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Francisco Toro: El miedo a expresarse es muy poco venezolano

Venezuela sufre. Y aquellos venezolanos que trabajan dejando registro de todo lo que vive su país sufren con ella. Es una labor constante, dura y a veces ingrata pero, al mismo tiempo, es un acto solidario ante el dolor y una responsabilidad ante la verdad como fuerza fundamental para mejorar el mundo.

Aunque actualmente vive en Montreal, es Venezuela lo que nutre la labor más importante y duradera de Francisco Toro, el sitio web Caracas Chronicles. Nacido como un pequeño blog personal en inglés, se ha convertido en referencia internacional del reportaje y el análisis del muchas veces confuso día a día de la actualidad del país.

Francisco, o Quico como lo llaman sus amigos y colegas, ha opinado sobre Venezuela para medios como CNN, The Washington Post y The Guardian. Al hablar posee una sencilla franqueza y una energía que resultan contagiosas, mostrándose como alguien ocupado y apurado, algo propio del director de un medio, pero nunca siendo descortés por ello.

 

francisco toro

 

¿Cómo surgió tu carrera periodística?

Me fui del país cuando tenía 13 años y en Estados Unidos hice el bachillerato y la universidad. Estaba en Londres, haciendo mi posgrado en Política Social en el London School of Economics, allá en el 98 o el 99, cuando gana Chávez y, bueno, ¡gana Chávez! Veo y pienso: se puso interesante la cosa…

Era politólogo y tenía donde mis padres para llegar así que regresé a Venezuela sin mucho plan y comencé a meterme en todo este rollo para intentar entenderlo y escribir al respecto. Tenía una prima que trabajaba escribiendo sobre Macroeconomía y me dijo que como sabía inglés, le mandara un texto a tal persona.

Se lo mandé, me lo pagó, y me di cuenta que en ese momento había poca gente escribiendo sobre Venezuela. Habían periodistas en Bogotá o en otros sitios buscando corresponsales extranjeros y les comencé a reportar. Tenía unos 23 o 24 años.

 

¿Cómo fue la concepción de Caracas Chronicles?

(Risas) Así suena como si hubiera pensado mucho antes de crearlo. En el 2002 los blogs eran algo nuevo y nadie sabía muy bien qué hacer con ellos. No habían redes sociales, solo sitios web de algunos periodistas que dejaban mucho que desear. Recuerdo estar leyendo sobre los “web-logs” en Time Magazine. Lo escribían en paréntesis y tenían que explicar qué eran porque pocos lo sabían.

Me puse a indagar sobre los blogs. Estaba escribiendo mucho porque unos meses atrás había ocurrido el golpe de estado y tenía un mailing list donde pasaba lo que escribía.  Pensé que el blog podía reemplazarlo. Si digo que pasé 30 segundos pensando en el nombre estoy exagerando. Me dije: “Venezuela… Caracas… Algo aliterativo… ¡Caracas Chronicles! ¡Ése es!”.

Lo monté en cinco minutos, sin pensarlo mucho, un sábado en mi casa en pijamas. Escribí algo, se me olvidó, unas semanas después escribí otra cosa y así. Nunca pretendí que fuera serio. Era un pasatiempo y suelo bromear diciendo que mi pasatiempo consumió mi vida.

 

¿En qué momento te diste cuenta que Caracas Chronicles era algo serio? ¿Qué ya no era un blog?

Tras muchas cosas. Detallitos a lo largo del tiempo. Durante los primeros 10 años lo mantuve sobre todo por diversión. Era como un espacio seguro donde se podía jugar con ideas, experimentar argumentos y en el cual no había consecuencias si uno erraba.

Es algo que se ha perdido en los últimos años. La gente comenzó a ver que ahí habían cosas que no encontraban en otros sitios. Había otras voces. Nuestros lectores ya no eran personas que conocía así que poco a poco el trabajo se volvió más serio. Fue un proceso lento y tardío, y en eso ayudaron Emiliana Duarte y Raúl Stolk.

 

francisco toro

 

Los leía The Washington Post y ya no podían publicar cualquier cosa.

Exacto. Y no solamente eso. Desde el principio se decidió no tener un target publicitario. Por eso montamos la consultoría. Eso sostendría el portal. Yo creo que es una buena estrategia y nos ha dado buenos resultados. En especial ahora que tenemos personal y debemos pagar nómina.

En los primeros 12 años Caracas Chronicles no tuvo presupuesto. ¡Juan Nagel y yo nunca le metimos ni medio! Compré un dominio por 12 dólares y lo tomé muy a la ligera, preguntándome que era lo peor que podría pasar.

 

¿Cómo ha visto Caracas Chronicles evolucionar la cobertura internacional hacia Venezuela?

Es una pregunta compleja. Han habido diferentes periodos y momentos. En el 2001, 2002 había que explicar quién era Chávez. A uno se le olvida que Venezuela no siempre estuvo en la agenda internacional.

En 1998 era un país desconocido, por lo general tranquilo. Aquí no pasaba nada. Habían unos periodistas que se ocupaban del área petrolera pero más allá de eso, ¿de qué iban a hablar? ¿De Rafael Caldera? (bostezo). No había ese tipo de periodismo y todo era muy nuevo.

Yo creo que por mucho tiempo escribir sobre Venezuela fue bastante fácil porque a los venezolanos le gusta hablar. Incluso ahora, con tantos riesgos. El miedo a expresarse es muy poco venezolano y apareció en estos últimos años. Sin embargo, como dije, hubo diferentes periodos. Fácilmente podría pasar dos horas hablando sobre cada uno de ellos.

 

Lo que me llama la atención es que hayas mantenido una misma posición durante casi 20 años a pesar que, al principio, muchos medios internacionales parecían cautivados por Hugo Chávez.

Tampoco tanto. Los periodistas, en especial los que estaban situados en Caracas, si indagaban, tenían sentido común y un poco de olfato, a las dos semanas entendían cual era la realidad. Y te estoy hablando de 1999.

El apoyo al gobierno llegaba, no sé, de periodistas de extrema izquierda, del primer mundo desesperados por tener buenas noticias o el indicio de una buena noticia para lanzarse sobre ella. Pero entre comunicadores que salían a hacer bien su trabajo, lo vi muy poco.

Cuando eres periodista tu interacción clásica con el gobierno es a partir de la conciencia  que te dicen cosas que tanto ellos como tu saben que son mentiras. Por esa razón no se genera mucho respeto. El chavismo siempre funcionó en base a mentirle a la gente.

 

¿Recuerdas algún caso en particular?

Hay un cuento que yo siempre hecho y es de Valentina Lares, que en ese tiempo estaba en El Nacional o Tal Cual y ahorita está en El Tiempo de Bogotá. Era el 2001 o 2002, cuando las primeras protestas, las del 11 de abril, y la mandaron a cubrir una pauta en la Vicepresidencia.

Cuando llega, una escuadra antimotines de la Policía Metropolitana está lanzando bombas lacrimógenas justo en frente para dispersar disturbios entre chavistas de la esquina caliente y una marcha opositora que pasaba por ahí. Entra corriendo a la Vicepresidencia y ahí está José Vicente Rangel, entonces vicepresidente, dando una rueda de prensa.

Ella, con tos y los ojos irritados, le pregunta por los disturbios a unos metros de donde están y Rangel le responde que no, que esas son mentiras de la derecha, que Caracas está tranquila. Todos los periodistas que estaban ahí y que vieron y vivieron lo mismo que ella no podían creer su respuesta.

¿Qué esperan ellos de los medios si los tratan así?

 

Digamos hipotéticamente que mañana cae el chavismo y se restaura la democracia en Venezuela. ¿Qué estaría haciendo Caracas Chronicles?

Lo mismo que estamos haciendo en este momento. Interpretar la situación, explicárselo a la gente fuera del país que no tiene el contexto necesario. Sería ver como se rescatan las cosas valiosas entre los restos de una situación tan tétrica. Gente entrando, invirtiendo, la economía creciendo. It’d be awesome.


Photo Credits (video): Duke Yeh ©

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