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Photo by: Eneas De Troya ©

Venezuela y los años del dolor

No hay adjetivos ni signos de exclamación en el informe que presentó, en Bruselas, la Misión internacional independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela de la ONU.

Es una relación descarnadamente demoledora que no deja espacio a dudas. Venezuela debe rendir cuentas por crímenes de lesa humanidad. Especifica: “la Misión constató que el Gobierno, los agentes estatales y los grupos que trabajaban con ellos habían cometido violaciones flagrantes de los derechos humanos de hombres y mujeres en Venezuela. Identificó patrones de violaciones y crímenes altamente coordinados de conformidad con las políticas del Estado y parte de un curso de conducta tanto generalizado como sistemático, constituyendo así crímenes de lesa humanidad”.

El informe es el resultado de un año de trabajo intenso, meticuloso que confirma y completa ampliamente la primera relación firmada por la presidente de la Comisión de Derechos Humanos Michelle Bachelet.

Sus 443 páginas gotean dolor y resiliencia de un pueblo que desde hace más de dos décadas sufre, víctima de un gobierno inepto, autoritario y violento, sin dejar de protestar, aun a sabiendas que al hacerlo arriesga la vida y la salud. 

Los integrantes de la Misión, Marta Valiñas (presidenta), Francisco Cox Vial y Paul Seils, escriben: “Desde 2014, se han producido en Venezuela una serie de acontecimientos que desafían al Gobierno y denuncian la situación política, económica y social. No se dispone de información oficial del Gobierno sobre el número de manifestaciones, pero el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) ha documentado el número de manifestaciones que se producen cada año. Según el OVCS, en 2014 se produjeron 9.286 protestas; en 2015, 5.85176; en 2016, 6.91777; en 2017, 9.78778; en 2018, 12.71579; en 2019, 16.73980; y en 2020 (de enero a mayo), 3.76881”.

Según los últimos datos del OVCS “en el mes de agosto de este año se registraron 748 protestas, equivalente a un promedio de 25 diarias… Los venezolanos se expresaron en 702 ocasiones, bajo distintas modalidades, principalmente en rechazo al colapso de servicios básicos, reivindicaciones laborales, acceso a la salud y a la alimentación. 40% de las protestas documentadas durante el mes de agosto se vinculan con la exigencia de combustible”.

Cada párrafo del informe atestigua el sufrimiento de miles de personas quienes son víctimas del empobrecimiento continuado del país, del aumento del desempleo tras el cierre de fábricas y negocios, del deterioro de la calidad de vida, de la asfixia de la prensa libre, del desgaste de las instituciones democráticas. Muchos han tenido que aceptar las ayudas estatales para sobrevivir y participar en manifestaciones pro-gobierno para mantener sus trabajos. A pesar de tantas humillaciones, han visto morir a sus familiares por falta de medicinas, de insumos médicos en los hospitales o a manos de una delincuencia desatada. Ahora, a todo eso, se agrega el peligro de la Covid-19 y la falta de gasolina.

Como describe con lacerante claridad el informe de la Misión de la ONU, para quien protesta se abren las puertas de las cárceles tras las cuales se ceban torturas, violaciones sexuales y todo tipo de agresiones. Cuando un ciudadano cae en manos de la policía o de los militares sabe que entra en el submundo de la violencia, que sus derechos dejan de existir, que sufrirá hasta quedar con su cuerpo y su alma quebrados.

Hay que subrayar que: “debido a las limitaciones de tiempo y recursos, la Misión no pudo investigar todos los contextos en que se produjeron violaciones pertinentes a su mandato, incluidos aquellos dentro de la región de Arco Minero, así como violaciones contra los pueblos indígenas”. Violaciones gravísimas que merecerían otra Misión con carácter de urgencia ya que las consecuencias en algunos casos son irrecuperables. Comunidades enteras están en peligro de extinción y la contaminación ambiental ha llegado a límites intolerantes.

Todo lo que describe el informe los venezolanos lo conocen desde siempre, lo conocen porque lo llevan escrito en su carne. Lo conoce quien decidió emigrar, así como el que prefirió quedarse y bajar la cabeza o quedarse y seguir dando la pelea.

Dentro y fuera del país los venezolanos nunca han dejado de protestar y las ONG’s han documentado paso por paso cada detalle, recogiendo relaciones y testimonios que fueron de gran ayuda para la elaboración del informe de la ONU.

Si bien el estudio se refiere a los últimos seis años, desde 2014 hasta hoy, el sufrimiento de los venezolanos viene de lejos. Si Chávez fue una consecuencia de los errores de los gobiernos anteriores, Maduro es una consecuencia de esa horma de bota que rigió la política del comandante Chávez, por más que algunos hayan querido endiosarlo, transformarlo en un nuevo Robin Hood y en un símbolo de los oprimidos contra los opresores. Basta con ver la vida que se dan familiares y amigos de Chávez y del actual gobierno, y compararlas con las penurias que caracterizan la existencia de la gente común.

Entre la violencia de un gobierno determinado a todo con tal de mantenerse en el poder y una oposición que sigue adelante entre aciertos y errores, está un pueblo que no se rinde y que es un ejemplo de valentía.

Ese pueblo merecería ahora una disculpa internacional de parte de todos quienes denigraron, durante muchos años, sus peticiones de ayuda. Tras el informe de la ONU ya nadie puede seguir mirando hacia otro lado.

Hoy es el Día Internacional de la Paz. Para los venezolanos la violencia es la realidad y la paz solo un anhelo.


Photo by: Eneas De Troya ©

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Ingrid
Ingrid
1 year ago

En mi país sufrimos todas las formas de violencia. Da miedo opinar.

Luis
Luis
1 year ago

No entiendo la grande incongruencia que supone su preferencia por Biden en detrimento de Trump. ¿Ignora usted que si gana Biden las cercanas elecciones en USA, entonces Venezuela estaría sentenciada a seguir soportando, quién sabe por cuánto tiempo más, su actual pesadilla de vulgaridad opresiva y asesina? ¿Ignora usted acerca de los oscuros poderes camuflados en la candidatura demócrata? El doble juego “democrático” que, quizás sin saberlo, aspira a practicar Biden en USA, es el mismo que practica Maduro y su pandilla delincuencial en Venezuela, juegan con ser demócratas en apariencia pero no tienen nada de tales. 

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