Somos una revista independiente que sobrevive gracias a tu apoyo. ¿Quieres ser parte de este proyecto? ¡Bríndanos un café al mes!
Ilan stavans, Federico Sucre, margara russotto
Ilan stavans, Federico Sucre, margara russotto

Ana Enriqueta Terán (1918-2017) (Cap. XIII)

The Lirical Mandate / El mandato del canto

Antología de poesía venezolana del siglo XX

Nacida en Valera en el seno de una familia noble que llegó a los Andes en el siglo XVI, Ana Enriqueta Terán vivió por toda Venezuela, generalmente en lugares remotos, y también se desempeñó como diplomática en Uruguay y Argentina. En 1989, Terán recibió un Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Carabobo y el Premio Nacional de Literatura. Escribe tanto en verso libre como en las formas clásicas de la poesía española, inspirada en poetas españoles medievales y renacentistas como Garcilaso de la Vega y Santa Teresa de Jesús. Su poesía celebra la genealogía familiar, el cuerpo de la mujer y la misión poética de la memoria. Entre sus libros se encuentran Al norte de la sangre (1946), Libro de los oficios (1967) y De bosque a bosque (1971). «Piedra de habla» reflexiona sobre la tarea del poeta. Y “Comprobación inaudita” es una visión de la poesía como actividad secreta de la condición humana.

Born in Valera into a noble family that arrived in the Andes in the sixteenth century, Ana Enriqueta Terán lived throughout Venezuela, usually in remote places and also served as a diplomat in Uruguay and Argentina. In 1989, she received a Doctorate Honoris Causa from Universidad de Carabobo and the National Prize for Literature. She writes both in free verse and in the classical forms of Spanish poetry, inspired by medieval and Renaissance Spanish poets such as Garcilaso de la Vega and Santa Teresa de Jesús. Her poetry celebrates family genealogy, the woman’s body, and the poetic mission of memory. Among her books are Al norte de la sangre (North of Blood, 1946), Libro de los oficios (The Book of Trades, 1967), and De bosque a bosque (From Forest to Forest, 1971). “Piedra de habla” (Stone of Speech) reflects on the poet’s task. And “Comprobación inaudita” (Outrageous Proof) is a vision of poetry as a secret activity of the human condition.

 

Piedra de habla

La poetisa cumple medida y riesgo de la piedra de habla.
Se comporta como a través de otras edades de otros litigios.
Ausculta el día y sólo descubre la noche en el plumaje del otoño.
Irrumpe en la sala de las congregaciones vestida del más simple acto.
Se arrodilla con sus riquezas en la madriguera de la iguana…

Una vez todo listo regresa al lugar de origen. Lugar de improperios.
Se niegan sus aves sagradas, su cueva con poca luz, modo y rareza.
Cobardía y extraño arrojo frente a la edad y sus puntos de oro macizo.
La poetisa responde de cada fuego, de toda quimera, entrecejo, altura
que se repite en igual tristeza, en igual forcejeo por más sombra
por una poquita de más dulzura para el envejecido rango.

La poetisa ofrece sus águilas. Resplandece en sus aves de nube profunda.
Se hace dueña de las estaciones, las cuatro perras del buen y mal tiempo.
Se hace dueña de rocallas y peladeros escogidos con toda intención.
Clava una guacamaya donde ha de arrodillarse.
La poetisa cumple medida y riesgo de la piedra de habla.

 

Stone of Speech

The poetess fulfills measure and risk of the stone of speech.
Behaves as if through other ages and other struggles.
Sounds out the day only to discover the night in its autumn plumage.
Storms into the room of congregations dressed in the simplest act.
Knees down with her wealth on the iguana’s den…

Once everything is in place she returns to the place of origin. Place of insults.
Her sacred birds are denied, her cave with dim light, manner and strangeness.
Cowardice and bizarre daring in front of age and her points of solid gold.
The poetess responds for each fire, for each chimera, frown, height
repeated in equal sadness, in equal struggle for more shadow
for a little more sweetness for the aging rank.

The poetess offers her eagles. Shines in her birds of deep cloud.
Becomes owner of seasons, the four bitches of and the good and bad weather.
Becomes owner of rubble and bare land selected deliberately.
Thrusts a guacamaya where she shall kneel down.
The poetess fulfills measure and risk of the stone of speech.

[Ilan Stavans]

 

Comprobación inaudita

Entonces, revelación o codicia, estuvo entre vosotros
levemente inclinada bajo el peso de sus collares oscuros;
revestida de memorias y costumbres florales
según la primera y más bella patria que se desprende del verano.

Entonces, contribución o logrado sueño, anduvo entre vosotros
extraña y silábica como un árbol único
advertida y coincidencial en los asuntos de la hartura,
salvo Dios, la privación de Dios: antigua sed,
circunstancia eterna empañando la sencillez de los astros.

Entonces os asustaron sus bellas liebres grises,
sus aproximaciones de piedra que mejor siente,
sus análisis de bestia mayor, cósmica,

su inocencia de mujer que se peina
que hace música del fondo al final de sus cabellos.

Entonces la dejasteis partir
olvidando su intolerable extensión verbal
su pávido lunes. Oh lunes diario:
casa, comida y ropa limpia para el hombre,
el innumerable que construye su propio Dios
con su inmóvil, crucificada sombra
sobre las estaciones errabundas.

Sin embargo es ella quien restituye vuestras semblanzas,
cuenta vuestros días
y volverá a sus principios de árbol radiante fechado en la noche.

 

Outrageous Proof

Then, revelation or greed, it was among you
slightly she bowed under the weight of dark collars;
covered by memories and floral customs
according to the first and most beautiful homeland drawn from summer.

Then, contribution or achieved dream, she wandered through you
strange and syllabic like a unique tree
adverted and coincidental in matters of satiety,
except God, the deprivation of God: ancient thirst,
eternal circumstance accompanied by the simplicity of heavenly bodies.

Then you were frightened by her gorgeous gray hares,
her closeness of stones that feels most,
her analysis of major beast, cosmic,

her innocence of woman combing her hair
making background music at the end of her hair.

Then you allowed her to leave
forgetting her intolerable verbal extension
and pallid Monday. Oh, daily Monday:
house, food and clean clothes for the men
the innumerable who builds his own God
with his immobile, crucified shadow
over rusty stations.

Nevertheless, it is she who restores your semblances,
counts your days
and shall return to her principles of radiant tree dated in the night.

[Ilan Stavans]

Hey you,
¿nos brindas un café?