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Patricia Lara: Se abrió la democracia en Colombia

Como la mayoría de las mujeres quienes en el mundo luchan por la paz, la inclusión y el respeto de los derechos humanos, Patricia Lara, periodista y escritora colombiana, ha transitado por los caminos del dolor propio y ajeno. Sabe que las heridas de una guerra que durante más de setenta años ha enlutado a Colombia pueden ir cicatrizando solo a través de la delicada reconstrucción de un tejido social desgarrado. Necesitan de un zurcido cuidadoso, ese mismo que las mujeres de antaño dedicaban a vestidos que tenían que superar el desgaste de generaciones de manos y de cuerpos. Patricia Lara, además de ser una de las periodistas más apreciadas de Colombia, autora de libros importantes como Las mujeres en la guerra, Amor enemigo, Hilo de sangre azul entre otros, ha participado activamente en diferentes intentos de diálogo con las fuerzas guerrilleras.

Protagonista activa de políticas vueltas a lograr una paz que, cual tela de Penélope, se fue tejiendo y deshaciendo a lo largo de muchos años, ha apoyado hasta el último momento al Presidente Juan Manuel Santos en su difícil camino hacia los acuerdos de paz con el grupo guerrillero más importante, las Farc, logrando lo que a todas luces fue un éxito, pero que para Santos se transformó en una derrota.

En las pasadas elecciones presidenciales resultó ganador Iván Duque del Partido Centro Democrático, candidato fuertemente apoyado por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, cuya oposición visceral a los acuerdos de paz, tal y como los había llevado adelante Santos, había logrado ya una primera victoria con el triunfo del “no” en el plebiscito. 

Difícil para quien no vive el día a día colombiano, entender la dicotomía entre un anhelo compartido, el de vivir en paz, y el apoyo de los votantes al plebiscito antes y a un candidato delfín de Uribe después. Es lo que preguntamos a Patricia Lara con quien hablamos justo después de la reunión durante la cual el recién electo Presidente Iván Duque y Juan Manuel Santos analizaron el proyecto de ley que debe fijar el reglamento de la llamada Justicia Especial para la Paz (JEP) para juzgar los crímenes de guerra.

patricia lara

¿Cómo es posible que los colombianos, aún queriendo tanto la paz, hayan votado por un Presidente cercano a Uribe, quien hizo todo lo posible para obstaculizar los acuerdos de paz que con tanta paciencia llevó adelante el Presidente Santos?

Son decisiones difíciles de entender. La primera gran pregunta es ¿Cómo pudo ganar el “no” el plebiscito, aunque fuera solamente por cincuenta mil votos? La respuesta tiene varias aristas. Entre los factores que contribuyeron fuertemente a ese resultado estuvo sin duda el manejo mediático de Uribe quien es un comunicador poderosísimo. Por lo contrario el Presidente Santos, a pesar de ser periodista, no solamente no tiene una gran habilidad comunicativa sino que estaba supeditado a una regla que era parte de los acuerdos según la cual las conversaciones tenían que mantenerse en reserva entre las partes y podían ser contadas solamente cuando se había llegado a un consenso. Muchas personas tampoco entendieron la decisión de Santos de seguir negociando en medio de la guerra. Sin embargo fue muy inteligente de su parte, y sin duda determinante para el buen éxito del diálogo. Todos los procesos anteriores habían fracasado porque bastaba cualquier provocación para destruir la posibilidad de seguir conversando. Hay que agregar que en ciertos momentos las Farc actuaron de manera muy prepotente sin entender que debían mantener otra actitud. La victoria del “no” en el plebiscito dio mucha fuerza al frente de Uribe quien desde ese momento comenzó la campaña para las presidenciales de 2018.

 

Sin embargo, no obstante los malentendidos y la confrontación en el plebiscito, quedaba claro, cuando menos a nivel internacional, que Santos había logrado el fin de una guerra que parecía interminable. Tanto es así que estas fueron las primeras elecciones que se desarrollaron en un clima de total tranquilidad. Frente a unos logros tan evidentes, ¿cómo es posible que los electores hayan votado por Iván Duque, y en consecuencia a favor de la política de Uribe?

Se logró mucho con este acuerdo de paz y sin embargo hubo un punto, el de la elegibilidad política de los miembros de las Farc, que sirvió de base para la oposición de Uribe, una oposición violenta que fue minando la credibilidad de Santos. De todas formas creo importante recordar que Uribe también intentó llegar a un acuerdo de paz con las Farc sin lograrlo. Yo misma pertenecía a la comisión facilitadora del proceso y fui dos o tres veces con el comisionado Restrepo a la cárcel de Tulima para hablar con los presos y luego a La Habana y a Suiza.

 

A pesar también de los indicadores del país que son muy positivos y del prestigio internacional que fue recobrando Colombia.

Sí, es algo muy injusto. La gran tragedia de la coyuntura actual fue que los líderes del centro Humberto De la Calle y Sergio Fajardo no lograron ponerse de acuerdo. Uribe por su parte fue uniendo toda la coalición de derecha. Se inventó el proceso de encuestas cada 15 días para ir descartando a candidatos y no solamente unificó a su Centro Democrático sino que tejió acuerdos con Pastrana y con Ordoñez. Logró algo que no supieron hacer los otros. Si De la Calle, Fajardo y Gustavo Petro hubiesen realizado una gran consulta y se hubieran presentados unidos, habrían podido ganar a primera vuelta. Pero fue imposible. De la Calle y Fajardo no lograron dialogar entre ellos y ambos miraban a Petro como si tuviera lepra, sin reconocer su fuerza política que es importantísima. Por su lado Petro fue al mismo tiempo un candidato muy bueno y muy malo. Sin duda es un líder formidable quien, a punta de megáfono, logró reunir ocho millones de votos, pero también fue una persona que polarizaba mucho y en consecuencia despertaba miedos y recelos. Uribe lo entendió y manejó el tema del castrochavismo, algo que es sin duda un disparate así como lo fue decir que las Farc iban a utilizar la plata del narcotráfico para ganar las elecciones. Los candidatos de las Farc sacaron solamente 50 mil votos.

 

¿Cuáles son los escenarios que se abren ahora?

Antes que nada hay que rescatar un aspecto positivo de estas elecciones, algo que podemos considerar un subproducto de los acuerdos de paz: se abrió la democracia en Colombia. Nunca antes, como en estas elecciones, hubo opciones y ofertas tan distintas. La violencia en nuestro país obedecía a muchos factores: uno de ellos era la cerrazón política que se generó a partir del Frente Nacional, un acuerdo político que estableció la alternanza en el poder de liberales y conservadores, eliminando durante 16 años a otras fuerzas políticas. Esa exclusión favoreció la proliferación de la guerrilla. Con esta nueva apertura se le acaba a la izquierda armada la posibilidad de alegar que no tiene garantías para participar en política. El hecho de que Petro haya logrado ocho millones de votos y de que pueda ganar las elecciones en el 2022, es la prueba de que aquí hay democracia.

 

¿Qué consecuencias puede tener la posición de Duque con respecto a la Justicia Especial para la Paz? ¿Cuál fue el resultado de la reunión entre el neo Presidente y Santos sobre ese tema?

La JEP ya existe, la ley reglamentaria pasó en examen de la Cámara. El Senado decidió aplazar su votación hasta esta reunión entre los dos presidentes, en la cual tomaron la decisión de esperar un fallo de la Corte Constitucional. La verdad es que hay una serie de contradicciones. La JEP está parada en cuanto no se ha aprobado la ley reglamentaria pero, aún sin la aprobación del Congreso, puede dictar sus propias normas. Al mismo tiempo no puede haber guerrilleros en el Congreso si no han pasado por la JEP pero ese proceso es imposible porque su operatividad está bloqueada. La gran incógnita es ¿qué va a hacer Duque con el activo impresionante que va a recibir de Santos? ¿Entenderá que aquí se puso punto final a una guerra que se ha extendido durante casi 75 años?

 

Uno de los temas que Santos y obviamente Petro querían resolver era sin duda el de las asimetrías regionales, de la desigualdad social y de la redistribución de las tierras. Sin embargo Iván Duque, durante su campaña habló más que todo de bajar los impuestos a las empresas generadoras de empleo. ¿Significa que los temas de la pobreza y de la reforma rural van a pasar a un segundo plano?

El tema de la tierra es un punto álgido. Al momento no se ha hecho nada aunque la reforma rural integral sea central dentro de los acuerdos. Sin esa reforma corremos el riesgo de un conflicto civil. De todas formas este país ya no es el mismo de antes, en gran parte gracias a los acuerdos de paz que también establecieron el Estatuto de Oposición que ya está aprobado y que confiere un estatus importantísimo a la oposición en cuanto a derecho a réplica y a posibilidad de movilización. Petro ya dijo que ni él ni sus ocho millones de votantes van a permitir que se dañen las normas. Yo preveo grandes manifestaciones populares porque una de las características de la campaña de Petro fue la movilización gigantesca de personas quienes llenaron las plazas públicas en todas partes.

 

Cuando Santos fue electo también lo hizo con el apoyo de Uribe de quien se fue alejando hasta tal punto que se volvieron acérrimos opositores. ¿Iván Duque seguirá las directivas de Uribe o se alejará también y buscará su propio camino?

Quizás sea importante recordar quien es Santos y quien es Duque. Juan Manuel Santos es un hijo privilegiado quien nació en cuna privilegiada. Estaba designado a ser el futuro director del diario El Tiempo. Su abuelo fue Presidente y se puede decir que él no necesitaba el poder porque nació en el poder. Cuando fue electo decidió actuar como Presidente y escoger a los ministros, incluyendo también a quienes estaban peleados con Uribe. Empezó así el alejamiento entre los dos que se agudizó a causa de las relaciones con el Presidente venezolano Hugo Chávez. Uribe en un primer momento manifestó amistad y aprecio hacia su homónimo venezolano y tanto él como Santos, quien en ese momento era Secretario de Defensa, lo llamaron para que los ayudara a convencer a los líderes de las Farc a sentarse en una mesa de negociación. Sin embargo, en cierto momento de las conversaciones, Chávez llamó directamente a un alto mando militar sin pasar por Uribe quien vivió esa acción como una afrenta personal. A partir de entonces la relación entre ambos se volvió cada vez más tensa hasta llegar casi a un conflicto armado. Santos, al llegar a la Presidencia, se dedicó a restablecer relaciones con Venezuela y cuando dijo que Chávez era su “nuevo mejor amigo” rompió definitivamente con Uribe quien no le perdonó lo que consideró una traición inaceptable.

 

Volviendo a Duque, ¿cuál será su posición con relación a Uribe sobre todo si tomamos en cuenta que el ex Presidente tiene 17 juicios pendientes?

Duque es un político joven, tiene 41 años, y viene de una familia de clase media muy respetable pero sin el poder de los Santos. Por otra parte Uribe es el jefe de la bancada mayoritaria y sin duda va a tratar de evitar cualquier posibilidad de “traición”. En teoría Duque pertenece al ala moderada del uribismo, hay que ver que tanto peso tiene en la cola.

 

Duque llegó al poder con el apoyo de grupos evangélicos, muy conservadores. ¿Podrían estar en riesgo los derechos de las mujeres, de la comunidad LGBTQ y de otras minorías?

No sé pero estoy segura de que ya nadie va a poder resolver las cosas a pupitrazos gracias al Estatuto de Oposición. La comunidad LGBTQ se va a movilizar para defender sus derechos y lo mismo harán las mujeres.

 

Hablando de las mujeres observamos que, a pesar del rol protagónico que han tenido en el conflicto, en los desplazamientos, en el proceso de paz y en el florecimiento de actividades culturales vueltas a sanar heridas, en Colombia sigue radicada una cultura machista. Son frecuentes los femicidios, la violencia doméstica y no hubo ni una candidata mujer a la Presidencia.

Las mujeres han ido ganando espacios y en esta campaña, a pesar de la incapacidad de los candidatos De la Calle, Fajardo y Petro de llegar a un acuerdo, las respectivas candidatas a la vicepresidencia, se salieron del redil y llegaron a un pacto entre ellas para asegurar el apoyo al que ganara. De todas formas es cierto, en temas de igualdad de género falta mucho por hacer.

 

¿Y qué pasará con el proceso de paz con el ELN que Santos había recién comenzado?

El ELN dijo que quería seguir hasta el final y que desea establecer contactos con Duque. La situación del ELN es muy diferente de la que tenían las Farc. Ellos responden a varios jefes y no sé cuán unidos estén entre sí. Por otro lado son una guerrilla que está muy metida entre la gente, están infiltrados en los Sindicatos y en las organizaciones sociales.

 

El alejamiento de las Farc de algunas áreas del país pareciera estar dejando espacio para la llegada de la delincuencia organizada.

Lamentablemente existe ese problema porque, cuando salieron las Farc, los territorios quedaron desprovistos de autoridad. Eso permitió la entrada de los carteles del narcotráfico, algunos de ellos mexicanos. Es algo mucho más peligroso.

 

El problema de la producción de drogas y del narcotráfico es otro de los grandes nudos que deberá enfrentar el nuevo Presidente.

El de las drogas es un problema muy complicado y la solución también la encontramos dentro de los acuerdos que prevén la aceleración de la sustitución de los cultivos. Para hacerlo es necesaria una gran inversión de dinero, casi un Plan Marshall. Por el contrario se está hablando de nuevo de realizar fumigaciones con glifosato. Una locura porque hay que meterse en los vestidos de los campesinos quienes encuentran en esos cultivos su único sustento. Si no les dan una solución adecuada podría generarse un conflicto civil.

 

¿Qué repercusión tendrá la elección de Duque en la región?

Lo que más me preocupa es la relación con Venezuela. Duque ya dijo que no va a nombrar embajador. A pesar de todo lo que sabemos del gobierno de Venezuela, hay que tomar en cuenta a la cantidad de personas quienes viven en la frontera. Cada día un río de gente se desplaza entre los dos países. Ellos no tienen ninguna culpa, así como no la tiene la masa de emigrantes que llega a nuestro país. A nivel de política internacional también me dejó preocupada una declaración de Duque quien dijo que iba a poner la embajada colombiana en Jerusalén. ¿Cómo se va a meter Colombia en ese rollo?

 

Patricia, como periodista, escritora y mujer que ha invertido tanto esfuerzo para llegar a unos acuerdos de paz, ¿cómo te has sentido al conocer los resultados de estas elecciones? ¿Crees que tanto trabajo ha sido en vano?

Ya se construyó mucho y sería imposible desbaratar todo también porque algunos de los aspectos del acuerdo son ley y para cambiarlos habría que reformar la Constitución. Duque dejó entrever una esperanza cuando dijo que va a ser muy generoso con la base guerrillera. En lo personal soy muy crítica con los tres candidatos Fajardo, De la Calle y Petro. Duque ganó por culpa de sus egos. Ahora no queda más que esperar y ver qué pasa.

 

Patricia Lara está a punto de publicar un libro titulado Adiós a la guerra que es el resumen de los esfuerzos hechos para detener un conflicto que duró más de 70 años y que parecía indetenible.

En Nueva York, durante una conferencia, dijo: “Frente a la violencia hay quien reacciona con el odio y quien, como yo, trata de entender”. Son palabras que resumen una vida dedicada a buscar respuestas y soluciones, a mirar más allá de lo obvio, a escudriñar para descubrir los claroscuros de una realidad dolorosa y compleja como es la de Colombia. Ella siempre supo que sin paz no hay país. Ojalá lo entienda también el nuevo Presidente Iván Duque.


Photo Credits (Video): Sean O Riordan ©

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