Hay un gallo en mi edificio y en las mañanas me despierta cantando, abro los ojos y trato de volver a acomodarme para dormir un poco más, pero en realidad me había obligado a dormir, ya no tengo sueño… me levanto y trato de desayunar, me obligo, pero no tengo hambre… me obligo a meterme a la ducha y adentro de la ducha también debo obligarme a salir, por que es muy fácil que me quede bajo el agua. Después de una hora de ver la pantalla, me obligo a ponerme ropa, me arde un poco la garganta todos los días y todos los días pienso: ¿Estaré enferma? Veo 3 horas una serie mientras realizo alguna actividad en casa (limpiar, ordenar, re-acomodar) en realidad no quiero verla… miro mi celular una vez más y no será la ultima en el día. Me duele la cabeza de ver la luz blanca, leo mi libro favorito por décima vez, me obligo a tomar agua, me asomo por la ventana y veo al gallo de mi edificio. Lo odio, me despierta aunque no esté dormida. Lo odio porque me reflejo en él… los dos vivimos de la misma manera y no ha sido nuestra elección.

Eli Alba viceversa magazine

Eli Alba viceversa magazine

Eli Alba viceversa magazine

Eli Alba viceversa magazine

Eli Alba viceversa magazine

Eli Alba viceversa magazine

Eli Alba viceversa magazine

Eli Alba viceversa magazine

Eli Alba viceversa magazine

Eli Alba viceversa magazine

Eli Alba viceversa magazine

Eli Alva viceversa magazine

