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Historias de una pandemia. Múnich (Alemania) desde la ventana

Reflexiones, vivencias, aprendizajes, temores. Así vivimos el coronavirus en ViceVersa Magazine.

 

Begoña Quesada: periodista y escritora

Con esta entrevista a nuestra columnista Begoña Quesada, española residente en Múnich, cerramos este primer ciclo de entrevistas a colaboradores de ViceVersa Magazine quienes, desde diferentes ciudades del mundo, nos han descrito sus vivencias y las de las sociedades en las cuales viven, frente a la propagación del virus Covid-19.

Alemania, sin duda, ha sido uno de los países que mejor ha reaccionado a la pandemia. Las políticas acertadas de su Cancillera Angela Merkel y la respuesta de una ciudadanía que confía plenamente en ella, han logrado salvar muchas vidas y reducir notablemente los contagios.

Begoña Quesada, periodista atenta quien durante estas semanas ha estado reportando para la televisión española la Sexta a través del programa Al rojo vivo, considera que hubo también otros factores que permitieron limitar los daños que ocasionó y sigue ocasionando en el mundo el Covid-19. 

Alemania tiene un sistema de salud pública sólido y bien gestionado. El gobierno alemán apoya mucho la investigación porque tiene una visión a largo plazo, estratégica. Si bien para este tipo de pandemias, según explican los virólogos, se necesiten años y años de espera y de investigación, reciben una financiación estatal que les permite seguir trabajando y, en consecuencia, prever y enfrentar debidamente situaciones de emergencia como la actual. Este es uno de los países que tiene más laboratorios capaces de analizar las pruebas del Covid-19.

Otro factor importante ha sido la confianza de la ciudadanía hacia la Merkel, una mujer que sabe buscar buenos asesores y aprecia la ciencia siendo ella misma doctora en física. Los científicos dicen que es un placer trabajar con ella porque entiende de lo que están hablando”. 

 

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Begoña compara la llegada del coronavirus con un edificio que está a punto de caerse sin que nadie se haya dado cuenta.

“Es como si escucharas algunos ruidos en el tejado, empezaras a ver alguna grieta y de repente se cayera todo. La población estaba volviendo de las vacaciones de febrero. Muchos las habían transcurrido en el norte de Italia, esquiando. Al principio la situación no parecía muy grave, pero luego, casi de un día para otro, empezaron a cerrar los colegios, las guarderías, los comercios. Los alcaldes se reunieron con los jefes de distrito, estos con la Cancillera y finalmente a nivel federal fue decretado el lockdown. Todo el país se paralizó. La gente respondió con mucha disciplina y sentido social. Hubo una cosa que me dejó muy impactada. Cada cierto tiempo, pasaba una camioneta desde la cual, una voz muy calmada nos recordaba las reglas que había que seguir. Era muy extraño. Ahora ya la vida está volviendo a la normalidad y todo está mucho más relajado”.

Para Begoña Quesada el confinamiento fue una pausa creativa y productiva. Pronto saldrá publicado su libro en español y está explorando la posibilidad de publicarlo también en inglés.

“El año pasado pude ir a la Feria de Estocolmo y en esa ocasión establecí contactos con unos editores de Nueva York. Lamentablemente este año no ha sido posible realizar la Feria y todos los encuentros se están desarrollando virtualmente”.

El libro es una novela basada en la biografía de Elizabeth Nietzsche, hermana más pequeña de Friedrich.

“Elizabeth Nietzsche, dos años menor que el hermano, tuvo una vida con muchos claroscuros. Es sin duda la mujer más interesante, históricamente hablando, que he encontrado. Vivía a la sombra de su hermano y, cuando se casó con el maestro Bernhard Förster, fanático antisemita, viajó con él a Paraguay para fundar una colonia aria. Tras la muerte del marido regresó a Alemania para cuidar al hermano que estaba enfermo. Tuvo así la oportunidad de manipular su legado, razón por la cual, durante mucho tiempo, Nietzsche pasó a la historia como un pensador que apoyaba la filosofía nazista. Cuando finalmente cayó el Muro de Berlín y los estudiosos pudieron tener acceso al verdadero archivo del filósofo alemán se descubrió la manipulación de la hermana y, finalmente, la figura de Nietzsche fue revindicada. A pesar de todo eso y sin compartir en absoluto sus ideas, creo poder entender a Elizabeth, quien, aun siendo una mujer profundamente inteligente tuvo que vivir siempre a la sombra de su hermano. Hubiera sido imposible para ella brillar de luz propia como hubiera merecido”.

 

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En cuanto a las consecuencias sociales que podría generar toda esta situación, Begoña Quesada espera que los cambios, inevitables, sean para bien.

Dicen que cuando un pueblo sale de una calamidad suele ser diferente. Ojalá que ese cambio favorezca unas políticas más cabales, más inclusivas, más estratégicas con el fin de corregir las cosas que no funcionaban. El temor es que, se pueda utilizar la pandemia para tratar de modificar las que sí estaban funcionando. Creo fervientemente en la integración europea y en la movilidad como antídoto a los nacionalismos así que espero que sigamos reforzando ese camino.

La crisis debería llevarnos a reflexionar sobre los aspectos de la globalización que no están funcionando, como por ejemplo lo relativo al medio ambiente, pero no me gustaría que se usara este argumento para desarmar estructuras que son el resultado de mucho trabajo, de mucho tiempo y del esfuerzo de una generación que conoció los estragos de las guerras”.

Al hablar de nacionalismos no podemos evitar recordar a los neonazi que, en Alemania, así como en otros países europeos, están tratando de recuperar espacios. Preguntamos a Quesada si, según su percepción, la emergencia Covid reforzó o debilitó estos movimientos.

“Tengo la sensación de que cada uno de nosotros interpretará este momento según los moldes que ya tiene adentro. La gente que se inclina hacia la extrema derecha buscará argumentos que refuercen sus puntos de vista y quienes pensamos de otra manera haremos lo mismo. Lo que percibo en Alemania es que esta doble lectura de la situación está creando fisuras en la sociedad, en las amistades y hasta en las familias. Pareciera que, en lugar de buscar un punto común, se hayan estirado más los extremos del espectro”.

Desde su ventana Begoña siguió todo el recorrido del confinamiento desde los días en los cuales las calles estaban prácticamente vacías, sin niños y sobre todo sin ancianos, hasta el leve retorno a la normalidad.

A raíz de esta experiencia me siento más agradecida hacia la vida y todo lo que tengo, una familia, amigos, amigos lejanos a quienes adoro. Y también el poder trabajar y ahora la ilusión de ver mi libro publicado. La pandemia me ha dado espacio para pensar, reflexionar sobre el dolor de muchas otras personas que se han contagiado, han muerto o perdieron un ser querido. Creo que ahora valoramos más las pequeñas alegrías de nuestro día a día”.

Para concluir Begoña nos recita un verso de Ralph Waldo Emerson:

What lies behind us
and what lies before us
are tiny matters compared to what lies
within us.

“Pensar es como vivir dos veces.” - Cicerón

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