La república baldía

Tres ideas nos acosan: el país, la nación, el Estado. El Estado es, al menos hasta hoy y para quienes hemos nacido en esta república, una dolorosa suma de fracasos; la nación es un colectivo, una memoria, un sentimiento de la circunstancia comunitaria y cada uno de sus pliegues mutantes; el país es, en fin, «la materia arquetipal, insensata» de la nación. La nación está mutando. Como un animal herido o extenuado, cambia de piel y de rostro, cambia de voz, de faz, de futuro. Quizás como nunca antes, quizás sin precedentes – uno imagina borbotones de sangre derramada, erosionando la riqueza de los campos; uno imagina guerras federales y guerrillas intestinas; uno imagina la cavidad de la máscara que ha sido el discurso de nuestra propia historia – la nación está mutando, desasida y sin modelos, dejando todo patrimonio abandonado, la cultura en un campo de ruinas. Se anuncia entonces que el presupuesto del Estado para la cultura será dramáticamente reducido, en aras de no se sabe cuáles prioridades nacionales por parte de un gobierno que desgobierna con urgencia. Nada cuesta percatarse del momento álgido que vive Venezuela: momento en el que adviene a la superficie de nuestra historia … Sigue leyendo La república baldía