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Ilan stavans, Federico Sucre, margara russotto
Ilan stavans, Federico Sucre, margara russotto

Luz Machado (1916-1999) (Cap. XII)

The Lirical Mandate / El mandato del canto

Antología de poesía venezolana del siglo XX

Nacida en Ciudad Bolívar, Luz Machado fue también ensayista, diplomática y defensora de la emancipación de la mujer. Entre los cronistas más importantes de la vida de Guayana, en la zona amazónica de Venezuela, Machado escribió para periódicos nacionales e internacionales (México, Chile, Costa Rica). Fundó la Asociación de Escritores de Venezuela y fue Agregada Cultural en Chile (1952-1956). En 1986, obtuvo el Premio Nacional de Literatura y más tarde recibió la Orden de Andrés Bello y la Orden del Congreso de Angostura. Su poesía explora grandes temas espaciales, desde espacios domésticos y ordenados hasta las metáforas del río Orinoco. Entre sus libros se encuentran Ronda (1941), Canto al Orinoco (1953) y Sonetos a la sombra de Sor Juana Inés de la Cruz (1966). “Creciente” es un poderoso retrato de la fuerza interior que nos impulsa hacia adelante. Y “La casa por dentro” medita sobre la misteriosa conexión entre una casa y su dueño.

Born in Ciudad Bolívar, Luz Machado was also an essayist, diplomat and advocate for women’s emancipation. Among the most important chronicler of the life of Guayana, in the Amazonian area of Venezuela, Machado wrote for national and international newspapers (México, Chile, Costa Rica). She founded the Association of Writers of Venezuela and was a Cultural Attaché in Chile (1952-1956). In 1986, she won the National Prize for Literature and was later the recipient of the Order of Andrés Bello and the Order of the Congress of Angostura. Her poetry explores large spatial topics, from domestic and ordered spaces to the metaphors of the Orinoco River. Among her Books are Ronda (Round, 1941), Canto al Orinoco (Orinoco Song, 1953), and Sonetos a la sombra de Sor Juana Inés de la Cruz (Sonnets in the Shadow of Sor Juana, 1966). “Creciente” (Crescent) is a powerful portrait of the inner force driving us forward. And “La casa por dentro” (The House Within) meditates on the mysterious connection between a house and its owner.

 

Creciente

Desde lejos, en los terrenos baldíos,
en la selva, en el llano, lamiéndole los ruedos a las montañas
con una lengua sorda y golosa y tremante.
Desde lejos, desde ahí donde la afluencia son las sienes desesperadas.
que ya no pueden resistir más sueños.
Desde allí, desde lejos y desde más acá, aquí mismo
en las manos si la toco,
en los pies si la piso,
en el pecho si beso la sed,
en el vientre si añoro las espigas,
aquí, allá, siempre, irremediablemente,
con minerales, con resinas, con la vida y la muerte,
devota, infatigable, armónica,
asida al claro signo de las lluvias,
repitiendo el lenguaje de las raíces más profundas,
emerge, crece, anda,
crece, arrastra, devora,
crece, ahoga, apareja,
crece, abierta, extendida,
adelantando y hacia adentro y hacia arriba crece,
sube, jadeando, temblando,
crece, crece, avanza y es furia y agonía
y es inmensa y se escapa de la mano del hombre.
Y con su voz de selva que no la escucha el agua,
con voz roja del hierro que no la escucha el agua,
con voz verde del viento que no la escucha el agua,
viene la voz del agua diciendo belleza
y todo bajo ella poseído se borra
como un dibujo antiguo que devorara el tiempo.

 

Crescent

From afar, in the barren land,
in the jungle, in the plain, licking the mountains’ hems
with a dull, avid, and trembling tongue.
From far away, from where influx becomes desperate temples
that can no longer resist any dreams.
From there, from far away and from closer range, right here
in the hands if I touch it,
in the feet if I step on it,
in the chest if I kiss thirst,
in the womb if I yearn for the spikes,
here, there, always, inevitably,
with minerals, with resin, with life and death,
devoted, tireless, harmonious,
anchored to the clear sign of rain,
repeating the language of the deepest roots,
emerges, grows, goes,
grows, crawls, devours,
grows, chokes, rigs,
grows, opened, extended,
moving forward and inward and growing upward,
climbs up, panting, trembling,
grows, grows, advances and becomes fury and agony,
and it is immense and escapes from man’s hand.
And with its jungle voice ignored by water,
with its red-iron voice ignored by water,
with its green-wind voice ignored by water,
appears the voice of water speaking beauty
clearing everything possessed under it
as an ancient drawing devouring time.

[Federico Sucre]

 

La casa por dentro

La casa necesita mis dos manos.
Yo debo sostener su cal como mis huesos,
su sal como mis gozos,
su fábula en la noche
y el sol ardiendo en mitad de su cuerpo.
Deben dolerme las cortinas y sus gaviotas
muertas en el vuelo.
Conmoverme el jardín y su antifaz de flores dibujado,
el ladrillo inocente acusado
de no haber alcanzado los espejos,
y las puertas abiertas para las recién casadas
con su rumor de arroz creciendo bajo el velo.
Debo atender su réplica del universo,
la memoria del campo en los floreros,
la unánime vigilia de la mesa,
la almohada y su igualdad de pájaros dispersos,
la leche con el rostro del amanecer bajo la frente
con esa yerta soledad de una azucena
simplemente naciendo.
Debo quererla entera, salida de mis manos
con la gracia que vive de mi gracia muriendo.
Y no saber, no saber que hay un pueblo de trébol
con el mar a la puerta
y sin nombres
ni lámparas.

 

The House Within

The house needs both my hands.
I must hold its lime as my bones,
its salt as my joys,
its fable at night
and the sun blazing in the middle of its body.
The curtains and their seagulls, died on the flight,
must pain me.
The garden and its flower-heavy mask must move me,
just like the innocent brick accused of
not having reached the mirrors,
and the open doors for the newlywed
with its rice rumor growing under the veil.
I must look after its replica of the universe,
the memory of the field in the flower vases,
the unanimous insomnia of the table,
the pillow and its equality of scattered birds,
milk with the face of dawn under the forehead
with that stiff solitude of a lily
simply being born.
I must love it all, out of my hands
with the grace that lives off my dying grace.
And not knowing, not knowing there is a clover town
with the sea by the door
with neither names
nor lamps.

[Federico Sucre]

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