Somos una revista independiente que sobrevive gracias a tu apoyo. ¿Quieres ser parte de este proyecto? ¡Bríndanos un café al mes!
Eduardo Alfonso Pepper Silva

Roberto Bolaño y la risa

A Darío Tello, un salvaje más…

Si existe algo demoledor en algunos cuentos de Roberto Bolaño es su inmensa capacidad de hacernos reír. Pero es preciso aclarar que dicha risa no es una risa burda ni mucho menos una risa fácil, es todo lo contrario: una risa fina e inteligente, que emerge del terror, de la angustia, y de la paradoja cruel que suele ser la existencia. Es la risa de quien ha tenido el valor de abismarse en los hoyos de la ridiculez humana, en el sinsentido, y se ha sumido en sus miserias y esperanzas.

Marcel Schwob, en su libro El Terror y la Piedad, nos dice que Aristóteles entendía el arte como una forma de purgación de las pasiones, y que la verdadera preocupación del poeta no reside en el escenario, sino en la sala, ya que lo verdaderamente trascendente está en las sensaciones que el espectador pueda experimentar. Siendo esto así, puedo entonces entender, cierta intención oscura en algunas situaciones que se presentan en las aventuras tragicómicas de los personajes de Bolaño. Cuando soy testigo de sus reveses, de sus absurdos cotidianos, aparte de sentir una gran compasión ante tanta desdicha, siento también que me reflejo y que comparto sus experiencias límites y abrumadoras, es decir, me expío, y me libero de mi propia ridiculez por medio de una risa terrorífica y oscura.

Aún no sé si los personajes de Bolaño se ríen de sí mismos, o si de una u otra forma se ríen es hacia adentro y no me doy cuenta. O en el extremo de los casos se ríen de mí. Lo cierto es que la risa que resuena en los relatos de Bolaño, es una risa que va contra todo orden: contra el canon literario occidental, contra el orden político y moral, contra la derecha manida y la izquierda acomodada, que a fin de cuenta es la misma derecha pero en otra posición, contra las tradiciones literarias que chapucean en sí mismas, y contra la tristeza y abrumadora soledad de una Latinoamérica afantasmada y perdida.

Son muchos los motivos para reír leyendo a este errante y espartano que fue Bolaño; pero el motivo más trascendental de reír con su obra es aprehender esa risa que se escapa en los laberintos de la locura y la esperanza.

Hey you,
¿nos brindas un café?