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María Guinand: Hacer de la música coral un espacio de “oportunidad”

Conversar con María Guinand es como estar pasando las páginas de un testimonial de vocación y compromiso con una pasión, el canto coral.

Conocí “en persona” a María Guinand cuando, en Venezuela, iniciamos la conformación de la Coral Fundación Empresas Polar. De esto hace ya algo más de dos décadas y ahora nos volvemos a juntar para conversar  sobre nuestras experiencias y nuevos proyectos cuando la Schola Cantorum de Venezuela celebra su 50 aniversario.

Han pasado entre nosotras no sólo muchos años trenzados de retos y logros, dolores y satisfacciones, sino sobre todo hemos compartido aprendizajes que fortalecen la vocación de contribuir, a través del arte, a alcanzar mejores estadios de vida, tanto personales como sociales.

En medio de una comprometida agenda internacional, María estuvo en Miami para formalizar arreglos con Florida International University y fortalecer la Coral Amazonía que ya ha ido conformándose como un importante grupo coral  latinoamericano en el sur de la Florida. Con mucho cariño,  pudo guardar unos días para compartir con sus hijos, nietos y amigos.

Una tarde nos sentamos a conversar en un jardín de Plantation. María Guinand no ha dejado de ser la apasionada y tenaz luchadora de sus primeros años en el mundo del arte vocal y gracias a ViceVersa Magazine comparto con ustedes el disfrute del intercambio sobre la historia viva de una artista y gerente cultural venezolana que ha dejado huella en las más reconocidos instituciones musicales internacionales.

Nos focalizamos en la celebración del 50 Aniversario de la Fundación Schola Cantorum de Venezuela.

María, en 50 años de trabajo no se inmuta al ir deletreando grupos, eventos, giras, premios, montajes, colaboradores, en fin describiendo la conformación de un amplio tejido, una gran red nacional e internacional, que a una voz promueve múltiples acordes y programas sin fronteras, ni geográficas, ni sociales, expandiendo el disfrute de la ortografía del Canto Coral. 

 

Maria Guinand

 

María, ¿por qué el Canto Coral?

El Canto Coral ha sido un espacio en el cual he podido desarrollarme como persona y como artista de una manera constante y con mucho entusiasmo. En el Canto Coral encontré un terreno fértil para sembrar como docente y pedagoga, para trabajar con mucha gente proveniente de diferentes sectores de la sociedad, como estudiantes universitarios, niños y jóvenes escolares, comunidades de administradores, trabajadores y amigos en una empresa de músicos y cantores pluri profesional. Esto hace que el Canto Coral me haya dado la oportunidad de profundizar en la sociedad, en su dinámica para aportar un grano de arena en su construcción.

Por otra parte, me fascina el trabajo con la voz y la interpretación de textos poéticos, sacros y profanos, que se conjugan con la música para formar el repertorio coral, así como  las miles de texturas y sonoridades que caracterizan cada estilo, cada estética.

 

Con tu trabajo como Fundadora y Directora Artística de la Fundación Schola Cantorum de Venezuela, ¿cómo describirías tu evolución profesional, a lo largo de estos 50 años?

Yo no fui fundadora de la Schola. Yo llegué a la Schola en 1976, cuando ya la Schola, de la mano de Alberto Grau, había ganado los importantes trofeos en el emblemático Concurso Internacional ‘Guido D’Arezzo’ en Italia. Es decir, entré por la puerta grande como Subdirectora de la Schola, recién graduada de la Universidad de Bristol en Inglaterra. Sin duda, este fue un reto inmenso para mí, pues si bien tenía conocimientos musicales, no tenía la experiencia para enfrentarme a un grupo tan entrenado y profesional como la Schola de aquel momento. Tuve que crecer muy rápido, de la mano de Alberto Grau como Maestro.

En el devenir de los años, dentro de la FSCV tuve la responsabilidad de fundar el coro juvenil que se llamó Cantoría Alberto Grau, que luego se transformó en un coro femenino y también dirigir el Orfeón de la Universidad Simón Bolívar. Estos fueron mis verdaderos laboratorios, pues yo era la Directora y líder del grupo, con quien pude hacer proyectos maravillosos de conciertos, giras y premios internacionales y grabaciones. Luego desde 1990, me fue dada la responsabilidad de ser la Directora Titular de la Schola con quien he realizado a lo largo de 27 años infinidad de proyectos, muchos de ellos de gran envergadura. Desde un punto de vista musical y artístico, mi vida profesional se ha desarrollado dentro de la Schola y de la USB, y gracias a ellos pude construir una gran red internacional de amigos y colegas, a quienes considero mi familia coral.

Ahora bien, no era posible crecer y soñar sin una estructura organizativa sólida, que pudiese ampliarse a otros sectores poblacionales (niños y jóvenes) y que contase con los recursos financieros para hacer el trabajo. Este ha sido quizás el mayor reto dentro de la FSCV, crear esta estructura y organización para poder hacer música. En nuestro país no existen esos espacios ya constituidos para que puedas dedicarte a tu acción artística, tienes que hacerlos tú.

 

Cuando Alberto Grau creó la Schola Cantorum de Caracas en 1967, como un pequeño grupo, ¿se imaginaron el alcance que han logrado?

La Schola nació con un grupo de amigos que se reunió para cantar en una boda, luego siguieron ensayando y se constituyeron como coro estable. En la Venezuela de finales de los años 60, habían muchas esperanzas y sueños construyéndose, y la Schola fue uno de ellos.

No creo que previeran desde un inicio el alcance de su propuesta, que fue sin duda un nuevo paradigma dentro del pequeño mundo coral y musical de la época. Sin embargo, ya en 1974 con la creación de la FSCV y previamente la creación del Movimiento Coral Cantemos y de la Cátedra de Dirección Coral, se abría un camino infinito para el canto coral en el país.

 

¿Tienes un número aproximado de cuántas personas han estado involucradas en las diferentes corales que conforman la Fundación Schola Cantorum de Venezuela?

No tengo un número exacto, pero hemos calculado que aproximadamente unas 18.000 personas, durante estos 50 años, tanto en la Schola Cantorum, la Cantoría Alberto Grau, las Scholas Juveniles y la red de Pequeños Cantores que conforman el Programa Construir Cantando.

 

La integración entre la música, el arte, y la causa social le ha dado un perfil único y exitoso al trabajo de La Schola en todos sus formatos. ¿Hasta qué punto se vinculan? ¿Puede una sobreponerse a la otra?¿Cómo se alcanza ese balance?

Schola, significa ‘escuela’ en latin y en el medioevo las ‘scholae’ eran escuelas no solamente de canto, sino de otras manifestaciones del conocimiento y del arte; así como  también de valores y de vida. De alguna forma nosotros hemos querido replicar este concepto y filosofía pero aplicándolo a nuestra realidad. No hay duda, que hoy en día la causa social es fundamental, pues hemos sembrado nuestro trabajo en la realidad de nuestro país y de los países latinoamericanos, haciendo de la música coral un espacio de ‘oportunidad’ y ‘crecimiento en valores’ de muchos niños y jóvenes y por lo tanto de ‘construcción de ciudadanía’. Sin embargo, la esencia de la música,  donde la búsqueda de la belleza y de la perfección son parte intrínseca de ella, no queda en un segundo plano, sino que se trabaja arduamente para alcanzar este objetivo en cualquiera de las agrupaciones.

 

Desde tu experiencia internacional  ¿Se puede hablar de estilos en el desarrollo e interpretación de la música coral? ¿Es posible delinear algunas diferencias que marcan zonas geográficas, épocas o espacios culturales?

Sí, existen diversos estilos de desarrollo e interpretación de la música coral.

A través de la historia de la música, desde el Medioevo hasta nuestros días, la música coral ha tenido un espacio muy importante. Evidentemente, hay estilos muy diversos que tienen que ver con el devenir del desarrollo de la música a través del tiempo, desde el Canto Gregoriano, pasando por la Polifonía Renacentista y Barroca, hasta las grandes obras sinfónico corales; así como la infinidad de motetes, madrigales, canciones corales y composiciones libres para este género a través de los tiempos. Igualmente, la música popular y folklórica ha encontrado un espacio maravilloso dentro de la música coral. Todas estas manifestaciones tienen además diferentes formas de interpretarse de acuerdo a la evolución de los coros, al desarrollo vocal, a la comprensión de la  estética y estilo. Sin embargo, la fidelidad de la interpretación a un estilo, época o tipo de música es algo que hoy en día, con toda la información que existe, forma parte del quehacer de un director coral bien entrenado. Ahora, es cierto que cada uno al final tiene su propia versión y su propia verdad como intérprete.

 

¿Cómo las  nuevas tecnologías han afectado o influido en  la enseñanza y la difusión de la música coral? ¿Qué estamos apreciando ahora que hace 50 años no era posible?

En relación a la difusión, con las nuevas tecnologías se ha abierto en primer lugar un espacio maravilloso para conocer a través de videos y grabaciones miles de coros y sus trabajos e igualmente novedosas propuestas de repertorios corales. El tema editorial para conseguir partituras se ha facilitado mucho, pues se puede obtener online, gratuitamente, toda la música que es ya de dominio público, pero también se pueden comprar nuevas partituras.

La tecnología facilita la comunicación permanente entre directores, asociaciones y organizaciones corales, permitiendo así conocer qué sucede en nuestro mundo.

Desde un punto de vista pedagógico, pienso que es de gran utilidad para crear materiales y guías para que los cantores, puedan estudiar por su cuenta, agilizando el aprendizaje.

 

Actualmente, ¿cómo ha sido  la participación del sector oficial en el  desarrollo de la música coral en Venezuela?

Lamentablemente el sector oficial en Venezuela, representado por el Ministerio de la Cultura ha tenido una participación muy pobre en el desarrollo de la música coral en Venezuela. Se han hecho muchos intentos por construir una organización nacional que aglutine al Movimiento Coral Nacional pero no se ha conseguido aún.

Los pocos subsidios que había para instituciones corales a finales de los años 90, casi han desaparecido, lo cual ha dejado al movimiento coral en una situación precaria. Solamente las instituciones con liderazgo fuerte y decidido y con creatividad han podido seguir trabajando y ampliando sus espacios.

 

¿Cómo se puede fortalecer el componente de acceso a los necesarios recursos financieros para hacer sostenible el desarrollo de la música coral?

Yo creo que es fundamental tener dentro, de un plan cultural del estado, un espacio presupuestario y de actividades para el movimiento coral nacional. Esto no ha existido de manera específica nunca. Ha habido planes musicales generales, pero el componente coral ha quedado siempre recortado.

Por otra parte, debe incentivarse en la educación primaria, secundaria y universitaria la presencia del canto coral como una de las actividades artísticas obligatorias, lo cual fortalecería enormemente al movimiento y daría espacio de trabajo a los directores. Esto no es nuevo, en los años 60 y 70, hubo muchos coros escolares y liceístas, incluso se formaban Maestros en la Escuela Miguel Antonio Caro. Esto se acabó. Y los Coros Universitarios, que vivieron épocas gloriosas, con bellísimos Festivales y Encuentros Nacionales e Internacionales, se han visto también disminuidos y afectados por la precariedad de los presupuestos universitarios.

En Venezuela, ha habido un gran interés en la empresa privada por tener coros, y esto ha ido desapareciendo por el debilitamiento del sector. Este es un espacio fundamental que también genera recursos para la actividad.

 

¿Cómo describirías tu experiencia de intercambios, eventos y reconocimientos con países de Latinoamérica?

Desde la creación de la Federación Internacional para la Música Coral en 1982 cuando Alberto Grau asumiera la Vice-presidencia para Latinoamérica hasta 1996 y luego continuara yo hasta 2008, pudimos abrir muchos espacios y redes de comunicación con el movimiento coral latinoamericano, así como impulsar actividades. Quizás la más importante ha sido el Festival América Cantat que se realizó por primera vez en Mar del Plata en 1992, y continuó realizándose en diferentes países, hasta llegar a la 8va edición el año pasado. En Venezuela organizamos un inmenso Festival en el año 2000.

Por otra parte, a través del trabajo con la Corporación Andina de Fomento (CAF-Banco de Desarrollo) dentro del programa Música para Crecer, hemos podido contribuir a la formación de muchos Maestros y Directores de Coros en la región, que tienen como misión abrir espacios de canto coral, especialmente para jóvenes y niños de escasos recursos.

El balance es muy positivo pues hemos podido ver el crecimiento y desarrollo de la música coral en muchos países de Latinoamérica.

La experiencia ha sido enriquecedora y llena de satisfacciones.

Hoy, María, Alberto y su equipo reciben con agradecimiento y humildad estos reconocimientos por 50 años de trabajo, listos para continuar construyendo espacios para la voz del alma y la celebración de la vida.

“Una colección de pensamientos debe ser una farmacia donde se encuentra remedio a todos los males.” - Voltaire

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