AFIÍLIATE
Andres Volpe
Coronavirus, Entrevistas 0

Historias de una pandemia. Vancouver (Canadá) desde la ventana

 

Reflexiones, vivencias, aprendizajes, temores. Así vivimos el coronavirus en ViceVersa Magazine.

 

Andrés Volpe, escritor

En Canadá el Covid-19 ha cobrado 4.232 vidas y los contagiados detectados hasta el momento son 63.496. Las regiones mayormente afectadas son Quebec y Ontario mientras que, en la Columbia Británica y en particular en Vancouver, ciudad desde la cual nos habla el escritor Andrés Volpe, la situación pareciera menos grave con 2.255 casos confirmados y 124 fallecidos.

Canada es un país federal por lo tanto el gobierno central da los lineamientos generales y las diferentes entidades regionales toman sus propias medidas dentro de esos parámetros. En esta situación el gobierno federal recomendó, pero no obligó, mantener algunas reglas como el confinamiento y el distanciamiento social. Normas que fueron acatadas por las distintas regiones. En Vancouver y en general en la Columbia Británica, la población y el gobierno local han logrado, de esta manera, evitar un mayor brote de contagio. En Quebec y Ontario es más difícil porque esas regiones tienen las ciudades más grandes y pobladas, Montreal y Toronto”.

Andrés Volpe, al hablar del panorama que encuentra al asomarse a su ventana, nos describe una situación muy diferente de las que vimos hasta ahora. En su vecindario el confinamiento ha favorecido la comunicación entre vecinos quienes, antes, transcurrían muy poco tiempo en sus casas y por lo tanto casi no se veían.

Vivo en un barrio residencial en el cual están muchos jóvenes, sobre todo parejas con niños pequeños. Ahora todos transcurren más tiempo dentro de la urbanización, aun manteniendo la distancia de seguridad y usando mascarillas. Las calles conservan las rayas que los niños hacen con tizas de colores para trazar circuitos en los cuales jugar. Entre vecinos hay mucha colaboración, nos saludamos y hablamos desde los diferentes patios y jardines.

Descubrí, por ejemplo, que cerca de mi casa vive un venezolano y que una vecina, una joven universitaria, tiene como mascotas dos perros y una serpiente boa. Cuando hay sol se pone a trabajar en su jardín y lleva la boa alrededor del cuello. Yo amo correr y es lo que estoy haciendo todos los días. Es una pasión que me está ayudando a sobrellevar estos momentos.

En el centro de la ciudad la situación es muy diferente. Se nota la soledad de las calles, los negocios están cerrados y aquellos que están abiertos ponen una mesa delante de la puerta para evitar que las personas puedan entrar”.

 

Andres Volpe

 

A pesar de los cambios en la rutina que conlleva no poder ir al trabajo y tampoco seguir con la vida social y cultural que tenía antes de la pandemia, Andrés Volpe continúa trabajando desde su casa, escribe mucho más y lee mucho más.

Me preocupa la crisis económica que conllevará reducciones de sueldo y pérdida de trabajos. Lo que más me impresiona es ver cuán rápidamente se ha deteriorado la economía mundial. Hay datos que muestran que 17 días son el tiempo promedio en el que puede sobrevivir un negocio sin ayuda estatal. Eso me hace pensar que ya antes todo era muy precario sin que nos percatáramos. Como dice un dicho popular, pareciera que estábamos corriendo en tiempo prestado”.

En cuanto a los cambios más profundos que percibe dentro de sí y también en su entorno a raíz de la cuarentena Volpe comparte algunas reflexiones.

Creo que estábamos perdidos en unas rutinas que condicionaban nuestros deseos. Ahora me doy cuenta de cómo nos flagelábamos porque no conseguíamos ciertos objetivos y metas que nos habíamos trazado y que, vistos desde otra perspectiva, pierden ese carácter de urgencia. Esta pausa nos está mostrando que hay otras cosas importantes en la vida, que es necesario resolver cuestiones importantes dentro de nosotros para realmente entender lo externo, lo otro”.

En estos días se habla mucho de las dificultades que les ha tocado vivir a la generación de los millenials, la de Andrés y muchos otros trenteañeros. Antes fue la crisis financiera del 2008, ahora la pandemia. Momentos duros para quienes están en una edad en la cual deben construir un futuro estable y una familia.

A pesar de todos los problemas que está enfrentando mi generación, creo que, si los comparamos con los que vivieron los jóvenes de nuestra edad durante las dos Guerras Mundiales, la gran depresión, el nazismo, podemos considerarnos privilegiados. Los avances tecnológicos nos están permitiendo suavizar el confinamiento, muchos estamos trabajando desde nuestras casas, tenemos acceso a información actualizada y podemos mantenernos en contacto con amigos y familiares a pesar de las distancias. 

Es verdad que estamos en una edad en la cual tenemos que crear nuestra estabilidad, pero en el pasado tuvimos muchas oportunidades de crecimiento y estoy seguro que vamos a tener otras en el futuro, en cuanto se supere este momento de dificultad”.

Las nuevas generaciones también tendrán la gran responsabilidad de repensar, en lo posible, el mundo después de esta experiencia tan extraña e inesperada.

Si bien no crea que la humanidad vaya a cambiar radicalmente a raíz de la pandemia, tengo la esperanza de que todos reflexionemos sobre el impacto positivo que tuvo esta pausa en el medio ambiente y en el mundo animal. Quizás podamos cambiar esa compulsión capitalista de producir en demasía, de crear siempre nuevas necesidades, sin pensar en las consecuencias. Tiene que haber una mayor responsabilidad y sensibilidad en el seno de los sectores productivos y también entre los consumidores. Entre los jóvenes de mi generación ya existían divisiones entre quienes optaban por una economía siempre más pujante y otros que creían que era necesario corregir algunos aspectos de la producción para disminuir el calentamiento global. Divergencias que también existían en materia de cooperación internacional y de políticas migratorias. Mi temor es que la pandemia agudice aun más estas diferencias. Mi esperanza es que también los más renuentes entiendan que podemos vivir con menos si eso significa vivir mejor”.

“Creer en el hombre significa creer en su libertad. Libertad de pensamiento, de palabra, de crítica, de oposición.” - Oriana Fallaci

Afíliate a ViceVersa Magazine y asegura su futuro   Afíliate

Puede que también te interese

avatar