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Darrel Wanzer-Serrano: El mundo académico debe hacer de los latinos una prioridad

En 1968 Richard Nixon fue electo presidente de Estados Unidos. Su elección no fue casual, sino el resultado de lo que él mismo denominó la “mayoría silenciosa”. Fue, en otras palabras, la reacción de un bloque conservador predominantemente blanco, anglosajón, y protestante que rechazaba los avances realizados por los derechos de las mujeres, las minorías raciales, los oponentes de la Guerra de Vietnam y otros movimientos sociales que habían ganado terreno luego de una encarnizada lucha a lo largo de los años 60.

A pesar de sus esfuerzos, de sobrevivir abusos de todo tipo, muchos de estos grupos no callaron. Por el contrario, encontraron unión y fuerza dentro de sus comunidades, se aliaron con otros grupos oprimidos y lucharon con todo lo que pudieron. Uno de ellos fueron The Young Lords, un grupo de nacionalistas puertorriqueños ubicados en Chicago y en Nueva York.

El profesor Darrel Wanzer-Serrano de la Universidad de Iowa ha dedicado su trabajo principalmente a brindarles el reconocimiento que merecen. Su libro, The Young Lords: A Reader, publicado por Temple University, es considerado el trabajo más completo sobre este grupo revolucionario. En estos tiempos turbulentos que vive el país tener presentes movimientos como The Young Lords es más relevante que nunca.

 

© Temple University Press

¿Qué despertó tu interés en The Young Lords?

Me encontré con The Young Lords por accidente. Estaba planificando una disertación sobre las papeletas electorales como “sublime objeto” de la democracia, inspirándome en el fiasco electoral en Florida durante las elecciones presidenciales estadounidenses del 2000.

En lo que se suponía que iba a ser mi último año de carrera doctoral tomé una clase con una profesora quien fue la primera, luego de todos mis años de formación académica, en pedirme que leyera algo acerca de mi diaspórica herencia puertorriqueña. Acepté su invitación y agarré una antología puertorriqueña de escritos políticos y culturales —Boricuas de Roberto Santiago— y un par de cosas me pasaron.

Primero, cuando leí el poema “Here” de Sandra María Esteves, que abre la antología, sentí que por primera vez “entendí” la poesía. Segundo, me enganchó un fragmento sobre The Young Lords. Nunca había oído de ellos, pero me dio mucha curiosidad. Una vez que comencé a leer sobre ellos, me di cuenta que no sólo debía basar mi ensayo final sobre ellos sino que debía replantear el enfoque de mi doctorado.

Entonces me quedé otro semestre, tomé más clases, y cambié el tema de mi disertación. Luego de graduarme, mi interés por The Young Lords siguió creciendo. Con cada documento nuevo que descubría, con cada persona con la cual hablaba, me sentía más atraído hacia esta atrapante historia. Incluso, luego de que terminé el libro y me tomé un descanso del tema, nuevas personas aparecieron haciendo que me atrajese de nuevo.

 

PALANTE, Latin Revolutionary News Service – Young Lords Party

El nacionalismo ha sido un elemento que ha servido tanto para unir como para separar a los latinos en Estados Unidos. ¿Qué era el nacionalismo para The Young Lords y como se distinguía del concepto tradicional de nacionalismo?

Escribo sobre esto extensamente en el segundo capítulo del libro, que es uno de mis favoritos. The Young Lords eran muy particulares sobre el tipo de nacionalismo que abogaban y pienso que hay muchas razones para ello.

Por mucho que venerasen íconos del nacionalismo puertorriqueño como Pedro Albizu Campos su nacionalismo no era algo “puro”. En su libro National Performances Ana Ramos-Zayas hace distinción entre el nacionalismo cultural y el político −los dos tipos de nacionalismos más comunes− para plasmar una especie de nacionalismo performativo en la vida cotidiana de los puertorriqueños en Chicago.

Para avanzar en lo que llamaban un “nacionalismo revolucionario” The Young Lords eran cuidadosos en distinguirse de un nacionalismo cultural o político, al mismo tiempo que resaltaban la importancia de la independencia de Puerto Rico y hacían énfasis en prácticas y hábitos tradicionales con un amplio legado.

Para ellos, “nacionalismo revolucionario” era un término complejo y con un poder discursivo muy grande que definía compromisos únicos en lo normativo, lo social, y lo político en respuesta a ciertas condiciones —principalmente el racismo y el sexismo— surgidas por las experiencias coloniales de la isla y una extensa mentalidad colonial en el continente.

El “nacionalismo revolucionario” se convierte en un término clave con el que The Young Lords se enfrentaron a condiciones sociales terribles y abogaron por el ascenso de los pueblos del Tercer Mundo y no sólo de los puertorriqueños. Por ende, creo que de manera discursiva y política es más análogo al nacionalismo negro (en particular, el tipo de “nacionalismo revolucionario” por el cual los Black Panthers abogaron en un momento determinado) que el nacionalismo puertorriqueño centrado en la isla o el nacionalismo chicano, entre otros.

 

PALANTE, Latin Revolutionary News Service – Young Lords Party

¿Por qué The Young Lords no ha tenido la notoriedad que poseen otros movimientos surgidos en la misma época como los Black Panthers o el nacionalismo chicano?

Me preguntan mucho esto y no estoy seguro si tengo la respuesta para ello. Creo que hay varios factores en juego que incluyen, más no se limitan, a los siguientes:

Primero, la cobertura geográfica de la organización no fue muy amplia. Aunque la delegación original en Chicago dio el visto bueno a la expansión a Nueva York y las regiones vecinas y promovieron delegaciones hacia el oeste en áreas tan lejanas como California, nunca tuvieron la misma presencia nacional de los Black Panthers, ni la saturación regional de varios grupos chicanos en el suroeste del país.

Sobre esto último hay que señalar que las menciones al “movimiento chicano” en verdad se refieren a una coalición de distintas agrupaciones y sus filiales mientras que con The Young Lords estamos hablando de uno o dos grupos, dependiendo como se cuenten, y sus seccionales reglamentadas.

Segundo, el material documental y de archivo sobre The Young Lords no está tan bien preservado o disponible como el de los otros grupos. Antes de que yo publicara mi primer libro, The Young Lords: A Reader (NYU Press, 2010), para tener acceso a material concerniente The Young Lords había que visitar una biblioteca general de investigación y/o viajar a Nueva York.

Cuando comencé esta investigación en el 2003, prácticamente no había nada disponible centrado en Chicago, una realidad que apenas está evolucionando, y la situación era marginalmente mejor en Nueva York. La mayoría de su parafernalia, es decir botones, afiches, panfletos, y demás, se ha perdido o está tan guardada dentro de espacios institucionales de alto nivel que en general podría considerarse inaccesible.

Tercero, y relacionado a mis puntos anteriores, hubo poca remembranza pública y popular sobre The Young Lords más allá de sus focos geográficos particulares. Hasta hace poco habían muy pocos elementos culturales públicos relacionados con The Young Lords y pocos esfuerzos de amplia envergadura de formular una memoria popular sobre ellos.

El primer elemento mediático que verdaderamente tocó el tema después de los años 70 fue el documental ¡Palante, siempre palante! de la antigua Young Lord Iris Morales. Y creo que las cosas están cambiando, con la obra teatral Party People, que no hace mucho terminó sus funciones en el Public Theater de Nueva York, el libro de Sonia Serrano The Revolution of Evelyn Serrano, y una exhibición en Nueva York sobre The Young Lords en 2015 llevada a cabo en El Museo del Barrio, El Museo del Bronx, y el Loisaida Center.

 

PALANTE, Latin Revolutionary News Service – Young Lords Party

Revisando los estudios académicos sobre los latinos en este país, uno nota lagunas graves tanto geográficas como temporales ¿qué puede hacer el mundo de la academia para remediar esta situación?

La respuesta corta es que el mundo académico debe hacer de los latinos una prioridad. El problema es que no sabría por donde comenzar. Parte del problema es que no hay suficientes personas latinas obteniendo títulos de alto nivel para encontrarse en posición de ayudar a atraer y mantener más personas latinas en el mundo académico. El eterno problema de la falta de representación.

Parte del problema es que la educación primaria y secundaria ignora o borra la historia y la cultura latinas. Tampoco hay suficientes departamentos o programas de estudios que se enfocan en lo latino, y cuando sí existen dichos programas o departamentos, se encuentran marginalizados y no juegan un rol dentro del pensum.

Creo que todas estas cosas hay que trabajarlas y que cualquiera de ellas sería un buen punto de partida. Pero la cuestión es, regresando a mi respuesta corta, que algo necesita pasar para volverse una prioridad. Hasta que eso ocurra nuestra gente no conocerá su historia y cultura de una manera significativa.

 

PALANTE, Latin Revolutionary News Service – Young Lords Party

¿Cómo ha sido el recibimiento de tu libro y de tu trabajo en general?

Creo que ha tenido un muy buen recibimiento. He dado un buen número de charlas en universidades y centros culturales y comunitarios. Algo que me encanta es la emoción de la gente cuando aprenden sobre The Young Lords. Desde los jóvenes que oyen sobre ellos por primera vez hasta los más adultos, que recuerdan haber asistido en su momento a algún mitin. La gente está deseosa de tener más información y que se hable con mayor profundidad sobre esta organización.

Si las reseñas sirven de indicación, los académicos también parecen haber recibido el libro muy bien. Dicho eso, considero importante subrayar que es mi “libro de titularidad”, y con esto quiero decir que hay algunas cosas que hubiera desarrollado de otra manera si hubiera escrito el libro para otro tipo de público, más adelante en mi carrera. Por ende, creo que hay partes (especialmente en el prólogo) que pueden ser difíciles de leer porque todavía estaba enfrentando ciertos retos teóricos y metodológicos.

 

PALANTE, Latin Revolutionary News Service – Young Lords Party

No es fácil ser latino hoy en día. Hay una mayor brecha entre ricos y pobres que en años anteriores, abuso policial, el fenómeno de la gentrificación está desplazando minorías de las grandes ciudades y el actual mandatario de los Estados Unidos triunfó con una campaña electoral basada en una retórica antiinmigrante y racista. ¿Cuál sientes que es la relevancia de The Young Lords hoy?

Para mí, una de las principales lecciones de The Young Lords es la importancia de las organizaciones comunitarias desarrolladas de una manera que permita las coaliciones. Déjame explicarlo. En Nueva York, The Young Lords avivaron a la comunidad puertorriqueña a crear una consciencia política y desafiar estructuras de poder existentes.

Pero no eran chovinistas, sus miembros incluían afroamericanos y latinos de otras ascendencias, y su apoyo provenía de un amplio arcoíris cultural. Tomaban ideas que eran importantes para ellos y las traducían hacia un lenguaje entendible. Se centraban en los problemas que manejaban sus comunidades, que es lo que en verdad los volvió comunitarios en sus mejores momentos, y los llevó al fracaso cuando no hablaban en nombre de las necesidades de la comunidad.

Trabajaban con otros grupos dentro y fueras de sus comunidades, como los Black Panthers, para encarecer retos políticos que no podían ser ignorados. Hablo sobre ello al final de mi libro, todo lo que hicieron fue hecho de una manera ligada al deseo de un “control comunitario” que empoderaba a las personas y las animaba a levantarse y pelear contra el sistema.

Pero hay más. Ellos eran ampliamente incluyentes en su análisis y activismo. Entendían que la problemática de los puertorriqueños y de todos los latinos nace de un sistema capitalista racista y sexista cultivado a través del colonialismo y de la mentalidad colonial.

Como resultado, su activismo consistentemente aumentó el nivel de debate a través de perspectivas críticas e históricas que se referían, de muchas maneras, a los diferentes tipos de opresión que se conectan y que afectan las vidas de las personas. Ellos estaban lidiando con la presidencia de Nixon, el reclutamiento de Vietnam, la brutalidad policiaca, grupos de inteligencia infiltrándose para socavar movimientos radicales. Al organizar sus comunidades, ellos lograron hacer mucho.

Finalmente, The Young Lords formularon una consciencia histórica que creo que permanece y es importante cultivar hoy. Como mencioné antes, uno de los problemas que enfrentamos educacionalmente es que, en muchos lugares, aquellos que detentan el poder, no toman en serio el estudio de lo latino.

Lo mismo pasaba en la época de los The Young Lords, así que ellos iniciaron —a través de su periódico, clases educativas comunitarias, y el arte— a educar a las personas sobre la historia, la cultura y la política de Puerto Rico. Necesitamos iniciativas similares y llevar a cabo un poco de ese trabajo también hoy dentro de nuestras comunidades. Imagina, por ejemplo, como cambiaría el debate sobre inmigración si los votantes de verdad entendieran la historia del imperialismo estadounidense, la toma de tierras, y el neocolonialismo a través de América Latina y a lo largo de la artificial y quejumbrosa frontera mexico-estadounidense.

 

PALANTE, Latin Revolutionary News Service – Young Lords Party

Estados Unidos está viviendo un momento histórico con sus relaciones con Cuba. No obstante muchos consideran que Puerto Rico, que actualmente está enfrentando una severa crisis económica, ha sido ignorada por el gobierno federal. ¿Cuál es la responsabilidad del gobierno federal con la isla? ¿Qué le debe Estados Unidos a Puerto Rico?

Es gracioso que me lo preguntes porque este tema, en parte, es el eje central de mi siguiente proyecto que se titula Possession: Crafting Americanity in Congressional Debates over Puerto Rico’s Status.

No voy a irme con eufemismos: Puerto Rico es una colonia. Cualquier duda sobre el tema ha sido eliminada por las decisiones recientes de la Corte Suprema de Estados Unidos. Sosteniendo dictámenes de la infame resolución de Downes v. Bidwell de 190, la Corte afirma que Puerto Rico “pertenece a Estados Unidos, sin embargo, y sin tener presente una ley del Congreso, no es parte de los Estados Unidos”.

Puerto Rico es, por donde se vea, una posesión; y toda la relación que tiene Estados Unidos con la isla, como la reciente Junta de Control Fiscal, tiene su origen en esa relación de propiedad y en una ideología fundamentada en el colonialismo.

¿Qué se puede hacer? ¿Qué le debe Estados Unidos a Puerto Rico? La respuesta es soberanía. Puerto Rico merece tener la potestad de decidir sobre su propio status, libre de la coerción de Estados Unidos y de sus intereses económicos.

No veo que esto pueda ocurrir durante el gobierno de Trump. Francamente, no veo que esto ocurra jamás ya que esencialmente desafiaría los ideales de imperialismo y supremacía blanca que fundamentan la identidad nacional estadounidense.

 

PALANTE, Latin Revolutionary News Service – Young Lords Party

Tengo amistades que por ser de tercera generación, por no hablar español, o por tener la piel más clara sienten que no son “suficientemente puertorriqueños” ¿Para ti existe una definición concisa de lo que significa ser puertorriqueño?

The Young Lords solían decir “Tengo a Puerto Rico en el corazón” y, para mí, eso es suficiente. Aparte de eso, creo que algo que los puertorriqueños tenemos en común —en especial nosotros los de la diáspora— es que virtualmente cualquier cantidad de ascendencia puertorriqueña es suficiente, para ser puertorriqueño, siempre y cuando se tenga el deseo de reclamar esa identidad.

La gente sin duda pugnará con esta afirmación y patrullará las fronteras de “quien está adentro” y “quien está afuera” hoy de la misma manera como lo hicieron durante la época de The Young Lords.  Creo que estos debates y similares llamados de pureza son, en el mejor de los casos, una distracción, y en el peor, un riesgo de caer en el peor tipo de chovinismo nacionalista. No tenemos tiempo para estos pequeños desacuerdos y vacilaciones.

Tenemos trabajo que hacer. Educar a familiares, amigos, y colegas sobre cultura, política e historia puertorriqueña. Luchar contra el colonialismo en la isla y la extensa mentalidad colonial. Enfrentar el racismo, el sexismo, el clasismo, el capacitismo, la cisnormalidad, la

heteronormatividad, la cisnormatividad y afines que están ligadas en la moderna colonialidad occidental.

Construir conexiones y coaliciones con otros grupos latinos, de raza negra, indígenas, asiáticos y demás gente. Afirmar el control de nuestras comunidades y hacer que nuestros funcionarios electos actúen con responsabilidad. Y toda esta labor debe provenir de sitios de unidad que organicen espacio para muchos mundos y también muchas experiencias.


Photo Credits: Photo © Michael Abramson. Taken from the book Palante: Voices and Photographs of the Young Lords, 1969-1971 by The Young Lords, Iris Morales, and Michael Abramson. Used courtesy of Haymarket Books.

“Colectividad que no sabe pensar, no puede vivir.” - Concepción Arenal

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