Tamara Kostianovsky
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La pasarela y el matadero: en conversación con artista Tamara Kostianovsky

La artista Tamara Kostianovsky nació en Jerusalem, Israel y creció en Buenos Aires, Argentina. En este país, durante los años juveniles, quedó marcada por la cultura de matar y consumir animales. Ese recuerdo sigue tan arraigado en ella, que ha llegado a ser el tema principal alrededor del cual desarrolla su práctica artística. Siendo una niña, Kostianovsky se fijó en la ubicuidad de cuerpos de animales muertos, diseminados alrededor de su ciudad; llegó a verlos como entidades trágicas y sacrificiales que poseían una cierta calidad y belleza melancólica.

Kostianovsky, quien creció rodeada de esos cadáveres descuartizados de animales, también absorbió la experiencia de su padre, médico cirujano especializado en cirugía plástica. En conversación reciente, ella explicó que, cuando niña, las imágenes médicas de cirugía y partes de cuerpos disecadas, eran comunes en su casa, y muchas veces las encontraban sueltas incluso en la mesa de la cocina.

Como artista, Kostianovsky se convirtió de pintora a escultora. Sintió el impulso de trabajar creativamente con sus memorias de cuerpos desgarrados, unidas a la idea del consumo. Su colección de esculturas de 2014, titulada “Actus Reus,” constó de una serie de “pedazos de carne” y “cadáveres animales” colgados del techo y de las paredes. Todos están realizados con telas de sus vestidos.

Mientras continuaba a experimentar con estos temas, Kostianovsky siguió el consejo de un amigo quien le sugirió trabajar con aves. Comenzó a experimentar con plumas que buscaba en Internet, a estudiarlas y a replicarlas con tela, usando nuevas técnicas.

Un día, pidió lo que pensaba que eran plumas, y cuando abrió la caja descubrió que le habían enviado un faisán muerto, eternizado con la taxidermia. Kostianovsky lo miró y descubrió en ese faisán la misma belleza trágica que había inspirado siempre su arte. A raíz de este evento lanzó la colección de esculturas 2016 de aves muertos suspendidas, titulada, “Relic. Algunas obras de esa colección fueron exhibidas recientemente  en Y Gallery como parte de la colectiva, “Natural Resistance,” que trataba de la tensión entre la violencia y la naturaleza.

Sus obras no solamente son visualmente hermosas, sino que representan una crítica aguda, mordaz, a la destrucción de la naturaleza que está llevando adelante el ser humano. Sus obras hechas con ropa, toallas, y mantas recicladas se transforman en una declaración política, en una voz que clama el “anti-consumo.”

En esta entrevista, Alexandra Goldman, fundadora del blog de arte Artifactoid, habla con Kostianovsky de las conexiones entre su obra y la historia del arte, de su inspiración, de sus pensamientos sobre la moda y los animales muertos, y de su participación actual en la muestra “Weave Wars,” que recién estrenó en el Indianapolis Arts Center.

 

Tamara Kostianovsky

 

Mucha gente ha comparado sus esculturas e imágenes con las pinturas de naturaleza muerta holandesas de los siglos XVI y XVII. ¿Es realmente así, y cuál es la influencia más importante en su obra?

La conexión entre mi arte y las naturalezas muertas de siglos pasados es real. Durante años, he sentido fascinación por la manera con la cual artistas holandeses de ese tiempo fueron capaces de transformar imágenes de animales y de trozos de carne en espejismos complejos del lujo y el exceso. Me atrae el carácter expresivo y dramático de esas imágenes, y me seduce la crítica de la riqueza que las permea. En el siglo XVII, ser dueño de una de esas pinturas era símbolo de estatus. Perpetuaban la imagen de un “plato lleno” colocándolo en las paredes de la casa, y recordaban a los nobles su clase social ya que la caza estaba reservada exclusivamente para la nobleza.

Por lo que a mí se refiere, llegué al “mundo de la carne” desde una perspectiva única. En la adolescencia vivía en Argentina y trabajaba en la oficina de un cirujano. Al mismo tiempo cursaba estudios en la escuela de arte. La transición entre el trabajo y la escuela llegó a ser muy fácil para mí. Podía conectar las imágenes de sangre, ligamentos, y grasa que veía en el trabajo con mis primeras experiencias como pintora. Desde entonces sentí interés en mirar imágenes de carne rasgada desde un punto de vista creativo. Cuando descubrí las naturalezas muertas holandesas, reconocí en ellas ese mismo deseo de transformarlas partes interiores del cuerpo en algo lujoso y seductivo, y quedé hipnotizada con esa idea.

 

Tamara Kostianovsky¿En una charla reciente en Y Gallery, mencionaba la idea de vínculos entre el matadero y la pasarela de moda. ¿Podría por favor explicar más profundamente esa comparación y decirnos cómo la inspira?

En años recientes, la investigación que requería mi trabajo me ha hecho mirar con mayor atención ambos mundos: el de los mataderos y el de la moda. A primera vista parecieran completamente opuestos: los mataderos esconden lo abyecto, lo asqueroso, lo cruel, mientras que el mundo de la moda involucra belleza y perfección. Sin embargo, en mi opinión, hay fuertes semejanzas entre ellos, en particular en la manera rítmica y mecánica con la cual los cuerpos circulan dentro de una coreografía y ocupan un espacio. Es un tema que me fascina por su conexión con la escultura, la arquitectura y nuestra experiencia más primitiva del existir, de nuestro ser físico. La eficiencia, la optimización y la organización que permean esos dos mundos crea un cruce entre dos maneras distintas de producción de bienes en el mundo actual. Me interesa crear obras artísticas que habiten esta intersección, obras de arte que en algún nivel, articulen las experiencias contemporáneas del consumo y de la industrialización: obras que pongan el acento en mostrar como nos hemos convertido en “depredadores modernos.”

 

¿Cuáles son los otros artistas talentosos, en su trabajo con tela, que la inspiran o la influencian?

Hablar del arte con textil puede ser conflictivo. Desde una perspectiva Latinoamericana antigua, la fibra tiene una rica y antigua tradición que se relaciona con la nobleza, la comunidad y el espíritu de la colaboración entre el ser humano y los animales de los Andes. Desde un punto de vista más contemporáneo, la fibra suele ser un material que logra expresar, con sensibilidad y humildad, algunos de los problemas sociopolíticos y económicos de la región. Desde una perspectiva más internacional, el arte del textil contemporáneo suele estar vinculado con “la artesanía,” “lo suave,” y “lo femenino”. En mi opinión las telas crean “esculturas suaves” aunque no haya nada de “suave” en lo que intento decir, ni en como lo digo. En el trabajo con tela veo una oportunidad para expandir el rango de lo que se puede obtener con este material, y -lo que es más importante- un camino para redefinir las nociones de género, ya que continúa la discriminación hacia las artistas mujeres.

Llegué a la tela por la cirugía, y, como uso principalmente mi propia ropa para crear, considero el material como una segunda piel, un sustituto de mi cuerpo. La manera como Janine Antoni usaba su cuerpo para activar procesos esculturales ha sido de gran inspiración para mi. También pienso en Louise Bougeois, no tanto por el material que usaba sino principalmente por su cercanía a una sensibilidad dramática.

 

Tamara Kostianovsky¿Cuáles cosas la emocionan de su participación en la exhibición “Weave Wars?”

Recientemente he descubierto el trabajo de Ben Venom, que tiene su obra al lado de la mía en la nueva exhibición “Weave Wars” que se inauguró el 23 de Septiembre en el Indianapolis Art Center. Me emocionan sus colchas alternativas y radicales y me alegra que el curador Kyle Herrington haya incluido mi obra dentro de las de un grupo tan increíble de artistas quienes están interesados en expandir los límites de la tela como material. A decir la verdad estoy un poquito cansada de las exhibiciones que se focalizan en un único material pero ésta me parece enérgica, radical, y original.

Sobre Tamara Kostianovsky

La obra de Tamara Kostianovsky ha sido exhibida nacionalmente e internacionalmente, en muestras individuales y colectivas, en varias instituciones, incluyendo The Jewish Museum, NY; El Museo del Barrio, NY; Nevada Museum of Art, NV; Socrates Sculpture Park, NY; Friedman Benda Gallery, NY, Magrorocca Galleria d’arte, Milan, Italy; The Volta Show, NY; Maison et Object, Paris, France; y el Urban Institute for Contemporary Arts, Grand Rapids, MI entre otras.

La artista ha recibido varios premios. Algunos de ellos incluyen: The John Simon Guggenheim Memorial Foundation Fellowship, The New York Foundation for the Arts (NYFA) Fellowship, two Pollock-Krasner Foundation Grants, y una beca del The Pennsylvania Council on the Arts.

Nacida en Jerusalem, Israel y crecida en Buenos Aires, Argentina, Tamara Kostianovsky estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, Argentina (B.F.A.) y en el Pennsylvania Academy of the Fine Arts, Philadelphia, PA (M.F.A. Sculpture). Actualmente, es profesora en el School of Visual Arts, NY y da charlas en el Museum of Modern Art, NY. 


Photo Credits: Alexandra Goldman, Fundadora y Editora de Artifactoid

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