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Gustavo Ramírez Sansano: la danza corre en sus venas

NUEVA YORK: Gustavo Ramírez Sansano tiene la danza corriendo en sus venas. Danza con su cuerpo, danzan sus ojos, sus manos, su risa, danza mientras habla, mientras reflexiona y cuando se pierde en silencios y en recuerdos. Todo en él es armonía.

Estamos a la víspera del estreno del espectáculo Carmen que pondrá en escena el Ballet Hispánico en el Teatro Apolo, bajo su dirección y coreografía. Los bailarines salen de sus últimos ensayos mientras grupos de niños dan los primeros pasos en salones paralelos. Algunos están allí más por juego que por amor a la danza, otros porque nacieron con la danza bailando en sus adentros. Al igual que Gustavo.

– Tenía 3 años cuando mi mamá me montó por primera vez en un escenario – recuerda con una sonrisa amplia que lo ilumina – Nací en San Fulgencio, un pueblo de 3 casas y 2.500 habitantes. No había escuelas de danzas pero sí una gran tradición musical, como en casi todos los pueblos de España. Cada año preparaban unos Festivales donde los niños cantaban en playback. Mi madre comenzó a organizar coreografías y montar pequeños espectáculos con nosotros. Veía las coreografías en televisión, las grababa y de ellas extraía ideas. Ensayábamos en el patio de mi abuela, circundado de flores. Ese fue mi primer escenario. Yo veía a mi madre poderosa, decidiendo nuestros pasos, creando nuestras coreografías y pensaba: cuando sea grande quiero hacer lo que está haciendo ella -.

Ballet Hispánico

Photo Credit: Paola Lobo

Fue gracias a su madre que Gustavo pudo emprender su carrera. Aún habiendo sido hija única de una familia muy tradicional en la España franquista que no le permitió alejarse del pueblo ni para estudiar porque una niña bien lo único que necesitaba era conocer los oficios de la casa y tocar el piano para ser buena esposa y buena madre, ella se había prometido a sí misma no repetir los mismos errores con su hijo. Gustavo iba a ser libre, libre de realizar sus sueños. Y ella sabía que esos sueños giraban alrededor de la danza. Buscó una escuela de ballet en un pueblo cercano para que su hijo, de apenas 8 años, pudiera empezar a aprender los primeros pasos de danza. “Fue una etapa muy divertida. Era una escuela con un ambiente cálido, familiar. Gracias a esos primeros años tan placenteros hoy estoy aquí disfrutando tanto de mi profesión. Creo que nada hubiera sido igual si hubiese tenido un comienzo traumático”.

Gustavo tenía apenas 15 años cuando la escuela del pueblo cercano se le hizo pequeña. Quería estudiar en Barcelona, en una escuela profesional y una vez más contó con el apoyo de su madre. “Ella que nunca había salido de su pueblo superó sus miedos y me dejó ir” dice Gustavo con un agradecimiento que los años no han diluido.

– En Barcelona tuve la suerte de encontrar a mi segunda gran maestra, Karemia Moreno, una profesora cubana quien, junto con otras profesoras, logró convertirme en tres años en un bailarín profesional. Pude entrar en la Compañía Nacional de Ballet, que en esa época dirigía Victor Ullate-.

Su destreza como bailarín lo lleva a Olanda y a Chicago. Va de éxito en éxito.

– ¿En qué momento pensaste pasar de la danza a la coreografía?

– Danza y coreografía siempre estuvieron bailando conmigo. En mi cabeza no entraba la una sin la otra. Yo sentía que estaba aprendiendo, acumulando conocimientos, no solamente para ser mejor bailarín sino para ser buen coreógrafo.

Ballet Hispánico

Photo Credit: Paola Lobo

Su primera coreografía la realizará en su pueblo y los ensayos se desarrollarán en el patio de la abuela con las flores a testimonio de ese primer gran reto.

– Estaba estudiando en Barcelona cuando me pidieron crear un espectáculo con los niños para el Festival. Tenía un mes para organizar en coreografía a 60 niños que no sabían bailar. Fue un reto y un gran aprendizaje. Nunca había sido muy comunicativo y en esa ocasión tuve que aprender a transmitir mis emociones y a estudiar las reacciones de los demás porque la danza mueve el subconsciente y no todo el mundo siente como tu. Debes hacerte entender desde un mundo irreal donde habla el cuerpo, no las palabras. Hablan los sentimientos, las sensaciones. Esa primera experiencia ha dejado una marca muy profunda en mi ser y me ha ayudado a ser lo que soy.

Sus dotes de coreógrafo serán reconocidas en distintas ocasiones y Gustavo ganará importantes concursos en Hamburgo y en España.   Pero su primer trabajo profesional lo realizará aquí en Estados Unidos, en Chicago. En el 2000 lo contrata Eduardo Vilaro, director y coreógrafo de la compañía Luna Negra para llevar en escena el espectáculo Flabbergast.

–  El primer contrato es el más difícil. Un director tiene que confiar en ti. Es un primer paso tras el cual se te abren muchas más puertas. -.

Y así fue. El primer trabajo como coreógrafo profesional le ha abierto muchas puertas en prestigiosas compañías europeas, desde la Compañía Nacional de Danza de España hasta Nederlands Dans Theater, Norrdans (Suecia), National Dance Company Wales, Scottish Dance Theatre, IT Dansa, Ballet de Teatres de la Generalitat Valenciana, Hubbard Street Dance Chicago, Hamburg Ballet, Ballet Met (Estados Unidos). En los 14 años que han pasado desde su primer trabajo profesional ha montado 40 coreografías en 30 teatros diferentes. También fundó su propia compañía Proyecto Tito Yaya.

El trabajo es su vida, la danza es su vida. En cada espectáculo se vuelca con pasión incontenible y con el hambre insaciable del que quiere descubrir nuevas fronteras y nuevos espacios. Su creatividad no tiene límites y es capaz de sorprender en cada espectáculo tanto que el magazine Por la Danza lo incluyó en los 15 coreógrafos que hay que tener en cuenta en el panorama de la danza internacional.

–  Hay dos maneras de desarrollar el trabajo coreográfico y ambas son válidas. Hay coreógrafos que siguen una misma línea durante mucho tiempo, como los pintores que tienen sus temporadas azul, blanco etc. Yo no puedo. Me aburro de mi mismo y así como no podría ver solamente películas de terror o comedias, igual necesito variar las coreografías. Me gusta ponerme retos, busco nuevas rutas para expresarme. Por ejemplo este año puse en escena la Metamorfosis de Kafka con la compañía Proyecto Tito Yaya. Empecé a pensarla como si fuera un director de teatro pero a sabiendas que tenía que imaginar un teatro en el cual la palabra pudiera ser sustituida por la gestualidad. La Metamorfosis es una pieza extraordinaria que permite esa transición. Tras imaginarla y montarla como una normal obra de teatro fui agregando pequeños pasos de danza allí donde sentía que podía mejorar el espectáculo.

En Nueva York, con el Ballet Hispánico, Gustavo está a punto de poner en escena la pieza Carmen que ya montó en Chicago con la compañía Luna Negra.

–  Cuando me enfrenté con Carmen la primera vez, estaba en un momento de mi vida en el cual me sentía muy identificado con Don José – admite riendo – un hombre quien cambia toda su vida, entrega todo su ser a un amor que al final le da la espalda. Podía entender todo su sufrimiento y su rabia, nada justifica un homicidio ni la violencia pero sentía su dolor en carne propia y entendía que ese dolor pudiera llevar a la locura. Tanto es así que en la última escena, cuando Carmen siente que va a morir porque tiene un cuchillo enterrado en sus entrañas, pedí a la bailarina que mirara a Don José con una sonrisa irónica como a decir “Mira tú adonde te he llevado”, porque ella sabe el daño que le hizo. Sé que Carmen fue una heroína en su momento porque supo dictar reglas, imponer su voluntad en un mundo dominado por los hombres, hizo con los hombres lo que ellos habían hecho siempre con las mujeres. Pero, si la miramos con una visión más actual descubrimos su carácter infantil, de niña caprichosa que quiere todo de inmediato y que cuando logra el nuevo juguete lo lanza a la basura.

Gustavo Ramírez Sansano ha estudiado mucho Carmen antes de ponerla en escena.

– He visto muchas versiones de la opera, he leído y releído el libreto y luego lo he escrito a mi manera. Prácticamente he tratado de transformarme yo mismo en cada uno de los personajes, de sentir lo que ellos sentían, de hablar como ellos hablarían. Sólo después de ese proceso de interiorización de la ópera he empezado a imaginar la coreografía y a crear mi Carmen.

Nos habla con admiración y entusiasmo de Kimberly Van Woesik la bailarina quien interpretará a Carmen en Nueva York.

–       Es joven pero tiene pasión, es hambrienta y con mucho talento. Carmen es un personaje muy difícil pero ella va a ser fantástica.

Hace pocos días Gustavo Ramírez Sansano fue nombrado director de la Compañía Nacional de Gales. Su vida seguirá siendo un torbellino de volteretas de danzas entre Gales y el resto del mundo. Aquí volverá para poner nuevamente en escena, con la compañía Luna Negra de Eduardo Vilaro la pieza Flabbergast, ese primer montaje que le abrió las puertas a la fama.

VICEVERSA, PALABRAS DE IDA Y VUELTA

Ballet Hispánico

Photo Credit: Sebastian Gil Miranda

En el mejor de los mundo posibles habría… Mas empatía.

Si pudieras quitar algo de este mundo quitarías… La no empatía.

Mas importante del amor es: La relación con los demás.

Si tuvieras que dejar tu casa y llevarte solamente una cosa te llevarías… Jamón serrano, pan, aceite y tomate.

La peor pesadilla: Me persiguen y no puedo moverme. Me pasa cuando estoy muy estresado y es terrible porque quiero moverme y no puedo.

¿Si te quedaras naufrago en una isla con quién quisieras estar? Con mi pareja.

“ViceVersa Magazine apuesta, en un intento por comprendernos, con los pedazos de muchos, que hurgan en significados y futuros posibles.” - Lupe Gehrenbeck

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