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Ana von Rebeur: Si los hombres tuvieran la menstruación el tampax tendría un monumento

Ana von Rebeur (Argentina) es una de las caricaturistas invitadas al evento Bitter Laughter que ViceVersa Magazine realizará, en colaboración con The Cooper Union, el próximo 11 de noviembre de 3:00 a 7:00pm.

Lápices, pinceles, plumas y computadora son las armas que Ana von Rebeur usa para demoler con vehemencia, humor, firmeza y convicción, los muchos estereotipos que durante generaciones han permitido el arraigo de un machismo aceptado por todos, hombres y mujeres, como “normal” y cotidiano.

Su mirada aguda, un humor corrosivo y un profundo conocimiento del ser humano, se transforman en viñetas y textos que ponen el dedo en la llaga y a través de la risa obligan a la reflexión.

Es nieta de un pintor que le tenía prohibido tocar sus pinturas de óleo y su madre, alemana, no le dejaba usar témperas y acuarelas en la casa para evitar el rastro de arcoíris que hubiera podido dejar esa pasión. Prohibiciones que Ana von Rebeur considera no solamente positivas sino casi determinantes para mantener y avivar su interés por el dibujo.

Tampoco le fue fácil cursar la carrera de arte, como hubiera deseado, por la negativa rotunda de sus padres.

– Terminé estudiando química, después psicología y finalmente diseño gráfico. Luego respondí a un llamado para azafatas de Aerolíneas Argentinas y empecé a trabajar como azafata de vuelos internacionales. En el mientras escribía crónicas de viajes que publicaba en diversas revistas turísticas. Y nunca dejé de dibujar.

Será un dibujante argentino exiliado en España quien la exhortará a mostrar sus dibujos a una editorial. A partir de entonces esa vocación que había tenido encerrada para sí misma salió a la luz pública.

Ana von Rebeur empezó a publicar en Humor y Sex Humor, revistas emblemáticas de los años ’80 con una sátira corrosiva que ponía al desnudo algunos aspectos de la sociedad argentina cuando el país empezaba a salir de la dictadura. Allí se quedó hasta que las revistas cerraron en el ’97. 

– Cuando empecé a publicar entendí que podía dedicarme a lo que me gustaba de verdad: el humor feminista. Junté la escritura con el dibujo y empecé a tocar temas considerados tabú con el propósito de abrirle los ojos a las mujeres, de ayudarlas a luchar en contra de ciertas actitudes que aceptamos con resignación, como si fuera impensable cambiar determinados estatus quo que son ofensivos y denigratorios para nosotras.

 

¿Y has logrado cambiar algo? A veces parece que las mujeres damos un paso adelante y dos atrás. Hay batallas que parecen ganadas y de repente todo vuelve al punto de partida.

Sí, tienes razón, los cambios son muy lentos. Muchos no los voy a ver yo y tampoco los verán mis hijos. Sin embargo hay cosas que cambian. Por ejemplo en 2012 escribí un libro que ponía al desnudo los mitos y tabúes que hay contra la menstruación. El libro explica científicamente, pero con mucho humor, el maravilloso proceso de la menstruación. Fue dificilísimo encontrar un editor dispuesto a poner la palabra menstruación en la carátula y hasta los periodistas tenían miedo de escribirla en sus artículos. Me preguntaban si podían hablar de “esos días” o cosas así. Naturalmente me rehusaba, mi objetivo era justamente romper ese recelo, luchar en contra de una mentalidad que consideraba la menstruación como algo sucio y vergonzoso. Yo sabía que era así por el simple hecho que les pasaba a las mujeres porque estoy segura que si menstruaran los hombres el tampax tendría un monumento. Sin embargo hoy las cosas han cambiado muchísimo, las jóvenes ya no se avergüenzan y todas hablan con tranquilidad de menstruación, de tampones etc.

 

Ana Von Rebeur

 

Es verdad, son pequeños pasos pero muy importantes. Sin embargo el gran problema de nuestros días es la violencia contra las mujeres. Argentina, así como muchos otros países de América Latina y del mundo, tiene un alto índice de violencia contra las mujeres y de femicidios. Al mismo tiempo es el país en el cual las mujeres de #NiUnaMenos, han organizado grandes manifestaciones. ¿Cuál es tu percepción de esta situación?

Es una realidad muy preocupante. En Argentina tenemos dos problemas graves: los femicidios y las mujeres que desaparecen. Cada 30 horas matan a una mujer. Sin embargo las mujeres son víctimas de violencia y de asesinatos prácticamente en todo el mundo, hasta en los países más organizados y desarrollados como por ejemplo Suecia o Noruega. El informe de Amnesty lo muestra claramente. Yo creo que los hombres no toleran que las mujeres estén tomando lugares que antes les eran prohibidos, que sean capaces de salir adelante sin ellos después de un divorcio, que estén reclamando el derecho a ser adultas y decidir por ellas mismas. Hace poco me enteré que en Paraguay una mujer comandante de aviones internacionales tuvo que dimitir por el stress que le causaron durante años sus colegas masculinos quienes no aceptaban a una mujer entre ellos y le hicieron la vida imposible. Los hombres están aterrados al ver que están perdiendo su rol de jefe que decide la vida de toda la familia. Es algo muy primitivo. Como dice muy acertadamente Eduardo Galeano: “La violencia del hombre hacia la mujer es el miedo del hombre hacia la mujer sin miedo”.

La otra pata de la violencia en mi país son las desapariciones. En Argentina hay una red de prostitución que secuestra a chicas muy jóvenes que mantienen drogadas y obligan a prostituirse hasta que se mueren. Cada una de esas chicas produce 12mil dólares mensuales, es mucho dinero. Es una red en la cual a veces está involucrada la policía provincial mientras que jueces y políticos hacen la vista gorda porque también son corruptos.

 

Ana Von Rebeur

 

La sociedad no se moviliza mucho para protestar contra la desaparición de las mujeres. Quizás se cohesiona más cuando encuentran algún cadáver de una mujer asesinada.  

Es verdad. La población no se moviliza mucho cuando desaparece una chica. Generalmente lo hacen cuando la encuentran muerta y, la mayoría de las veces, botada en un basurero. Porque es tal el desprecio hacia las mujeres que ni se preocupan de enterrarlas. Además cuando alguna joven es víctima de violencia siempre hay quien dice: “se lo buscó, tenía falda corta, mira las fotos que ponía en su Facebook, etc”. Y lo que es peor, se ha demostrado que las campañas de concientización no están logrando cambios significativos. Los gobiernos no saben como encarar el problema.

 

Ana Von Rebeur

 

¿Hasta qué punto sientes que con tus libros y viñetas logras llegarle a la gente y cambiar algo?

Necesitaría unas diez vidas más para dejar una huella profunda – comenta Ana riendo –, sin embargo hay quien dice que mis libros le han cambiado la vida, que ha empezado a ver las cosas con otra perspectiva. Yo creo que estoy logrando que algunas mujeres se empoderen, que entiendan que tienen derecho a equivocarse, a ser felices, que debemos dejar la fantasía del hombre que te resuelve la vida. Yo creé varios grupos en Facebook y muchas mujeres me escriben pidiéndome consejo. Me llegan cartas desgarradoras y trato de ayudarlas a salir de las situaciones peores, a creer en sí mismas, a tener autoestima, a entender que el amor no es violencia y que hay que ver lo que el hombre hace y no lo que dice. Hay un cierto tipo de hombres que en Estados Unidos llaman narcisistas y nosotros en los países hispanos, psicópatas integrados. Ellos empiezan a tratarte amorosamente, te engatusan hasta que caes en sus redes y luego comienza un maltrato solapado, te alejan de la familia y de los amigos, minan tu autoestima y te producen una disociación cognitiva porque no logras entender su actitud tan cambiante. Son terriblemente dañinos y pueden destruir a una persona. Hay que huir de ellos porque son unos depredadores. En la medida en que una mujer entiende que no está sola, que otras pasaron por su misma experiencia y la superaron, va tomando fuerza y tiene más herramientas para salvarse. En Perú todavía existe el mito de la virginidad. Es absurdo. El mito de la virginidad lo crearon los hombres para asegurarse que los hijos son de ellos y si una mujer acepta ese chantaje está reafirmando un mito que la humilla y la discrimina.

 

Ana Von Rebeur

 

Ana, tu has escrito e ilustrado más de 30 libros, has participado en infinidad de publicaciones y en muchos debates, has recibido premios importantes y presides la sede argentina de FECO (Federation of Cartoonists Organizations). Cada vez tocas temas diversos y controversiales, como las religiones, y animas las mujeres a reír de sus errores y debilidades y transformarlas en fortalezas. Parecieras una mujer totalmente realizada. Sin embargo ¿has sufrido discriminación en la vida personal y en tu profesión por el hecho de ser mujer en un mundo masculino como el del cartoon?

Yo misma he tenido que superar muchos reveses en mi vida sentimental, algo que transformo en viñetas y textos para que puedan volverse experiencias útiles para otras. Y profesionalmente tampoco ha sido fácil. Cuando llegas a un diario, siendo una caricaturista mujer, te ofrecen ilustrar las secciones consideradas “para mujeres”, cocina, belleza, hijos… sin embargo al final es algo positivo porque las mujeres nos reímos más, nos reímos de nosotras mismas, y a través de la risa somos capaces de entender y de crecer. El humor es tragedia, no te puedes reír de la felicidad. Si te vas de viaje y todo sale bien no tienes nada de chistoso que contar. En general a las mujeres les va peor que a los hombres, gastan mucho tiempo en preservarse, por ejemplo antes de montarte en el vagón de un tren tienen que mirar a ver si hay otras mujeres. Son cosas que nos hacen la vida más dura pero también nos dan más temas para el humor.

La discriminación existe aquí y en todas partes. Una vez estaba en China sentada en una mesa con otros nueve caricaturistas varones. Eran de diferentes nacionalidades y yo solté un chiste que nadie recogió. Nadie se rió pero al rato el caricaturista de Washington lo repitió y todos se rieron a carcajadas. Entonces el australiano les hizo notar que yo había dicho ese chiste pocos momentos antes y que el norteamericano me lo estaba robando. En ese momento los otros entendieron que no me habían escuchado por ser yo una mujer y el caricaturista de Washington confesó que le había parecido tan bueno el chiste que, quizás a nivel inconsciente, había decidido hacerlo suyo.

 

Ana Von Rebeur

 

¿Planes futuros? ¿Cuál argumento te gustaría tratar con tu humor filoso e irreverente?

Ana ríe con risa contagiosa. Piensa un rato.

Quiero atacar otro tema muy actual y controversial: la xenofobia. Los argentinos son cada vez más intolerantes con los inmigrantes. Algo absurdo ya que todos nosotros somos descendientes de emigrantes. Estoy estudiando como enfrentar ese tema y lograr que me lean los más xenófobos. Quizás podría ser a través de una novela… Sé que voy a meter otra vez la cabeza en la guillotina porque estaré criticando a las personas más reaccionarias y violentas del país pero creo que es un tema que hay que enfrentar. Los emigrantes lejos de quitarnos algo nos ayudan a crecer. Siempre fue así. Y hay que entender que los seres humanos somos todos iguales, estemos donde estemos, sea cual sea el color de la piel, la religión, la preferencia sexual etc.

 

Ana Von Rebeur

 

¿Cómo nacen tus personajes? ¿Cómo surge en ti la inspiración para escribir y dibujar tus historias?

Hablando con las personas, con las amigas, escuchando las conversaciones de los otros en los autobuses, bares, restaurantes. Nunca ando con auriculares prefiero estar atenta a las conversaciones de los demás. Son una fuente inagotable de inspiración. También son importantes los temas que surgen en los chats que se desarrollan en los grupos de Facebook. A veces lanzo unas preguntas provocativas para promover esos debates y las respuestas son increíbles. Al momento de escribir un libro trato de hacer el que considero más urgente y empiezo una larga y meticulosa investigación. Cada vez que escribo un libro hago dos versiones. La primera es seria y bien documentada, la segunda es la misma pero con humor e ilustraciones. Al final el lector lee un libro muy serio que gracias a la risa se le hace más llevadero. Pocos leerían un tratado sobre psicopatía pero si tocas ese tema con humor sí lo leen. Las editoriales a veces tienen resistencia hacia los libros ilustrados para adultos y no entienden que el humor gráfico tiene un gran alcance porque el niño que tenemos adentro sigue amando los libros con dibujos.

 

¿Qué opinas del evento Bitter Laughter?

Me parece una tremenda oportunidad para conocer a colegas talentosas de otros países y compartir con personas interesadas en nuestro trabajo. Creo que es muy importante visibilizar el trabajo que todas nosotras estamos desarrollando porque para trabajar con el humor siendo mujer hay que ser guerreras.

 

Bitter Laughter

 

Para mayor información sobre Bitter Laughter y como reservar tus entrada, visita www.BitterLaughter.com

 

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