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Alexander Almarza
lustración: Alexander Almarza

El otro día escuché en el podcast “Que se vayan todos”, que cada vez son más las personas que se informan a través de los humoristas. No solamente estoy de acuerdo con ese comentario, sino que soy una prueba viva de eso.

Desde hace unos meses me informo únicamente por podcast de humor, tipo el Pulso de la república, PDB, Reporte semanal, etc. Porque la verdad no soporto los noticieros… si, sé que soy periodista y también sé, que hacer esta afirmación, podría costarme perder espacios en alguno de los medios que publica mi columna, pero la verdad estoy un poco cansado.

Les pido disculpas, por hacer de esta columna un espacio para desahogarme, pero cuando decidí escribir me puse como objetivo que solo fuesen textos graciosos, pero bueno, la idea del humor es hacer reír, pero también reflexionar.

Toda esta introducción la hago para decirles: Señoras y señores ¡Está pasando!, el humor, que es una cosa muy peligrosa, invadió los espacios de los medios de comunicación, y ya las personas, sean de izquierda o de derecha, se darán cuenta que mucha de las cosas que se dicen o escriben (capaz también esta columna), sirven para mostrar una sola cara de la verdad ¿Cuál? La que más les convenga a los políticos de su preferencia. Pero ahora que el humor, está tomando el lugar de los medios, todo se puede ir al garete. Imagínense ¿Qué pasaría si los políticos no pudieran manipular a las masas? Justo por eso es que los humoristas son perseguidos, porque hay que evitar ese nuevo “desorden mundial”.

Ahora quiero mencionar un libro que leí hace ya muchos años y que escribió Teodoro Petkoff. El libro me ayudó a entender que la política no es un dogma religioso, y que la mayoría de las veces los políticos se equivocan (Aunque ellos, sus partidos y sus fanáticos digan lo contario). Teodoro también me enseñó la importancia de aprovechar el tiempo a través de una frase: “Bueno muévete carajo, que no tengo todo el día” … pero eso se los cuento otro día.

Perdón, me desvié, les decía que había leído un libro que me enseñó a entender la política: Checoslovaquia: El socialismo como problema. Publicado por Teodoro en 1968, el mismo año del mayo francés. En sus páginas Petkoff cuenta cómo a partir de la invasión a Checoslovaquia, el socialismo soviético, mostró lo que pasaría con el resto de los países que terminaron “invitados amablemente” a pertenecer a la Unión Soviética.

En aquel entonces nadie dijo nada, pues, “El comunismo no se equivoca” se decía en aquel tiempo. Y ahora se dice que “El Capitalismo es la única solución” y la verdad quiero decirles algo: El mundo es más que un juego Caracas Magallanes, o un Boca Vs. River. ¿Saben cómo me di cuenta? Por dos cosas: Cubrí política algunos años, y conozco a muchos, de un lado y del otro. Y también por culpa del humor, pues cuando eres comediante aprendes a cuestionarte todo.

Además, el humor es un antipoder, lean bien, no sólo contra el gobierno de turno, sino de cualquier poder que quiera trastocar la sociedad. El humor es una alarma, que le avisa a las personas que algo no está bien…

Lo que pasa es que, en este contexto de todos contra todos, muchos humoristas sin querer, se han convertido en ocasiones, lamentablemente, en la única guía para saber qué está pasando realmente.

Así que el llamado es a retomar cada quién su rol: Los políticos a presentar propuestas serías para solucionar los problemas, las personas siendo críticas y cuestionando todo y a todos. Y los humoristas a hacer bromas. De no pasar esto, y tal cómo va el mundo ¡Todo terminará siendo un chiste!

Hasta la semana que viene (eso espero).


Ilustración por: Alexander Almarza

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