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Carlos Gutiérrez: Cinema Tropical es la embajada del cine latinoamericano en Estados Unidos

NUEVA YORK: Distinta, muy distinta, sería la historia del cine latinoamericano en Nueva York si no existiera la organización sin fines de lucro Cinema Tropical que fundaron, hace quince años, Carlos A. Gutiérrez y Monika Wagenberg.

Es gracias a ellos que muchas películas de nuestra región lograron llegar a las pantallas de Estados Unidos, romper paradigmas, conquistar un lugar de respeto entre los críticos y de aprecio dentro del público.

Actualmente en Festivales tan importantes como el de Venecia, el cine latinoamericano sigue cosechando éxitos importantes y, después de haber merecido en 2015 el máximo premio, el León de Oro, por la película Desde allá del venezolano Lorenzo Vigas, este año ha obtenido los galardones a la mejor dirección, mejor guión, mejor actuación así como el Premio del público durante la semana de la crítica, que fueron otorgados respectivamente al director mexicano Amat Escalante, al chileno Pablo Larraín, al argentino Óscar Martínez y al joven colombiano Juan Sebastián Mesa por su película Los Nadie. Sin embargo, no solamente no ha sido fácil lograr esos reconocimientos, sino que hay muchísimas otras buenas películas que tendrían pocas probabilidades de salir de los confines de sus países y darse a conocer en un contexto internacional, sin el trabajo y la dedicación de personas como Carlos Gutiérrez, Monika Wagenberg y todo el equipo de Cinema Tropical. Sobre todo en un mercado tan competitivo como el de Estados Unidos.

 

Cinema Tropical

– En los años ’96-’97 el cine latinoamericano era prácticamente inexistente en Estados Unidos. Había un pequeño Festival y muy pocos realizadores llegaban a los circuitos de los otros Festivales – comenta Carlos Gutiérrez. 

La pasión por el cine, en Gutiérrez, surgió siendo poco más que un niño y nunca lo abandonó.

– Siempre supe que no quería hacer películas sino que amaba ser espectador del trabajo que realizaban otros. Estudié comunicación en Ciudad de México pensando en trabajar como crítico ya que me parecía la única posibilidad que había de dedicarse al cine sin ser parte del equipo que lo realizaba, y vine a Nueva York para cursar una Maestría en NYU en crítica y teoría del cine-. 

Los estudios le cambiaron la vida porque en New York University Gutiérrez descubrió que habían muchos otros caminos que podía explorar además del de la crítica. Por ejemplo, la curaduría, la distribución y la promoción.

Durante un curso de Cine brasilero, que dictaba el profesor Robert Stam, una eminencia en ese campo, cuyo recuerdo, con su bagaje de emociones, conserva intacto en su memoria, Carlos Gutiérrez conoce a Monika Wagenberg, colombiana. Entre ellos nace una amistad que los años han cementado y que se ha transformado en una proficua relación de trabajo.

– Mientras seguíamos las clases de Stam, Monika y yo nos sorprendimos al descubrir lo poco que conocíamos, nosotros mismos, el cine latinoamericano y nos empezamos a preguntar de qué manera hubiéramos podido promoverlo en esta ciudad. –

Volvieron a encontrarse después de unos años durante los cuales cada uno por su cuenta había trabajado en ámbitos relacionados con la promoción y distribución del cine latinoamericano. Ambos seguían acariciando el sueño compartido en los salones de clase de NYU y, tras la experiencia acumulada, decidieron lanzarse en esa nueva aventura. Era un 19 de febrero de 2001 cuando nació Cinema Tropical: una Organización sin fines de lucro que hoy, tras quince años, sigue creciendo y que ha marcado un antes y un después en la difusión del cine latinoamericano en Nueva York.

– Empezamos con un cine club mostrando cada miércoles una película diferente en el Two Boots Pioneer Theatre del Village. La primera fue Silvia Prieto del argentino Martín Rejtman quien participó en la proyección y conversó con el público-. 

Carlos sonríe al recuerdo de esos primeros momentos.

– Cinema Tropical nació en 2001 bajo una buena estrella. Hasta finales de los años ‘90 en Estados Unidos el gran referente del cine latinoamericano era la película Como agua para chocolate y conocían solamente al director Arturo Ripstein de México. Luego en el 2000 la cinta Amores Perros de Alejandro González Iñárritu y el entonces joven y desconocido actor Gael García Bernal, así como el cine argentino, que comenzaba a crearse un espacio a nivel internacional, gracias a películas como Mundo Cruel de Pablo Trapero y La Ciénaga de Lucrecia Martel, abrieron una puerta importante y despertaron un interés hacia el cine latinoamericano. Podemos decir que ellos se convirtieron en los abuelos de una generación de cineastas que ha ido creciendo y que ha alcanzado niveles de excelencia. Ya hay tres generaciones de realizadores y nunca imaginamos que iban a ser tan prolíficos y exitosos. 

 

Carlos Gutiérez

 

¿Cuáles son los países de América Latina y el Caribe que han tenido una expansión importante en la producción cinematográfica?

Yo pondría esa pregunta al revés. ¿Cuáles son los países que no han tenido una expansión importante en la producción cinematográfica? Y te diría que, con muy escasas excepciones, todos los países latinoamericanos están avanzando muchísimo. Y no solamente los que tienen ya una tradición consolidada como Brasil, México, Argentina, sino también otros que en el pasado tuvieron una escasa producción cinematográfica. Un ejemplo es el de Costa Rica. Este país que había realizado poco más de veinte películas en toda su historia, el año pasado ha producido dieciséis y ha tenido también records de taquilla. Lo mismo vale para Guatemala donde, a pesar de no contar con ningún apoyo estatal, el cine, el buen cine, sigue creciendo. Creo que estamos viviendo un auge artístico sin precedentes.

 

Se podría decir también que los realizadores empiezan a salirse de los clichés como la pobreza, la delincuencia, las dictaduras, para incursionar en otras temáticas y mostrarnos otros aspectos de la vida de nuestros países.

Hasta cierto grado, creo que la producción siempre ha sido más variada de lo que parece. El problema es el filtro internacional que hay que pasar para darle visibilidad al cine latinoamericano. Los europeos, los norteamericanos siguen esperando películas que respondan a los clichés en los cuales todavía encasillan a nuestro cine. Para las películas que rompen esos paradigmas, lograr posicionarse a nivel internacional sigue siendo muy cuesta arriba.

 

Carlos Gutiérrez considera que el cine queda entrampado en ciertos esquemas mucho más que el arte, la música y la misma literatura. Y cuando le pedimos las razones de esa “congelación” de las expectativas del público y de la crítica internacional, tras una reflexión, comenta:

– Creo que mucho tiene que ver con la dominación de Cannes y Hollywood, por esa dicotomía absurda entre cine de arte y cine comercial, dos términos que considero abyectos. El cine latino se coloca entre los dos. A los europeos en Cannes les encanta la miseria, aman ciertas estéticas y si no encajas con esas ideas preconcebidas te van cerrando los espacios. En cambio otras películas más de genero son desechadas porque las consideran imitaciones de Hollywood, lo cual no es cierto porque se están produciendo cosas interesantes que tienen una identidad propia. Parece increíble pero es más difícil validar internacionalmente esas cintas que otras más pequeñas y más arriesgadas artísticamente. 

 

¿De qué manera Cinema Tropical ayuda a una mayor y más variada difusión del cine latinoamericano?

Con el orgullo y la satisfacción de sus quince años de historia, Carlos Gutiérrez nos contesta con una amplia sonrisa.

Nos gusta definir Cinema Tropical la “embajada del cine latinoamericano en Estados Unidos”. Apoyamos las películas en diferentes etapas, desde la promoción hasta la distribución y la difusión en la prensa. Siendo una organización sin fines de lucro hemos creado una red muy amplia de acción como distribuidores, programadores, relacionistas, consultores. Asesoramos a directores y productores sobre los caminos a seguir para tener participación en los Festivales, un paso fundamental para lograr visibilidad y reconocimiento a nivel internacional y los ayudamos a preparar una buena campaña de prensa para generar mayor interés, aspecto que a veces no se valora tanto como merece.

 

¿Para tener distribución en Estados Unidos deben participar en Festivales locales?

No, en realidad aquí hay pocos Festivales que le abren las puertas a las películas latinoamericanas. Lo mejor es participar en Festivales europeos y luego venir a Estados Unidos y finalmente regresar a América Latina. Hay que ser estratégicos y mover las fichas como en un juego de ajedrez. Es parte de las complicaciones que aprendes a sortear únicamente gracias a la experiencia. No las enseñan en ninguna escuela de cine.

 

¿Y si una película es buena y no ha hecho ese recorrido, existen otros caminos para presentarla?

Si una película nos parece maravillosa podemos ayudarla a  estrenar en Nueva York porque tenemos contactos con algunas salas. Como distribuidores hemos realizado 25 estrenos a lo largo de estos quince años, más que cualquier otro distribuidor. En ese sentido Nueva York es una ciudad maravillosa porque tiene un circuito independiente de salas como ninguna otra. Es la única ciudad en la cual puedes salir con una sola copia y lograr un posicionamiento internacional.

 

Cinema Tropical también asesora a muchos realizadores de Festivales latinoamericanos y co-presenta algunas funciones. A veces pueden contar con el apoyo de los Consulados latinoamericanos.

– Es una ayuda muy dispar y depende del gobierno de turno. Lamentablemente algunos Consulados no entienden la importancia del cine como vehículo para promocionar el país, para la difusión de su cultura y paisajes. 

 

La pasión de Carlos Gutiérrez por el cine latinoamericano es contagiosa, tanto él como Monika Wagenberg y todo el equipo de Cinema Tropical creen profundamente en la creatividad de nuestros realizadores, viven con orgullo su expansión y están dispuestos a luchar junto con ellos para que el talento latinoamericano logre la visibilidad y el respeto que merece.

Un trabajo importante y necesario porque las fronteras del buen cine se expanden cada día más y conquistar un espacio en ese universo puede ser más difícil que la realización misma de la película.

“Si usted no tiene libertad de pensamiento, la libertad de expresión no tiene ningún valor.” - José Luis Sampedro

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