrenal, sutil y aéreo; ya que Urano es una suerte de octava superior de Mercurio. En este período, Mercurio perifonéa el carácter desestabilizador de Urano, le da más impulso y lo adapta mejor a su condición imprevisible y caotizante. Mientras que Urano, le otorga una intensidad superior a los procesos de intercambio y comunicación mercurianos, haciéndolos sorpresivos, originales, inéditos y desconcertantes.

El protagonismo de la dupla Mercurio-Urano de estos momentos es aplicable a los tambores de guerra en la península de Corea, las tensiones entre Rusia-Usa, los ataques en Siria, la crisis de Turquía, la corrupción en España, las huelgas y protestas en BrasilArgentina y México, las elecciones en Francia, el terrorismo global, los desastres naturales, y por supuesto, la delicada situación de Venezuela.

En los días por venir habrá que dilucidar cómo se manifestará la unión de estos dos astros. O bien, Mercurio actúa como portavoz de las intenciones desestabilizadoras y desconcertantes de Urano; o este último nos sorprende con una inesperada y original actitud dialogante y conciliadora, propia de aquel. En todo caso, conviene que las Furias no se desaten, generando en un ambiente de caos total. Recuérdese que ellas, hijas de Urano, eran tres seres mitológicos femeninos encargados de castigar, a través del odio, la persecución y la venganza. Ellas son el símbolo de la ira descontrolada y la fuerza irracional, que se expresa cuando no hay mediación de la palabra y la voluntad.


🇺🇸 Ahora puedes leer el Código Estelar en inglés: http://bit.ly/2pPvn5N

Traducido por Jorge Pardo Febres-CorderoTraductor Público Certificado (Español-Inglés-Español) – tradufino@gmail.com


astrologuia.wordpress.com

Photo Credits: Stephen Rahn

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