Dice Epicuro en la Carta a Menelao: «Recordemos también que el futuro no es nuestro, pero tampoco puede decirse que no nos pertenezca del todo. Por lo tanto no hemos de esperarlo como si tuviera que cumplirse con certeza, ni tenemos que desesperarnos como si nunca fuera a realizarse».
Epicuro dice que hay que vivir más centrado en el hoy que en el futuro como si el futuro fuera una fuente posible de desasosiego. No hay que anclar la vida en el futuro ni tampoco hay que pensar que no se van a cumplir los deseos en el futuro. No hacer del futuro un rey díscolo o vengativo ni creer que ahí se encuentra la felicidad. Epicuro no lo dice pero su filosofía moral se asienta en una búsqueda de vivir el presente. Nada que traiga intranquilidad puede hacernos feliz. Esta es la famosa búsqueda de ataraxia: la búsqueda de la vida sin alteraciones, sin perturbaciones en el día a día.
Nuestra época está signada por las alteraciones, y, aun peor, por el deseo y la búsqueda de perturbaciones, como si la felicidad estuviera en un lugar convulso, en ese punto infinito del éxtasis. Epicuro quiere que nos paremos antes o después del éxtasis. Antes o después de la subida.
¿Será posible en este mundo una vida así?
Photo by: _ThomasWallaceScherzer_ ©


