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‘Incon-sistema’

CALI: Vivimos en un “inconsistema”. Esa es nuestra desgracia. Nada es consistente aquí. Todo se contradice y más que nada, el gobierno.

Es que, para mí, los dirigentes son lo peor que tenemos (o que no).

Y no hablo de Cali, ni de Colombia. Peor: de toda Latinoamérica destruida por la corrupción.

Tampoco es algo nuevo. Siempre ha existido. Tenemos al enemigo adentro hace rato; adentro de los concejos, del congreso, de las secretarías, de todo lo que sea público porque de este lado de América, esa palabra significa “pa’ robar”.

Inconsistente es que los que nos “dirigen” sean los mismos que nos destruyen y que siempre soñemos con mejorar, y que sean ellos quienes nos trunquen el camino de manera tan consistente.

Y sé que ni siquiera es un problema propiamente nuestro, pero la particularidad en Latinoamérica es que somos corruptos de corazón.

“Cada pueblo tiene el gobierno que se merece”, es cierto, pero aquí vivimos con el enemigo dentro hasta de nuestra cabeza.

Esos mandatarios torcidos de hoy son sólo el reflejo de nosotros mismos. Lo que nos acaba, lo que nos da infelicidad es nuestro propio pensamiento.

En el barrio, en la cuadra, en Colombia y en Latinoamérica somos ventajosos. Siempre queremos tajada y por eso no progresa nadie y mucho menos, todos.

Nuestro pensamiento individualista no nos deja ver más allá de unos cuantos pesos para el arroz, para la leche de mañana o para la rumba del sábado. Por creer que solucionamos la vida con cien “lucas” de más es que terminamos sólo con eso.

Desde el niño tramposo en el juego, hasta el presidente que nos vende en cada día de su mandato; se crea una cadena de destrucción que desemboca en lo que siempre vemos en el noticiero: deuda externa, inseguridad, desempleo, violencia, falta de educación, etc. porque todos estamos conectados por un egoísmo inútil, que lo único que hace es dejarnos peor.

Tal vez, si los medios revelaran también la forma deshonesta de actuar de mucha gente del común, sentiríamos hacia ellos el mismo desprecio que por nuestros mandatarios.

Nada funciona si las piezas no encajan y lo que pasa con el gobierno es que su perversión es visibilizada. Por eso los políticos tienen fama de corruptos, cuando lo cierto es que todos lo somos.

Bueno, no todos. Pero como siempre: lo malo resalta. Todo depende, más allá, de la moral de cada quien, que es la que realmente debería regir porque aparte, paga mejor.

Por ejemplo; a mí me llama más la atención una conciencia tranquila, que cien mil pesos y tal vez, a mi madre también, pero ¿al jefe de ella? ¿A mi hermana, a mi primo? Quién sabe.

El diablo es un seductor empedernido. Siempre parecerá atractivo y nos hará creer que ganaremos, pero yo prefiero sentirme bien conmigo misma y no tener un cielo en la tierra y un infierno en la cabeza.

A veces, me imagino cómo sería si todo el gobierno se reemplazara; pero me frustra saber que, igual, habría funcionarios nuevos que nos fallarían.

En conclusión, si nos preocupamos tanto por nuestro beneficio propio, pues deberíamos preguntarnos: ¿Por qué nunca progresamos? ¿Por qué es que siguen los ladrones? ¿Por qué el que a hierro mata a hierro muere?

Porque le debemos karma al mundo y existe el equilibrio. Nunca tendremos energía positiva en nuestra vida, actuando mal.

Por último, cito una frase de Facundo Cabral: “Si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, lo serían aunque fuera por negocio”.


Photo Credits: Daniel Lobo

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