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Guadalupe Loeza
Coronavirus, Entrevistas 0

Historias de una pandemia. Ciudad de México desde la ventana

 

Reflexiones, vivencias, aprendizajes, temores. Así vivimos el coronavirus en ViceVersa Magazine.

 

Guadalupe Loaeza, escritora y columnista

Tuvieron que llegar casi a los 9mil contagiados y a más de 700 muertos, las víctimas del Covid-19, para que el gobierno de México se decidiera en decretar la Fase 3, es decir la cuarentena obligatoria. Los obligó la clara parábola ascendente de la difusión del virus.

“Tarde, muy tarde – nos comenta con un dejo de amargura la escritora y columnista Guadalupe Loaeza desde Ciudad de México -. Hasta el lunes en la noche la vida seguía como si nada. Los mercados estaban llenos, las personas se reunían sin mascarilla y sin mantener la distancia de seguridad. En el centro de la ciudad todos paseaban como si estuvieran seguros de que los mexicanos fueran inmunes al virus. Una actitud que me indigna porque muestra la escasa responsabilidad, sentido cívico y solidaridad de los mexicanos quienes, al no cuidarse, también perjudican a los demás”.

Nadie olvida, cuando empezó el drama del coronavirus en el mundo, la actitud desafiante del Presidente Manuel López Obrador quien, al igual que Trump en Estados Unidos y Bolsonaro en Brasil, ironizaba sobre el peligro de la pandemia y, lejos de pedir a la población de quedarse en sus casas, seguía su vida como si nada.

“Sí, y hasta se hacía selfies para demostrar que no había de qué preocuparse. Es obvio que el resto de la población, al ver que un líder actuaba de esa forma, pensó que la situación no era tan grave como decían. Muchos otros tienen miedo de perder sus trabajos porque ya todo el mundo sabe que la crisis económica que se abatirá sobre el mundo entero, en México va a ser demoledora. Así que prefieren arriesgarse con tal de no perder su fuente de ganancia. Sin embargo, la gravedad de la situación era evidente. Los hospitales no tienen insumos, los doctores y las enfermeras se están contagiando porque no dispone ni de mascarillas, ni de guantes y quienes los tienen es porque los han comprado de su bolsillo. López Obrador no solamente no tomó en serio las medidas de protección durante las primeras semanas del contagio, sino que trivializó el peligro. Cuando empezó a aparecer el subsecretario de Salud Hugo López Gatel, pidiendo a la ciudadanía mayor responsabilidad, pocos le hicieron caso. Ahora finalmente decretó la Fase 3 que obliga a todos a quedar en casa. El temor es que las consecuencias de tanto titubeo puedan ser mucho más graves de lo que suponemos y que tengamos que enfrentarnos con una realidad muy dramática”.

 

Guadalupe Loaeza

 

Guadalupe y su esposo se han sometido a una auto-cuarentena desde hace más de cinco semanas. Y también para ellos la vida ha cambiado radicalmente. No solo a nivel social sino también en lo que se refiere a su interioridad.

El cambio es inevitable no solamente porque tenemos mucho más tiempo para la introspección sino también porque muchas de las cosas que antes nos parecían indispensables, van perdiendo importancia. Es como regresar a lo esencial, a tus principios. Valoras lo que realmente vale la pena. Por ejemplo, las relaciones familiares y las amistades. Yo he recuperado amigos cuyo rastro había perdido hace años. Y es muy grato. Mi marido y yo nos organizamos unas rutinas diarias, leemos mucho, yo retomé la lectura de Madame Bovary, vemos películas y series muy interesantes, platicamos, vemos los noticieros, leemos los periódicos y cocinamos”. Entre risas confiesa haber descubierto que tiene dotes de chef, desconocidas hasta el momento, y que aprendió a lavar los platos en tiempo record.

“Y escribo. La escritura me está ayudando muchísimo porque me está permitiendo compartir las emociones de esta experiencia. Por ejemplo, acabo de escribir una nota sobre la preocupación que despierta en mi la información según la cual, en los hospitales, a causa de la escasez de respiradores, si una persona anciana y una joven están en situación crítica, los médicos salvan a la joven y dejan morir a la anciana. ¿Significa esto que nos vamos a quedar sin abuelos?  ¿Esos abuelos que cumplen una función tan importante dentro de las familias? Desde el punto de vista humano es un grave dilema ético, algo terrible que nos afecta mucho”.

Guadalupe Loaeza considera que esta pandemia dejará una huella profunda en las sociedades. “Las consecuencias, a nivel global, van a ser insospechadas. Cambiarán los hábitos laborales, la economía, nuestra relación con la ecología. Vamos a sentir la necesidad de ser más respetuosos, más generosos y empáticos, porque en este momento nos sentimos muy vulnerables. De poco nos sirven los adelantos tecnológicos y de comunicación. Soledad, miedo, incertidumbre, la imposibilidad de evadir el pensamiento de la muerte, cambian nuestras perspectivas. Nunca como ahora los problemas de uno son los problemas de todos, estén donde estén. Quizás, cambiará hasta la manera de disfrutar de la cultura. Probablemente ya no volveremos a la costumbre de las visitas multitudinarias a los museos, teatros, cines. Habrá que repensar muchas de nuestras costumbres. Y sobre todo habrá que educar. En México somos muy poco educados y esta crisis nos está enfrentando a todas nuestras debilidades”.

 

Guadalupe Loaeza

 

Lo que sí es cierto es que todos, sin diferencia, deberán encarar la crisis económica, una crisis que golpeará especialmente a los países más pobres y a los sectores más vulnerables de las sociedades.

“Es algo que me preocupa muchísimo. Lamentablemente habrá mucho desempleo y en consecuencia un aumento de vandalismo. A pesar de eso, en México, lo que más preocupa es la actitud del Presidente de la República. Pareciera haberse quedado estancado en los años ’60. No tiene idea de ciertas problemáticas, no le interesan las estadísticas del Banco Mundial, del FMI. Cuando dice que nunca leyó las estadísticas siento un gran miedo, casi más del que me da el coronavirus. A veces toma decisiones absurdas. Ha perdido mucha credibilidad y autoridad moral sobre todo a raíz de las concesiones que sigue haciendo a Trump, casi pidiendo su limosna. Lo peor es que se cree muy listo. Y nadie, en su Gabinete, se atreve a llevarle la contraria. El recorte petrolero lo vamos a pagar carísimo. La verdad es que este Presidente gobierna solamente para sus secuaces. No le importa la clase media, no le importan las PYME y no le importan los indígenas. En un país con casi 10millones de indígenas, todas las consignas para evitar el contagio están escritas únicamente en español. Eso significa que los pueblos originarios no saben lo que está pasando, no pueden entenderlo. Es aterrador. Para López Obrador ellos no son pueblo. Escucha, ve y gobierna para 30 millones de personas, olvidando que en México vivimos más de 120 millones de ciudadanos”.

“Colectividad que no sabe pensar, no puede vivir.” - Concepción Arenal

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