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María Mercedes Galuppo: “Cuanto más grande y menos restrictivo es el personaje, más me emociona”

¿Cómo te definirías dentro de todas las cosas que haces?p0

Como actriz, sin duda. Me sale más fácil. Luego canto y bailo.

¿Cuándo descubriste que te salía fácil actuar?

Desde chiquita, siempre estaba montando un show en mi casa. Agarraba a todos mis primos y los ponía a hacer coreografías, como shows de navidad. Como estuve en clases de baile desde los cuatro años… hacia flamenco, tap y ballet. Tenía todos estos trajes… se los ponía a mis primitas, había una que era “el reno”… era como humillante, pero yo dirigía a todo el mundo. Los traían para mi casa semanas antes para que practicáramos. Puros primos. Luego agarré a mis vecinos y los puse también a bailar. Los disfrazaba de los Backstreet Boys. Les pintaba en las axilas los pelos ¡porque no tenían! Quedaron los videos de prueba. Yo siempre fui en mi familia la que entretenía a todo el mundo. Mi hermana canta, pero yo era la que imitaba a la gente… echaba chistes.

¿Cuándo actuaste por primera vez?

Fue en la Academia Pentagrama. Hacíamos bailes y luego algunos requerían actuación. La primera vez con libreto y papel fue con el grupo de teatro Skena. Me tocó hacer un papel de hombre. Tenía 14 años.

¿Ya sabias que la actuación era lo tuyo?

Sí. Pero esa era la primera vez que podía hacerlo delante de alguien. Yo en verdad no sabía si era buena actuando.

¿Y ya lo sabes?

¡Sí!

¿Cómo te sentiste el primer día de la presentación?

Muy nerviosa porque era delante de la gente del colegio. Aparte, yo no era la más popular. Para nada. Yo repetí en quinto grado. Las monjas me torturaron. Repetí porque les provocó y porque el concierto de los Backstreeet Boys estaba por comenzar en la televisión y mi mamá me estaba llamando por teléfono, pues estaba con la directora y yo dije: ¡ay, ok, ok ya! Déjenme ver el programa.

¿Había música en tu casa?

Mi hermana toca instrumentos. La familia de mi mamá es muy musical. Después de cena sacaban el cuatro, las maracas y empezaban a hacer un bochinche. Yo calladita, eso no era lo mío. Reía y disfrutaba, no me involucraba. Mucha gente no sabe que yo canto.

¿Y cuándo empezaste a cantar?

En Pentagrama, desde chiquita. Éramos parte de una coral. La primera canción que me tuve que aprender era para una boda. Probablemente era “Ave María”. Contrataban al grupo de niñitas para que cantara.

¿Qué siguió en la actuación?

En el Teatro Trasnocho con Skena. Con ellos hice tres obras más: Retablo jovialMafiosical y Ser o no Ser, Shakespeares enamorados. Tenía 18 años. Era una perspectiva mucho más profesional y afortunadamente me dieron buenos personajes. Creo que por ser un grupo la gente sabía quién estaba allí y quién no. Me pasó que cuando hice Retablo jovial me caí y me partí la pierna y no pude actuar. Fue un accidente que pasó como una semana antes de abrir la obra y creo que lo más difícil que me ha tocado ha sido sentarme en una silla de ruedas, a ver una persona interpretar mi personaje. Luego empecé la carrera de Comunicación Social y no quería estudiar. En ese momento estaba entregada al baile, era bailarina profesional. Ya sabía que quería terminar la universidad para venirme a hacer actuación. Hice la carrera a mi manera: ¡no iba a clase nunca!

¿Cómo te acercas a los personajes que tienes que representar?

Leo el libreto muchas veces. Luego empiezo a buscar qué parte de mí se parece al personaje. En vez de buscar lo que no es común y lo que tengo que cambiar, busco qué es lo que yo tengo que funciona. Lo hago sola. Sale naturalmente del estudio del libreto. Lo más importante es cuando lo pones en pie, empiezas a moverte, como a soltarte. Ya tienes como un ritmo. Qué tipo de personas es… si es hiperactiva, de dónde viene. Creo que creciendo oyes y tienes influencias. Es como si te dijeran: “párate allí a vender empanadas”. Nunca lo he practicado ni nada, pero tengo una idea de cómo pararme allí a vender empanadas. Hay mucho de la imaginación, luego con esa estructura, voy al detalle.

¿Con cuál personaje te ha sido muy sencillo identificarte?

Hice una obra aquí en Nueva York, llamada Salsa, de Lupe Gehrenbeck, en la que era una latina, inmigrante en NYC, que no tenía dinero y se consigue un vecino chino, que le toca la puerta. Ella, de alguna manera, le encasqueta que le va a dar unas clases de salsa. Entonces la historia es de amor, entre el chino y ella. Era demasiado divertido.

¿Bailas salsa?

Sí, no me encanta, pero bailo. Soy muy de coreografías.

¿Sientes que las emociones se imitan o se conectan?

No, te conectas. Y nunca las esperas. ¿Sabes? Si me das un libreto sé que está triste, pero no sabes si saldrá o no saldrá. Cada vez es una experiencia nueva, si se repite o no se repite, si gritas o no. Es parte de que tu cuerpo sienta. Voy por la emoción.

¿Qué es lo más fuerte que te ha pasado en las tablas?

El accidente fue muy duro. Fue difícil ver todo el trabajo hecho, perdido. ¡Yo quería que la gente supiera quién era yo! estaba sentada en una silla de ruedas, pensando en si yo hacía esa parte mejor o peor. Lo que pasó es que el personaje, llamado Colombina, hacía acrobacias, nada extremo. Me soltaron antes de tiempo y caí en el piso, mal. Me partí la rodilla. A partir de allí no pude bailar bien, ni retomar el flamenco.

¿Lo más emocionante?

Bueno, con Salsa que fue mi primera obra en Nueva York. Fue casi dos meses desde que llegué a estudiar. Fue tan rápido y tan emocional. No sabía cómo había llegado hasta allí. Tenía que llorar al final, desgarrarme. Lo hice y no me di cuenta cuando lo hice. Tengo un video y no lo he visto. Fue excelente, en verdad. ¡Me paraba en el escenario a bailar salsa, con el pobre chino que no se sabía mover!

¿Cómo llegaste al programa de Televisión?

Mi profesora de tap en Caracas, vivía en Nueva York y la llamaron a ella, para que hiciera el programa. Dijo que ella ya no vivía aquí pero tenía “una alumna que vive allá”. Ya ella sabía que yo era actriz. Entonces me llama el productor y me dice que quiere ver mi página web. Luego me llama diciendo: “bueno entonces te esperamos esta noche para el programa de televisión, en vivo, por Time Warner” ¿Cómo me van a llamar así? ¿Sin prepararme? ¡De host! Yo estaba tratando de localizar a la host que podía llevar por dentro. Hice como en la actuación: me paré a hablar como se supone que debía hablar. Al final accedí a hacerlo. Eso fue en febrero, el viernes antes de el día de los enamorados. Llegué una hora antes de que empezara el programa y veo aquel estudio espectacular. Era más de lo que podía pensar. Es decir, esa misma mañana estaba en mi cama sin saber nada y de pronto estaba allí. El productor me dijo: “no te preocupes, vas a tener un apuntador, si te sientes nerviosa, lo puedes dejar”. Le dije que si me juraba que podía irme si no me gustaba, lo haría. Y lo hice. Soy muy lanzada.

Llegué temprano y nadie me decía nada. Me mandaron a sentar, para ponerme el micrófono. No sabía nada, siquiera el nombre de a quién iba a entrevistar. El productor me dijo que le gustaba el elemento sorpresa, que no quería que yo supiera. Me senté sin entender qué pasaba. Serían 30 minutos corridos, sin comerciales. Faltaban tres minutos para entrar al aire y no habían llegado los invitados. Me sentía como un perro amarrado con el micrófono. El programa salió al aire… 3, 2, 1. De la nada, sale el productor con una guitarra y hace una presentación. Todo salió espectacular. Estaba en control total.

¿Cuál fue tu primera impresión de la ciudad?

Iba caminando arrastrando las maletas desde el aeropuerto y pensaba “a mí esto no me gusta, pero no voy a decir nada”.

¿Cuándo te empezó a convencer?

Cuando me di cuenta del estilo de vida que uno lleva acá. Luego, todo lo que hay. Todas las oportunidades de hacer lo que quieras, vestirte como quieras, tener los amigos que quieras. Te sientes segura en la calle.

¿Qué película te hubiese encantado hacer?

Vicky Cristina Barcelona. Me hubiese encantado el papel de Penélope Cruz. Demasiadas veces soy yo y nadie me ve. Pudiera hacerlo perfectamente porque tengo la misma neurosis y la locura que ella tiene, solo que no la muestro delante de nadie. Cuanto más grande y menos restrictivo es el personaje, más me emociona. Me llena.

¿Cuál es tu director favorito?

Me encanta Tim Burton, pero que me dirijan personalmente… siempre tuve como una obsesión con Steven Spielberg.

¿Quieres ser un dinosaurio de Jurassic Park?

¡Más o menos! (risas). Esa cuestión que tienen sus películas de que uno sienta que pasan a la historia.

María Mercedes Galuppo

Photo Credits: Roberta Assis


VICEVERSA, IDA Y VUELTA

Una actriz: Meryl Streep, me parece lo máximo. Me encanta la que hizo recientemente “August: Osage County”. Es impresionante cómo lo hace. Todo está allí. Lo que hizo en “The Hours”. Kramer vs Kramer. Cómo trabaja con los acentos. Es ella. No hay otra. ­

¿Qué te da miedo?: Las ratas. Horrible.

¿Cantas cocinando?: No, no canto casi. Vivo con mi novio y él no sabe que canto.

Un bailarín que te guste: Un coreógrafo que me encanta es Wade Robson. Un gran coreógrafo de los 90. Me encanta ese estilo.

Tres discos de música: Gipsy Kings, N´Sync y no sé por qué se me vino esto a la mente, pero el soundtrack de Armageddon.

Elizabeth Taylor: Icono.

Marilyn Monroe: Blonde.

Roma: Mi papá.

Una cosa que no harías jamás: Saltar de un avión.

Si no hicieras lo que haces, serías: Creo que cocinera.

Lo más raro que has visto en el metro: Un tipo que iba como borracho y dormido. De pronto se puso de pie, sacó una ropa de mujer, se cambió y se fue. Fue rarísimo y fue demasiado rápido, de una parada a la otra.

Algo que no volverías a hacer: ¡Ir al colegio!

Que recomendarías a alguien que empiece en tu área: ¡Que me llame!

“Una colección de pensamientos debe ser una farmacia donde se encuentra remedio a todos los males.” - Voltaire

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