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Daniel Shapiro: versos para contar la vida

NUEVA YORK: La poesía no miente. Hurga en el alma humana y en cada verso refleja verdades, sutiles claroscuros, emociones escondidas. Daniel Shapiro de apariencia reservada, casi tímida, devela un mundo infinitamente rico de ironía, transgresivo y profundo, cada vez que se aleja de la realidad para adentrarse en la poesía.

Fino intelectual es, desde hace varios años, Director de Literatura dAmericas Society y Editor de Review: Literature and Arts of the Americas. Gracias a su trabajo en esta institución muchos de los más importantes intelectuales de América Latina y el Caribe han presentado en Nueva York su trabajo, publicado sus libros y participado en debates, seminarios y conferencias.

Es todavía un adolescente cuando descubre el idioma castellano y América Latina. Una maestra de español siembra en él una pasión que lo acompañará toda la vida. La poesía será su otra guía para conocer una región del mundo que nadie puede explicar mejor que la literatura. “Solamente si sobrepasas tus esquemas y permites a tu mente absorber la realidad así como es, podrás entender América Latina” me dijo una vez un gran maestro de vida, y la palabra escrita, sea ella en forma de relato, novela o poesía, ha sido el Virgilio que ha llevado de la mano a Daniel Shapiro a desentrañar incongruencias, superar apariencias y sumergirse, para luego nunca más alejarse, en el verdadero sentir latinoamericano. 

La pasión por la lectura pronto se cruza con la escritura, los versos emanan de su ser más profundo y para Shapiro se tornan sinónimo de libertad. Versos para manejar nostalgias, aceptar debilidades propias y de los demás, versos para romper barreras, transgredir reglas, recordar con una sonrisa y perdonar duelos que nunca han dejado de doler.

Grandes escritores como Neruda y García Márquez marcan los años de su formación universitaria y pronto resultarán insuficientes para su ansia de conocimiento. Teje relaciones con escritores, críticos y traductores de América Latina y del Caribe y surge en él el deseo de traducir al inglés algunos de los poemas que más ama.

Un encuentro con el poeta chileno Tomás Harris lo lleva a asumir el reto de traducir su obra Cipango. Un trabajo largo, en el cual se sumerge con gran dedicación y que resultará muy importante no solamente para su vida profesional sino también como experiencia humana. 

Se pierde en las Zonas de Peligro de Harris, con él sigue un viaje que lo lleva a Concepción, a su historia, su pasado y su presente. Se hunde en el universo de Harris, comparte sus fantasmas y respira la violencia que, desde los tiempos de la colonia hasta la dictadura de Pinochet, ha marcado con sangre un país entero.

Desde hace muchos años sentía una gran atracción por la poesía chilena que tiene una gran tradición innovadora. Había leído a Neruda, Huidobro, Gabriela Mistral y conocí a Tomás Harris mientras estaba organizando una serie de actividades con escritores chilenos para Americas Society. Leí sus poesías y me atraparon, tanto que quise traducirlas-.

Será un trabajo largo, meticuloso para el cual se desplazará por un tiempo a Concepción, tierra en la cual muchos de esos poemas se desarrollan.

– A veces, cuando leemos un libro nos hacemos una idea del escritor que luego, al conocerlo, resulta herrada. ¿Cómo fue tu relación con Tomas Harris? 

– Nos conocimos durante los eventos que había organizado en Americas Society y de allí en adelante nuestra relación siempre ha sido muy buena. Harris es una persona reservada, seria pero simpática. Es fascinante hablar con él porque ha leído muchos libros, conoce a una gran cantidad de autores y en sus escritos encontramos muchas referencias a los grandes de la literatura.

Cipango habla de la dictadura, de la violencia de los regímenes opresivos.

– Si, pero lo fascinante es que nunca lo hace de manera obvia. Lo hace utilizando las metáforas, muchas metáforas.

Daniel Shapiro nos habla de sus encuentros con el escritor y su esposa, Teresa Calderón, también poeta y novelista. 

– Fui a Chile dos veces y hablamos mucho. En el segundo viaje analizamos las notas que estaba preparando para acompañar sus poesías y explicar a los lectores las muchas referencias. Necesitaba entender su trabajo desde adentro para terminar el libro-

Pasear por las calles de Concepción, respirar su aire, conocer a la gente, fue fundamental en ese viaje cuyo principal propósito era conocer el texto, descubrirlo más allá de las palabras.

– Recuerdo el aire de Concepción, me sentía lleno de oxígeno. Paseé por las calles que Harris menciona. Eran más burgueses, más “normales”, diferentes de las que escondían los prostíbulos que describe el poeta, pero las sentí impregnadas de los recuerdos de Harris. Fue una experiencia muy enriquecedora-.

– Traducir un libro es casi como escribirlo de nuevo. Significa decodificarlo para que sea comprensible para otras audiencias y eso conlleva un proceso creativo similar al del escritor-.

– Creo que tienes razón, traducir es una forma de escribir. El que traduce está manipulando las palabras, trabaja varios niveles de lenguaje y de cultura… es como un viaje en el lenguaje. Es lo que más me atrae. Tienes que seguir la voz del libro… la voz del poeta, del narrador, que en el caso de Cipango es muy fuerte, obsesiva, oscura. Eso me sedujo y creo que ha habido fuertes coincidencias entre su ser y el mío a través de su voz. 

Traducir influye también en tu mismo proceso de escritura. Cipango ha tenido influencia en mi escritura así como la está teniendo el libro de cuentos de Roberto Ransom Desaparecidos, animales y artistas” (Missing Persons, Animals and Artists), que estoy traduciendo y que me ha inspirado a hacer más prosa.

Prosa y poesía, dos viajes dentro de tu ser más profundo que se desarrollan con velocidades distintas.  ¿Cuándo sientes el deseo de escribir poemas y cuándo prefieres expresarte en prosa? 

Daniel queda unos instantes en silencio antes de contestar. Es una pausa cargada de emociones y cuando nos contesta habla más para sí que para nosotros. 

– La mayor parte de mi experiencia es con la poesía… Me gusta usar las imágenes, la música y el ritmo de la poesía… a veces  pienso en una imagen o surge una línea y el poema se desarrolla desde allá.  

– Tus tres colecciones son bastante diferentes. Los recuerdos parecen marcar tu último libro The Red Handkerchief.

– Mi primera colección es como una búsqueda apasionada. Búsqueda de una identidad mientras que el segundo libro es una exploración sobre la imagen y la imaginación. 

El primer libro era como más pesado así que, al terminarlo, sentí que necesitaba un descanso. No ha sido un proceso consciente pero al final he jugado más con el lenguaje, con las imágenes. Hay muchos poemas inspirados en animales. La primera sección se llama Bestiario. Me atraía la poesía de Huidobro, su manera de jugar con el lenguaje, la alegría que permea muchos de sus poemas. Creo que quería moverme en esa dirección. La tercera colección se centra en la familia, es como el retrato extendido de la familia inspirado en fotografías reales e imaginarias. Hay muchas anécdotas de la familia, y la poesía es un vehículo para mantener el recuerdo y a través del recuerdo mantener vivas a las personas dentro de mi. Es el enlace con el pasado que te permite seguir adelante.

Para desarrollar esa idea de trabajar una ficción inspirada por las historias de familia a veces necesito la narrativa.

– Se podría decir que tus versos y tus cuentos  te están ayudando a crecer como ser humano -. 

– Sin duda hay un desarrollo, un recorrido que comenzó con el primer libro y se extiende hasta el tercero. La inspiración para escribir este último surge de unos pensamientos que me han acompañado en los últimos años. Siento que mi padres están envejeciendo y crece en mi la necesidad de recuperar historias. Y también de entenderme mejor, entenderme dentro de un contexto, explorar la historia de la familia tomando en cuenta mis tradiciones como judío americano. Entrar en mi historia… la historia de Estados Unidos…. Y más allá… 

– La cultura, la literatura generalmente son vehículos de paz ¿Cuál pudiera ser el rol de los escritores en un contexto de violencia como el de Israel y Palestina?

– No soy un experto en esta área. Hay mucho dolor y muchos conflictos entre israelíes y palestinos, es algo que me duele y es muy complicado. Es difícil tocar estos temas. Creo que estamos viviendo una etapa muy conflictiva en general. Pero, de todas formas, pienso que es sumamente importante escribir, tratar de entender y tratar de expresar la verdad. Bueno, cada escritor tiene  su propia verdad. Hay varios escritores en Israel que están explorando esa realidad y tratando de escribir con honestidad. Yo no soy un experto pero, por lo que a mi concierne, estoy analizando mucho los principios del sionismo, la esperanza de una Patria en Israel. Y también los deseos de la comunidad judía de promover conocimiento y educación aquí. Mis abuelos estaban muy involucrados con el movimiento educativo y también con el sueño de Israel. Quisiera dar un paso atrás y entender sus esperanzas y ese deseo de la comunidad judía para comprender mejor todo lo demás. Es una realidad muy complicada, difícil de desentrañar. No tengo interés en la política, mi escritura no es política. Quisiera solamente escribir mi propia realidad… como puedo.

– En Americas Society has organizado un encuentro con poetas y escritores cubanos que están dentro y fuera de la isla, a ellos has dedicado también un número de la revista Review: Literature and Arts of the Americas. El proceso de distensión entre La Habana y Washington facilitará los intercambios entre intelectuales cubanos y norteamericanos? ¿Qué repercusiones tendrá en el mundo cultural? 

– Siempre ha habido aquí un gran interés hacia la literatura cubana, tanto de los escritores que viven en Estados Unidos como de los que siguen en Cuba. Como dijiste publicamos una edición de nuestra revista Review: Literature and Arts of the Americas que se llamaba Cuba Inside and Out… adentro y afuera. 

Queremos seguir presentando a los escritores cubanos. Estamos organizando un evento para presentar la antología de Orlando Luis Pardo Lazo. Es un miembro de la Generación Cero, un escritor que no sé si definir disidente, diría mejor que está fuera del establishment. Para mi es muy importante porque cuando organizamos la serie Cuba Inside and Out no pudimos incluirlo por problemas de visa. Será muy conmovedor poder presentar ahora su Antología.

– ¿Proyectos que piensas desarrollar en America Society?

 Tenemos varios. Uno de ellos es la presentación del escritor nicaragüense Sergio Ramírez y también a Richard Blanco. Estamos trabajando en la revista, preparando los artículos y los textos, planeamos tener todo listo para mayo.

– ¿Volviendo a tu escritura, sigues algún ritual cuando escribes, escuchas alguna música en especial, tienes una disciplina?

– Mi disciplina no es óptima, pero prefiero escribir en la mañana cuando puedo. No me gusta escuchar música porque me distrae y cuando me surge alguna idea la escribo de inmediato.  – una pausa – Escribo poco a poco, desarrollo la línea, los párrafos, reflexiono.

– ¿Tus poetas preferidos?

– Neruda y Huidobro en Latinoamérica, García Lorca en España y en Estados Unidos Wallace Stevens.

Unos versos son sin duda la mejor manera de concluir la entrevista con un poeta. Así se lo expresamos a Daniel Shapiro y esta es la poesía que regaló a ViceVersa en inglés y en español con traducción del poeta mexicano Roberto Ransom. Se titula “The Anatomy Cat”, “Gato para una anatomía” y es extraída del manuscrito todavía inédito “Woman at the Cusp of Tiwlight”.

 

The Anatomy Cat

C’mon, doll, whispered Mimi

as she bundled its cadaver

in her mouton coat, no one will notice,

we’ll pass the course and no harm done.

She couldn’t suppress a growing giggle,

it was infectious so you laughed, too.

You followed her out the swinging door

across Washington Square, 

up the steps of the Queens express, 

everyone parted for the young pretty mother

carrying her baby in her arms.

A silver-haired gentleman took off

his fedora and offered his seat.

She lowered her head with grateful eyes

but lost her grip and the tail slipped out—

unfurled and hung. A whiff of formaldehyde

cut through perfume, a collective 

gasp from all the women on the bus.

 

The two of you laid the dead cat out

on Etta Mandel’s marble table.

Mimi sliced it open, examined its parts,

sewed it closed again.  The tabby lay 

sprawled as if stretching after a long nap.

You’d return it the next day,

poor thing with glassy eyes, 

a missing heart, its soul detached 

by a stroke of a scalpel,

organs classified in jars on a dusty shelf.

But that evening, before that surgery, 

was less than anatomy, was something more, 

was two young women 

blushing and giggling

as you dashed off the bus.

–Daniel Shapiro

From “Woman at the Cusp of Twilight”

 

Gato para una anatomía                                                                     

Vamos muñeca, susurró Mimi

al arropar el cadáver

en su abrigo de mutón, nadie se dará cuenta,

pasaremos el curso sin perjudicar a alma alguna.  

No pudo contener una risita que iba creciendo,

tan efervescente que te la contagió.     

La seguiste por las puertas giratorias

a través de Washington Square, subiendo los escalones

del expreso de Queens, todos abrieron paso

para la joven y linda mamá 

cargando a su bebé en brazos.

Un caballero de pelo encanecido se quitó

el sombrero fedora y ofreció su asiento.

Ella bajó la cabeza con mirada agradecida

pero perdió su soporte y se asomó la cola—          

floja y desenvuelta. Un hedor a formol          

cortó a través del perfume, y luego                        

el grito ahogado de todas las mujeres.

 

Las dos tendieron al gato muerto

sobre la mesa de mármol de Etta Mandel.

Mimi lo abrió de una tajada, inspeccionó sus partes,

y lo cosió de nuevo. Tú registraste los datos. 

El tabby yacía a sus anchas 

como si se estirara después de una larga siesta.

Lo devolverías al día siguiente, 

pobrecito, con los ojos vidriosos,

un corazón faltante, su alma desprendida

a golpe de escalpelo,

órganos clasificados en frascos sobre una repisa polvorienta.

Pero ese atardecer, antes de la cirugía, 

fue menos que anatomía, fue algo más,

fue dos mujeres jóvenes 

sonrojadas y con la risa apenas contenida

al descender de prisa del camión urbano. 

–Daniel Shapiro                                                                                                              

Trad. Roberto Ransom

Desde “Woman at the Cusp of Twilight”

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gavina falchi
Autor invitado
gavina falchi

Excelente entrevista. Me encantó leerla..