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Daniel José Older: Escribe historias y oye a los demás

El 2013 fue el año con la tasa de mortalidad más baja en la Ciudad de Nueva York. En total murieron 53.409 personas dentro de los cinco distritos, dando un promedio de 146 personas por día. Lo que más sorprende sobre la muerte no es como ocurre, sino la facilidad con la que ocurre: el aire acondicionado mal puesto en una ventana, el tropezón en una plataforma del metro, la grasa que se acumula en tus arterias, el tumor al cual no prestaste atención, una inyección de más. Un pestañeo que dura una eternidad.

Todos mueren, así de simple es. Pero no todos los que llegan al umbral que separa la vida de la muerte lo terminan cruzando. Eso lo sabe bien Daniel José Older, quien antes de dedicarse a la escritura recorría las calles y avenidas de La Gran Manzana, día y noche, mirando a los ojos ese mundo intermedio, compartiendo con seres humanos quienes podrían cruzar irremediablemente el último umbral y extendiendo su mano para salvarlos. Algunas veces lográndolo y otras, no.

Su fascinación por la vida, la muerte, Nueva York, la música y sus raíces han estado presentes en su obra desde el principio con Salsa Nocturna y la saga de Bone Street Rumba. Su lucha para reivindicar a los escritores de fantasía y ciencia ficción de color se hizo notable en 2014 cuando encabezó una exitosa iniciativa para retirar el busto de H.P. Lovecraft, como trofeo de The World Fantasy Awards, debido a las creencias racistas del famoso escritor. Su último libro, Shadowshaper, recientemente entró en la lista del New York Times en la categoría de libros electrónicos para jóvenes adultos y algunos medios han reportado interés en adaptarla para la televisión. Se podría decir que la vida le sonríe a Daniel José Older.

 

Daniel José Older

 

Por muchos años trabajaste como paramédico, una experiencia que te permitió conocer a fondo la relación de la vida con la muerte. En general, ¿qué te enseñó?

Sabes, como paramédico ves muchas facetas de la ciudad que te hacen tomar consciencia de las varias capas de la sociedad que se mueven de manera simultánea. Es imposible vivir la ciudad con superficialidad cuando estás al mismo tiempo en la parte más influyente como en la zona más marginal. Es una forma muy íntima de ser parte de la ciudad.

Creo que eso nutrió mi relación con Nueva York y en general con la cultura urbana. He estado dentro de prisiones, de hoteles, en Broadway y en todos los distritos. Esa experiencia me ayudó a profundizar un poder de análisis que había empezado a desarrollar con el trabajo que venía haciendo desde la universidad. Me permitió llevarlo a otro nivel.

Yo creo también que cuando escribes trabajas tu propia crisis, ese trance que es crucial en la vida de las personas. Te ofrece la posibilidad de tener un acceso constante y una constante cercanía con esos instantes. Te encuentras presente y activo durante momentos que para otras personas son los más difíciles y que a veces pueden ser los últimos.

 

¿Y exactamente que te llevó a la escritura? ¿Es algo que hacías desde joven o un día comenzaste y te dijiste “oh, mira, lo hago bien”?

(Risa) Es algo que siempre he amado. Contar historias siempre ha estado presente de una forma u otra. Cuando era más joven dibujaba mucho y en mis 20 no tenía rumbo fijo y de hecho componía música, para diferentes artistas. Allí hay una faceta de ese querer contar historias.

De hecho, no fue hasta que tenía 29, en 2009, que me senté y dije “voy a intentar poner todo esto dentro de un libro” y de hecho, así fue como nació Shadowshaper y todo salió de allí.

 

Daniel José OlderShadowshaper es un libro de literatura fantástica. Muchas personas fuera de la comunidad de fantasía y ciencia ficción tienden a tener una idea bastante conservadora de cómo deben ser estos géneros literarios y se imaginan que deben ser como Tolkien, La guerra de las galaxias, etc. ¿Sientes que algo está cambiando?

Sí, lo creo. Mientras el género se diversifica más personas se suman y lo redefinen. Aportan diferentes maneras de entender la magia, de entender la historia, el parentesco, la espiritualidad y son todas esas definiciones expandidas que creo que hacen del género algo mejor, más amplio y mucho más interesante.

Creo que estamos viviendo un momento muy interesante para ser parte de la fantasía y la ciencia ficción porque muchas más personas se están uniendo, personas que, históricamente, habían quedado excluidas.

 

También uno puede encontrar otro tipo de prejuicios. Gente que siente que la fantasía y la ciencia ficción son cosas ajenas a su cultura. Por ejemplo hay quien cree que si uno es latino solamente debe aspirar a escribir como García Márquez.

Y se equivoca. Siempre existieron escritores latinos de ciencia ficción que lograron ser publicados, a pesar de ser ignorados por el mainstream [estadounidense]. La ciencia ficción no fue algo que simplemente pasó, salido de la nada, dentro de la cultura blanca estadounidense. Siempre existió la idea de que en el mundo existe algo más grande, algo que se destaca de la gente común y corriente. Ya sea expresado por la magia, el terror, o por cualquier otra cosa.

Creo que nosotros los latinos tenemos mucho horror, fantasía y ciencia ficción en nuestra cotidianidad y que siempre ha estado allí. Está en las historias que contamos, en nuestro folclor y mitología y en todo lo que compartimos. Es una cuestión de contexto, si vas a una barbería y te sientas, ves que allí también se cuentan historias fantásticas.

 

¿Y qué se puede hacer para mostrar que estas voces existen, siempre han existido y por mucho tiempo han sido excluidas?

Creo que es importante para los escritores latinos y de otras razas encontrar su escena. Siempre te van a poner obstáculos porque si hay algunos de nosotros que hemos logrado llegar a donde estamos hoy, eso no significa que fue gracias al apoyo de masivas campañas publicitarias. El lector siempre tiene que hacer ese esfuerzo de buscar activamente diferentes tipos de escritores.

Y también es importante hacer correr la voz porque eso es lo que realmente nos hace notar. Iniciar el diálogo, hablar al respecto, compartirlo en Twitter, todo eso. Y si eres escritor, escribe lo tuyo y ponlo a la vista y sé parte de esta gran conversación que es la literatura.

 

¿Cómo surgió Shadowshaper?

Shadowshaper está hecho de muchas cosas diferentes pero nace de la idea de la historia de los fantasmas. Generalmente estos cuentos dan una connotación negativa a los fantasmas. La verdad es que, si los estudiamos a través de la historia, de nuestros ancestros, podemos ver que hay mucho más en esos fantasmas. En las películas de terror y todo lo demás, son sólo monstruos horribles. Quería idear una historia que me permitiera describir a los fantasmas de una manera mucho más compleja y evitar las simplificaciones de quienes los muestran como criaturas que te atacan, te matan y ya.

Al mismo tiempo está la ciudad con sus relatos y los de toda la gente que allí ha vivido, vistos también de una manera mucho más compleja. Siempre me han gustado los murales conmemorativos, esas pinturas que la gente hace en las paredes cuando alguien muere o es asesinado y donde deja todo tipo de detalles que recuerdan la vida de la persona. Creo que es una forma muy conmovedora de evitar el olvido de alguien que ya no está, un gran reconocimiento que le tributan fuera de su vecindario.

Shadowshaper reflexiona sobre ese tipo de poder, el poder comunitario. El poder que tiene el arte de salvar vidas, mantener legados y contar historias. Quería que fuera algo contundente y emocionante, como un superpoder. Así que [en la novela] tienes a Sierra Santiago, que aprende una magia llamada “shadowshaping” que le permite plasmar a los espíritus de estos murales y así darles vida.

 

¿Y cómo te sientes al ser incluido en la lista de libros mejor vendidos del New York Times?

(Risas) Es literalmente un sueño hecho realidad. ¡Me impactó! Me emociona mucho y es todo un honor y lo más sorprendente es que mucho de ese apoyo viene del poder de las masas. Es decir, no hay grandes carteles en la calle, ni comerciales de televisión; todo se dio de boca en boca, la gente que amó el libro lo dio a conocer y otros lo fueron comprando. Así es como pasó y ha sido una maravillosa experiencia.

 

¿Qué nuevos proyectos tienes ahora en mente?

Tengo muchos más libros en mente. Shadowshaper va a ser una serie de tres libros, mínimo. Y para un público más adulto, está la saga de Bone Street Rumba que termina en enero del año que viene con el libro Battle Hill Bolero.

Pero antes de eso está el relanzamiento de Salsa Nocturna, que de hecho es mi primer libro y está compuesto por una colección de cuentos cortos que ocurren en el mismo universo que Bone Street Rumba pero se sitúa luego de [el segundo libro de la serie] Midnight Tango Taxi y antes de Battle Hill Bolero. Probablemente saldrá en otoño, cerca de octubre o noviembre.

 

Una serie de este tipo requiere de mucha planificación. Se suele decir que hay dos tipos de escritores: Los arquitectos, que diseñan cada paso de lo que escriben y los jardineros, que dejan que se desarrolle de forma natural. ¿Con cuál te sientes más identificado?

Definitivamente un jardinero. Me gusta descubrir que pasa en la historia mientras la estoy escribiendo. Tengo una idea general de la dirección del libro pero no sé su totalidad y disfruto mucho ese camino. Aún sin trabajar con un esquema tengo un sentido general del contexto y una vez que el personaje y el tono del libro adquieren forma entonces sé cómo continuar.

 

Has mencionado en diversos medios tu admiración hacia la escritora afroamericana de ciencia ficción Octavia Butler, ¿qué otros escritores también admiras?

Amo principalmente a Butler. Definitivamente una de mis heroínas. Junot Díaz, también. Los libros de Harry Potter tuvieron una gran influencia sobre mí, fueron unos de los primeros libros de fantasía juvenil que leí. Son definitivamente los más importantes.

 

También me llamó la atención que eres músico, ¿qué tipo de música sueles componer?

Sabes, es algo mezclado, a veces un poco de jazz, otras de soul, de blues y a veces de la música cubana que acompañó mi infancia. Hay un poco de todo y también elementos diferentes que oigo hoy en día como música alternativa y un poco de pop también. Todo depende del tema de la canción.

Cuando compongo para la banda generalmente toco el bajo, escribo la canción y nos reunimos para darle forma y ver la dirección que toma. Muchas veces me gusta jugar con la estructura narrativa de la canción, ya sea en lo instrumental, en la música o en la historia que cuenta la letra.

 

Esta pregunta es algo sombría pero me pareció que encajaría muy bien con la temática de la entrevista: ¿Qué te gustaría que escribieran en tu lápida?

(Risas) Esa es una muy buena pregunta. Yo diría que… Escribió historias y oyó las voces de los demás.

“Creer en el hombre significa creer en su libertad. Libertad de pensamiento, de palabra, de crítica, de oposición.” - Oriana Fallaci

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