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daniel campos
Photo by: Adam Jackson Bell ©

Noche en las termales manizaleñas

Caldas es región de volcanes nevados y aguas termales. Desde Manizales, su capital, se ve a la distancia el Nevado del Ruiz en días despejados. Y por las noches se puede subir a las montañas cercanas a disfrutar de baños termales.

Después de mi charla filosófica en la Universidad de Caldas sobre la actitud lúdica –la disposición a jugar en la vida cotidiana– como valor central en una vida equilibrada, mis amigues Juli, Alejo y Manu me llevaron justamente a pasarla rico en las aguas termales. ¡A jugar!

Llegamos al balneario de noche. Antes de entrar a las aguas pedimos una tabla picada de carnes asadas tan tentadora que rompí mi dieta. Los cortes variados estaban deliciosos, sobre todo acompañados de limonada fresca.

Luego nos pasamos toda la noche del viernes disfrutando el baño en las tres piscinas de diferentes temperaturas.

A más de dos mil cien metros sobre el nivel del mar, sentíamos un delicioso frío andino en la piel descubierta. Luna brillaba acompañada de planetas y estrellas. Nos rodeaban jardines de flora tropical de altura: helechos, hortensias, bromelias, árboles frondosos con ramas cubiertas de heliconias y decenas de plantas de hojas grandes y gruesas como sombrillas.

Y yo, tan alegre con mis amigues: presente, tranquilo, riendo y sintiendo.

Nos quedamos conversando hasta que gentilmente nos aclararon que ya pasaba de la medianoche y el spa había cerrado. Salimos del agua y nos vestimos sin que nos molestara el frío de la madrugada.

Yo estaba tan relajado que no recuerdo el descenso a Manizales. Creo que un pedacito de mi alma todavía esta bañándose en las termales con Manu, Alejo y Juli.


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